Crítica: «Antony and Cleopatra» en el Met. Lujo visual y vulgaridad sonora

 Por Carlos J. López Rayward

Uno de los eventos más esperados de la presente temporada 2024-2025 de la Metropolitan Opera de Nueva York en sus últimas semanas, es la llegada de Antony and Cleopatra de John Adams, quien consolida así una relación cada vez más fecunda con la gran casa operística estadounidense.

El estreno neoyorquino de esta partitura de 2022 —encargo conjunto de la San Francisco Opera y el Liceu de Barcelona— reviste, además, un aura especial: el propio Adams tomó la batuta para dirigir a la portentosa orquesta del Met, ofreciendo así una lectura autoral que, si bien mostró fidelidad estructural y rigor dramático, también trajo consigo decisiones artísticas cuestionables.

Escena de «Antony and Cleopatra» en el Met, con Julia Bullock, Gerald Finley y Paul Appleby. Foto: Karen Almond / Met Opera

No cabe duda de que el foso respondió con inteligencia, agilidad y empuje al gesto preciso del compositor, desgranando los pliegues rítmicos y armónicos de la partitura con brillantez y un notable sentido del discurso. La música de Adams —con su característico entramado de texturas cambiantes, motivos obsesivos y atmósferas cinematográficas— encontró en el foso una encarnación vigorosa, vibrante y sobria. Fue quizá el elemento más logrado de la velada.

Sin embargo, la propuesta general naufragó en el punto más controvertido: el uso de amplificación. En un contexto lírico como el del Met, introducir micrófonos a los cantantes supone, de entrada, una claudicación ante los desafíos del género, una falta de compromiso con la forma operística y un gesto ajeno a la tradición, que hay que justificar. Pero más allá de la controversia conceptual, la ejecución técnica fue muy pobre. Las voces, especialmente en los registros medios y graves, sufrieron distorsiones, ecos y reverberaciones que arruinaron por completo la naturalidad del timbre y la proyección vocal. Con los grandes ingenieros de sonido tan solo unos números más al sur en la calle Broadway, presenciar este despropósito en el Met resulta tan impactante como inexcusable.

Julia Bullock como Cleopatra en "Antony and Cleopatra." Foto: Karen Almond / Met Opera
Julia Bullock como Cleopatra en «Antony and Cleopatra.» Foto: Karen Almond / Met Opera

La más afectada fue sin duda Julia Bullock, quien asumió el papel de Cleopatra con admirable entrega dramática, elegante presencia escénica y refinado fraseo. Su canto, cálido y flexible, perdió impacto e inmediatez debido a una microfonía mal calibrada que enturbiaba la línea vocal y convertía el lirismo en un susurro difuso.

Lo mismo cabe decir del Antony de Gerald Finley, barítono de largo recorrido, siempre musical, de dicción clara y nobleza expresiva. Su potencia escénica, esencial en este personaje dividido entre el amor y el deber, se vio igualmente desdibujada por los problemas de mezcla entre voces e instrumentos. El resultado fue una sensación de desconexión permanente entre lo que ocurría sobre el escenario y lo que llegaba al espectador, algo tan frustrante como inaceptable.

Paul Appleby y Gerald Finley en "Antony and Cleopatra." Foto: Karen Almond / Met Opera
Paul Appleby y Gerald Finley en «Antony and Cleopatra.» Foto: Karen Almond / Met Opera

A ello se suma una escritura vocal poco inspirada por parte de Adams. Lejos de ofrecer líneas melódicas memorables o giros expresivos significativos, el canto se convierte en una sucesión de recitados declamatorios que apenas dan margen a los intérpretes para construir un verdadero discurso lírico. El resultado es una experiencia auditiva áspera, por momentos agresiva, y en general poco grata, que ni la riqueza de la orquestación ni el virtuosismo de los intérpretes logran suavizar.

En contraste, la puesta en escena de Elkhanah Pulitzer brilló por su sofisticación y equilibrio. La escenografía de Mimi Lien combinó con acierto elementos contemporáneos —pantallas, estructuras móviles, juegos de perspectiva— con referencias claras a la antigüedad clásica, generando un espacio visualmente estimulante y coherente con el carácter histórico del drama. El vestuario de Constance Hoffman y la cuidada iluminación de David Finn completaron una propuesta escénica refinada, estilizada y sugerente, que lamentablemente no encontró su reflejo en el apartado musical.

Paul Appleby como Caesar en "Antony and Cleopatra." Foto: Karen Almond / Met Opera
Paul Appleby como Caesar en «Antony and Cleopatra.» Foto: Karen Almond / Met Opera

Antony and Cleopatra es, sin duda, una obra importante dentro del catálogo de John Adams, un intento ambicioso de adaptar un texto shakespeariano al lenguaje operístico contemporáneo. Pero la experiencia en el Met dejó al descubierto sus debilidades estructurales y estéticas, agravadas por decisiones técnicas desacertadas que entorpecieron la comunicación emocional con el público. Queda el mérito de una producción visualmente cautivadora y la fidelidad de una orquesta admirable, aunque el conjunto no logre redimirse del todo ante un público exigente que sabe lo que significa el arte del canto no amplificado.

OW


★★☆☆☆

Metropolitan Opera de Nueva York, a 15 de mayo de 2025. Antony and Cleopatra, ópera dos actos cde John Adams.

Dirección Musical: John Adams. Dirección de escena: Elkhanah Pulitzer. Escenografía: Mimi Lien. Vestuario: Constance Hoffman. Iluminación: David Finn. Proyecciones: Bill Morrison, Diseñador de sonido:Mark Grey, Coreografía: Annie-B Parson, Dirección de lucha: Chris Dumont, Dramaturgia: Lucia Scheckner. Director del coro: Tilman Michael.

Reparto: Julia Bullock, Taylor Raven, Gerald Finley, Brenton Ryan, Alfred Walker, Paul Appleby, Jarrett Ott, Kevin Short, Elizabeth DeShong, Michael Adams, Eve Gigliotti.