Algeciras disfruta de la ópera bajo la batuta de La Bohemia

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La agrupación interpreta obras románticas de Wagner y Verdi El concierto, en los restos medievales, congrega a cientos de asistentes

La agrupación musical La Bohemia interpretó anoche las obras más conocidas de los autores románticos Richard Wagner y Giusseppe Verdi. Las melodias armoniosas del italiano contrastaron con el rugir impetuoso del autor alemán durante las dos horas de concierto. El ambiente era bucólico, con el escenario al aire libre y dentro del recinto arqueológico de las murallas medievales. Todos estos ingredientes hechizaron a los cientos de asistentes, que disfrutaron de obras tan conocidas como la ópera Il Trovatore (Verdi) o La Walkiria (Wagner), entre otras del extenso repertorio de ambos autores.

Todo estaba preparado a las 22 horas, aunque los retrasos típicos de estos eventos hizo que los murmullos sólo cesasen cuando los más de 20 músicos de la asociación comenzaron la Obertura de Rienzi (Wagner). Este autor destaca por su capacidad para crear una gran tensión emocional y, anoche, la consiguió en el público algecireño. A esta pieza le siguieron muestras de las óperas de Don Carlo (Verdi) o Tanhausser (Wagner), quienes estuvieron interpretadas por los cuatro solistas. Esto dio por finalizado el primer acto.

Luego apareció el coro, que apoyaron las piezas musicales con sus típicos contrastes tonales. Sus entrenadas voces, lejanas y potentes, convirtieron el segundo acto en un deleite para los oídos más refinados.

De sus voces salieron el coro de zíngaros de Il Trovatore (Verdi); Wo in Bergen du dich birgst, de La Walkiria (Wagner); el coro de esclavos de Nabucco (Verdi); el coro de peregrinos de Tannhausser (Wagner); Forse la soglia attinse (Verdi) o el coro de los matadores españoles de La Traviata (Verdi), convirtiendo el segundo acto en un auténtico torbellino de emociones diferentes.

Finalmente, la incisiva melodía de los violines y los contrabajos, la profunda intensidad de trompas y trombones y la fuerza estridente de timbales y bombos consiguieron ganarse al público. También influyó la pericia a la batuta de Rafael Álvarez, que guió a la orquesta durante el concierto.

Gracias a esto, Algeciras pudo rememorar un poco de la historia de dos de los más grandes autores de todos los tiempos, cuyas huellas quedaron marcadas ayer.

Así sucedió el concierto, que continuaba al cierre de la edición de este periódico.