La revolución de los artistas y el “arte pero justo”

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Elisabeth-Cullman

Elisabeth Kulman
La primavera parece ser que se ha convertido en la estación propicia para las revoluciones. La del 2013 no desestabiliza el orden geopolítico pero lleva también una vocación de cambio y protesta. En Febrero el productor de musical Johannes Maria Schatz inició un grupo en Facebook al que llamó “Sobre los más tristes e indignos cachés y experiencias en audiciones”. Desde entonces son ya más de 11.000 los adscritos lo cual ha llamado la atención de la prensa alemana y austriaca. A su fundador se ha unido ahora la mezzosoprano austriaca Elisabeth Kulman que se ha visto en medio del revuelo contestatario al declarar a la prensa austriaca su descontento al ver su caché notablemente reducido en el Festival de Salzburgo esta temporada (Mrs Quickly en Falstaff de G. Verdi) cuyo actual director artístico, pero ya por poco tiempo, Alexander Pereira, ha eliminado la gratificación equivalente a las semanas de ensayo, tal como se venía haciendo hasta ahora y como es uso en los países de lengua alemana. “Los honorarios estan calculados a la alza de forma que en ellos esten incluidos los correpondientes a los ensayos así como se hace en otros países como  Italia, Francia y Espana” se defendía Pereira, a lo cual Kuhlman argumentaba que a diferencia de estos países el período de ensayos se extiende de tres semanas a siete: “y en caso de enfermedad o indisposición  y cancelación por parte del artista a causa de éstas reduzcan los ingresos de tal forma que a veces apenas sirvan para cubrir costes”.
A la polémica se le une el Dr. Germinal Hilbert, propietario de una de las agencias de artistas de más peso en el mundo, denunciando el cartel que han constituído los teatros de ópera europeos que se comunican los caches que pagan a los artistas contratados, práctica ilegal e impensable en otros ámbitos de la economía europea. Esto ha hecho posible que los teatros de los países mencionados antes en el sur de Europa, valiéndose de esta información, hayan bajado los cachés al nivel de los alemanes sin tener en cuenta  que éstos pagan por los ensayos.
La Universidad de Viena de música y arte interpretativas, MDW, no quiso quedarse al márgen de la discusión y convocó un debate público al cual invitó a la mencionada mezzosoprano, al barítono Peter Edelmann y a los directores artísticos del Theater an der Wien y la ópera Estatal de Viena, Roland Gayer y Dominique Meyer respectivamente, entre otros. En el debate se hizo constatar además la precariedad de los salarios de los cantantes más jóvenes que hoy no superan el salario mínimo y que se encuentran muy por debajo de sus colegas del coro con los que comparten escenario. Meyer se defendió denunciando el no haber recibido ningún incremento en sus ingresos por parte del estado desde hace quince años contando con la mitad del presupuesto del que disponen en la Ópera de Paris. Geyer, menos empático con sus empleados que su colega, hacía mofa de las peticiones de los solistas y sus representantes artísticos y sindicales que allí estaban comparando los caches que paga a sus artistas con el salario medio en Austria y en Alemania.
El ex-director artístico de la Opera Estatal de Viena avivó más el fuego declarando en el periódico “Die Welt” que la protesta de los cantantes es injustificada y que estan éstos más interesados en correr detras de los contratos en festivales que en sus carreras en un teatro estable para así ganar más dinero. Ésto propiciaría que muchos cantantes no terminen de formarse como debieran. Lo que no explicó es por qué entónces los teatros estables se nutren cada vez más de cantantes jóvenes a los que se les ofrece contratos de dos o tres temporadas para substituirlos por otros más jóvenes e inexpertos después de tan corto período de tiempo.
Los empresarios por un lado defendiéndose y los solistas por el otro lamentándose. No parece ser que vaya a existir un entendimiento. La crisis de los últimos años que obliga al cierre de teatros o a reducir temporadas y la afluencia masiva de cantantes de países que hasta principios de los noventa no participaban en el mercado laboral, como los de los países ex-soviéticos, coreanos, chinos etc., nos llevan a creer que el derecho a un caché digno y a ciertos derechos laborales consolidados desde hace décadas en Europa como el despido injustificado, la compensación económica en caso de éste, el desempleo o la pensión sigan siendo utopía. Si no existe una voluntad política a nivel comunitario de protección hacia estos trabajadores como existe en los Estados Unidos, país en cambio de política de empleo más liberal pero que obliga a la sindicalización de sus solistas y a la protección de los cantates estadounidenses, pocos cambios vamos a ver en los próximos años.
Elisabeth Kulman  apela a los solistas, agentes y empresarios solidarios  a formar peña y a protegerse los unos a los otros cumpliendo una serie de “reglas de oro” que publica en la página “arte pero justo” , www.artbutfair.com , con la esperanza de conseguir una fuerza que anime a los empresarios a cambiar en el futuro. Una esperanza que la anima a seguir batallando por un tratamiento más acorde al esfuerzo de los solistas de la escena que la actual. Una esperanza que también compartimos todos los que vamos a aplaudir el inmenso esfuerzo de estos artistas.
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Dr. Roland Geyer, dir. artistico del Theater an der Wien y Elisabeth Kulman en la discusión “la revolución de los artistas” en la Universidad de música y artes escénicas de Viena el pasado 23 de Mayo.

Sylvia Saavedra-Edelmann
18.07.13