Crítica de CD. La Vida Breve. Josep Pons

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Vida Breve

Germán García Tomás

@GermanGTomas

Siempre es grato encontrarse con una nueva grabación discográfica de lírica española auspiciada por el sello amarillo de la Universal, máxime cuando se trata de un título tan representativo de nuestro teatro musical aunque no tan asentado en el repertorio como es el drama lírico en dos actos La vida breve de Manuel de Falla sobre el libreto del prolífico dramaturgo también gaditano Carlos Fernández-Shaw, obra que, tal y como apunta el crítico José Luis García del Busto en las notas a este disco, es sin lugar a dudas “el primer gran Falla”. Doblemente grato es encontrarse con un reparto de jóvenes voces enteramente españolas. Pero como casi siempre ocurre, este nuevo registro se enfrenta irremediablemente al catálogo de grabaciones históricas que tiene en el mercado esta obra maestra del joven Falla, por lo que una vez más se vuelve a contar con el factor comparativo frente a los referenciales registros dirigidos por Frühbeck de Burgos o García Navarro que contaron con sus respectivas protagonistas de excepción: la soprano Victoria de los Ángeles y la mezzosoprano Teresa Berganza.

El director catalán Josep Pons ha querido ofrecer su visión personal de esta obra lírica de Falla llevándola por segunda vez al estudio de grabación con los conjuntos orquestales y corales de los que es a día de hoy titular después de haberla interpretado en concierto en multitud de ocasiones y tras su primer registro con la OCG para el sello Harmonia Mundi.

El maestro catalán siempre se caracteriza por poseer una batuta sumamente detallista que ahonda profunda e intelectualmente en cada obra, y concretamente en la producción del compositor gaditano se ha erigido como uno de sus máximos conocedores y especialistas. Apoyado en una dúctil Orquesta Nacional de España, Pons desgrana con precisión de orfebre cada sonoridad y detalle tímbrico entre los claroscuros sonoros que recorren esta partitura lírica de esencia trágica, prevaleciendo en todo instante la ominosa ambientación verista. De igual manera retrata el colorido folclórico de la obra en los números netamente orquestales, como el evocador interludio (de lectura mesurada y refinada) y las dos populares danzas del segundo acto (menos impactantes y más lentas en tempo de lo habitual).

Entre ese reparto de voces hispanas resultaba un tanto atípico encontrar a la soprano Mariola Cantarero en un papel de tanta entidad dramática como es el de la gitana Salud, originalmente para la cuerda de mezzo, máxime cuando la cantante granadina ha abordado mayormente partichelas de soprano lírica o lírico-ligera. Pero contra todo pronóstico hallamos que su voz se amolda bastante bien al papel, ya que posee un notable cuerpo en el registro central y se perciben los graves. Pese a su acusada tendencia al vibratto, brinda una recreación del personaje en todo momento muy digna, que mantiene el temple dramático, con detalles destacables como filados de gran belleza durante sus dos grandes momentos a solo (“Vivan los que ríen” y “Allí está riyendo”). A todo ello une fragilidad y cierta inocencia a su personaje (no tanta como la de, en su día, Victoria de los Ángeles), así como la precisa caracterización dialectal andaluza. El tenor José Ferrero es un Paco simplemente correcto con alguna sutilidad vocal en su dúo amoroso con Salud del primer acto. El resto de la galería de personajes breves encuentra grandes defensores en las voces de la mezzosoprano Marina Pardo (una Abuela grave y muy teatral), el barítono Ángel Ódena como un Tío Sarvaor con gran severidad y el tenor Gustavo Peña como la voz en la fragua (“Malhaya quien nace yunque”) de canto delicado y gran belleza en el timbre. El barítono José Antonio López en Manuel y la soprano Leticia Rodríguez como Carmela completan este digno reparto de jóvenes voces españolas. El Coro Nacional de España se pliega magistralmente al discurso marcado por Pons, otorgando desaliento al canto de los gitanos del primer acto y festiva alegría en el segundo.

Como particularidad frente a las demás grabaciones de la obra que se han registrado hasta el momento, en este caso se ha optado por sustituir la voz del cantaor original que abre el segundo acto por la voz de una cantaora (aquí la joven Rocío Márquez), que entona una serie de inflexiones del canto flamenco (acompañados por la guitarra de José Manuel Cañizares) que difieren sustancialmente de los más estilizados que originariamente tamizó Falla en su partitura, un detalle que viene a subrayar que esa parte extraída directamente del folclore flamenco admite múltiples modalidades de canto, aunque es muy discutible que se sustituya.

En suma, se trata éste de un nuevo acercamiento a la partitura lírica más popular y difundida de Manuel de Falla que descubrirá nuevos matices expresivos, sobre todo a nivel orquestal, a todo aquel que se acerque a ella.

 

La vida breve (Falla). Reparto: Mariola Cantarero (Salud), José Ferrero (Paco), Marina Pardo (Abuela), Ángel Ódena (Tío Sarvaor), José Antonio López (Manuel), Leticia Rodríguez (Carmela), Gustavo Peña (una voz en la fragua), Rocío Márquez (cantaora), José Manuel Cañizares (guitarra). Orquesta y Coro Nacionales de España, Josep Pons (director). Deutsche Grammophon, 2014.