Alexander Nevsky en San Sebastián: Prokofiev muy bien servido

611
Alexander Nevsky en San Sebastián: Prokofiev muy bien servido
Alexander Nevsky en San Sebastián

Dentro de la programación de la Quincena Musical destacaba la presencia para dos conciertos de la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo con Yuri Temirkanov al frente, que es su director titular desde el año 1988. En el segundo de dichos conciertos se incluía esta Cantata de Sergei Prokofiev, que ha tenido un resultado brillante tanto por parte de la orquesta y de su director como del Orfeón Donostiara y la solista encargada de uno de los movimientos, la mezzo soprano rusa Ekaterina Gubanova.

No es Alexander Nevsky una obra muy habitual en nuestro país y bueno será dedicar unas líneas a hablar de ella y del personaje al que está dedicada.

Alexander Nevsky es un héroe medieval ruso, a quien se debe en gran medida la independencia de su país al rechazar las invasiones suecas y teutonas que tuvieron lugar durante su vida. Efectivamente, el Papa proclamó una bula para luchar contra los ortodoxos, a la que se sumó con fervor Suecia, que invadió Rusia por el norte, siendo derrotados en el río Neva por los rusos capitaneados por Alexander Nevsky, cuyo nombre responde precisamente al de la batalla, es decir Alexander del Neva. Poco más tarde y amparados en la misma bula papal son los caballeros teutónicos los que invaden Rusia, siendo finalmente rechazados por Alexander Nevsky en la batalla del hielo del lago Peipus. Tres siglos después de su muerte la iglesia ortodoxa rusa lo subió a los altares. De modo que tendríamos que hablar de San Alexander Nevsky.

Las hazañas de este héroe ruso fueron el motivo conductor de la famosa película de Eisenstein que se estrenara en el año 1938 y cuya banda sonora se encargó al entonces joven compositor Sergei Prokofiev. Tuvo un gran éxito en su estreno, ya que no hay que olvidar que la película es eminentemente patriótica en un tiempo en el que la amenaza de la Alemania nazi era un hecho. Únicamente, el pacto Ribbentrop-Molotov en el verano de 1939 hizo que dejara de proyectarse la película en Rusia por orden de Stalin, volviendo a ser el gran reclamo patriótico, cuando los alemanes invaden la Unión Sovietica en 1941.

Alexander Nevsky en San Sebastián: Prokofiev muy bien servido
Yuri Termikanov

La banda sonora tuvo un gran éxito, llegando a interpretarse en algunas salas con orquesta y coros, mientras se proyectaba la película. Sergei Prokofiev adaptó finalmente la banda sonora y la convirtió en una cantata en 7 movimientos y es ésta cantata la que ahora se nos ha ofrecido en el Kursaal donostiarra.

Indudablemente, la obra tiene unos muy acentuados tintes patrióticos y la música es de una gran brillantez, como no puede ser menos, tratándose de Sergei Prokofiev. El Coro canta en ruso, salvo en los movimientos 3 y 5, en los que lo hace en latín, representando a los invasores teutones. El sexto movimiento, nos ofrece la presencia de una mezzo soprano, llorando la muerte de sus seres queridos en la batalla del hielo del lago Peipus.

La cantata ha tenido unos grandes intérpretes en este concierto, comenzando por el gran Yuri Temirkanov, que a sus 77 años muestra una seguridad y una energía extraordinarias. Recuerdo la primera vez que le ví dirigir en una visita del entonces llamado Teatro Kirov de San Petersburgo, que no es sino el Teatro Mariinsky actual, que recuperó su nombre original. Entonces me pareció un director excepcional y desde entonces se ha repetido la misma impresión cada vez que le he visto dirigir. No ha sido ésta una excepción a la regla. Si algo destacaría por encima de todo en este concierto sería su excepcional autoridad sobre todas las fuerza a sus órdenes. No le hizo falta ningún gesto grandilocuente para conseguir lo mejor de sus músicos. A sus órdenes estaba su Orquesta Filarmonica de San Petersburgo y una vez más se demostró que no hay orquestas que sean capaces de sonar con la brillantez de éstas en la música rusa. A mi me recordaba muchísimo a lo que Valery Gergiev (por cierto, el sucesor de Temirkanov como director musical del Mariinsky) nos ha ofrecido tantas veces con su orquesta. Intachable la actuación del Orfeón Donostiarra en la muy importante parte coral de la cantata.

Finalmente, la mezzo soprano Ekaterina Gubanova cantó con emotividad y voz muy adecuada el referido movimiento del campo de los muertos. Un lujo para una parte tan breve.

En la primera parte Yuri Temirkanov nos ofreció las suites números 1 y 2 del ballet Romeo y Julieta, de Prokofiev, donde volvió a demostrar la brillantez de la orquesta a sus órdenes.

El Kursaal estaba lleno una vez más y el público ovacionó largamente a los músicos y su director, además de al Orfeón Donostiarra.

El concierto comenzó con 6 minutos de retraso y tuvo una duración de 1 hora y 43 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 1 hora y 14 minuto, de los que la cantata ocupó exactamente la mitad del tiempo. Las ovaciones terminaron a los 4 minutos, cuando Yuri Temirkanov ordenó a sus músicos que abandonaran el escenario.

El precio de la localidad más cara era de 74 euros, costando la más barata con visibilidad 18 euros.

José M. Irurzun