Apollo et Hyacinthus: Mozart y Ovidio en la Universidad de Jaén

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Apollo et Hyacinthus: Mozart y Ovidio en la Universidad de Jaén
Apollo et Hyacinthus: Mozart y Ovidio en la Universidad de Jaén

El Vicerrectorado de Proyección de la Cultura, Deporte y Responsabilidad Social de la Universidad de Jaén albergó de nuevo un ambicioso proyecto dentro de la semana que dedicó a la conmemoración del poeta romano Ovidio.

Con “Ovidio: 2000 años en 7 días”, se rindió homenaje a la memoria, obras e ideario del literato en forma de conferencias, recitales poéticos, un ciclo cinematográfico y la visita al palacio del marqués de Santa Cruz en el Viso del Marqués, entre otras actividades.

Entre estas iniciativas se halló también la producción de la ópera Apollo et Hyacintus (K38), con la que la Universidad de Jaén vuelve a demostrar su interés y su absoluto compromiso con la juventud, con la cultura y con la música. Apollo et Hyacintus (K38) fue compuesta en 1767 por Wolfgang Amadeus Mozart, cuando el compositor tenía tan sólo 11 años. El libreto de esta ópera, un entreacto para ser más preciso, está escrito en latín y basado en Las Metamorfosis de Ovidio, de ahí que se eligiera esta obra para ser representada en tan señalada celebración.

La elección del título permite marcar varios hitos que hacen de esta Universidad un referente a seguir en diferentes ámbitos. No en vano, el estreno de dicha partitura tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad de Salzburgo el 13 de mayo de 1767. Casualmente, la representación de Apollo et Hyacintus (K38) en la Universidad de Jaén ha tenido lugar en su Aula Magna, el 12 de mayo de 2017, 250 años menos un día de la citada fecha.

La Universidad de Jaén pretendía ofrecer al público esta ópera en un espacio abierto, concretamente en la Plaza de los Pueblos, una suerte de anfiteatro, pero las inclemencias del tiempo impidieron que el bello montaje de Rafa Simón pudiera tomar la forma para la que había sido concebida y tuvo que ser hábilmente adaptada al espacio escénico del Aula Magna con un resultado brillante.

La propuesta musical también se vio modificada en este sentido pues no fue necesaria la amplificación de los conciertos en abierto y tanto las voces como la orquesta tuvieron que demostrar sus capacidades para la interpretación en un contexto acústico con una madurez sobresaliente. El elenco de cantantes estaba compuesto por 5 jóvenes intérpretes pertenecientes al programa de alta formación Jaén Ópera Joven, que durante 6 ediciones la Universidad ha mantenido con acierto.

El tenor Román Barceló encarnó a Oebalus, con una voz de bello carácter lírico, mórbida en su registro central y con gran paleta de colores. Su interpretación pasaba de la ira a la compasión paternal con la misma facilidad con la que proyectaba su sonido. Caridad Cordero fue una Melia deliciosa. Una presencia elegante y un canto preciosista caracterizaron la participación de esta joven soprano de la que se puede esperar un futuro interesante. Rocío Faus interpretó a Hyacinthus, personaje central de la pieza. Su aportación fue muy acertada. La voz se mostró brillante en todas sus intervenciones y en el ámbito actoral supo dotar al personaje de la masculinidad requerida cuajando una interpretación de muy alto nivel.

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La mezzosoprano Anna Gomà demostró la versatilidad de su voz, cada vez más asentada técnicamente, superando con solvencia páginas de una dificultad considerable tras una puesta en escena llena de energía. Carolina Gilabert supo hacer de su papel un aliado para mostrar sus grandes cualidades vocales, con un timbre de gratísima presencia y una capacidad escénica más que considerable. Un lujo de Zefhirus. No es casual que cada personaje estuviera tan bien definido y supusiera una pieza esencial en el engranaje argumental de la ópera. La dirección escénica de Rafa Simón no se redujo a dar vida a los espacios a través de un acertado juego de luces y movimientos escénicos de los cantantes, sino que fue capaz de extraer la esencia de cada rol, concretando sus características psicológicas para catalizar la acción, algo que no siempre es sencillo de hacer en obras de pequeño formato.

El coro de la Universidad de Jaén, dirigido por Mercedes Castillo y Coral Morales, tuvo una breve pero destacada intervención que dotó de solemnidad a la escena con un bello sonido. Hay que felicitar por ello a Coral Morales, directora artística de este proyecto, quien se convierte en una pieza esencial para consolidar el éxito de las propuestas musicales de esta institución y, concretamente, por la magnífica elección de artistas y directores que hacen posible que se pueda hablar en esta ocasión de una producción propia de la Universidad de Jaén de excelente factura.

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Para lo último dejamos lo más destacado. La presentación oficial de la Orquesta de la Universidad de Jaén, dirigida magistralmente por Ignacio Ábalos. Una formación con un sonido sólido, empastado, de líneas limpias y colores más que logrados. Una Orquesta que presenta un nivel muy alto que puede sacar los colores a otras agrupaciones de similares características incluso siendo ésta su primera aparición pública. Sin duda, gran responsabilidad de ello tiene su director titular, Ignacio Ábalos, que con un gesto claro y ajustado extrajo de cada interprete su mejor versión, consiguiendo contagiar al conjunto de vivacidad, ritmo y sutileza según requería cada página. Muy cuidado el equilibrio entre el fingido foso y la orquesta, acompañando a los cantantes de forma idónea.

Enhorabuena a los artistas, a los responsables del proyecto, al Vicerrectorado de Proyección de la Cultura, Deportes y Responsabilidad Social y, sobre todo, a la Universidad de Jaén por este tipo de iniciativas que solo cuando puedan ser contempladas bajo la perspectiva del tiempo podrán ser valoradas con la importancia y calidad que en realidad tienen.

Juan Villalba