Apoteosis de Rachmaninov en el Auditorio Nacional gracias a Valentina Lisitsa

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Apoteosis de Rachmaninov en el Auditorio Nacional gracias a Valentina Lisitsa. Foto: Rafa Martín
Apoteosis de Rachmaninov en el Auditorio Nacional gracias a Valentina Lisitsa. Foto: Rafa Martín

Posiblemente, el concierto de la temporada del auditorio Nacional con la pianista Valentina Lisitsa, el director Ramón Tebar y la Orquesta Nacional.

Con un Auditorio lleno completamente y con mucho público joven se celebró este concierto que incluía los cuatro conciertos y la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Sergei Rachmaninov. Y todo en un solo concierto de mas de tres horas incluidos descansos. Para entender la dimensión del evento habría que haber estado allí. Fueron aplaudidos todos los concierto y al final se desató la locura con bravos, vítores, aplausos interminables. La pianista ucraniana Valentina Lisitsa es un prodigio. Toca con un sentido y una fuerza increíbles. La percusión sobre las teclas, asombrosa. Pocas veces se ha escuchado la obra de este compositor con esa energía, alejada de romanticismos trasnochados y blandenguerías provocadas por el abuso de su música en bandas sonoras de película, especialmente del concierto número 2. El director Ramón Tebar es uno de nuestros mejores directores de orquesta sin ninguna duda. Su categoría musical se extiende tanto a lo sinfónico como a la ópera. Un auténtico maestro. Dirigió con una elegancia, precisión y vigor poco frecuentes y convirtió a la Orquesta Nacional en una agrupación de primerísimo nivel. ¡Qué bien sonó todo!: cuerdas, metales, maderas (con especial mención al clarinete solista, un formidable instrumentista).

Este es el camino para nuestra formación orquestal nacional. Contratar directores como Ramón Tebar y a este mismo para elevar a niveles superior a la Nacional.

Hay que felicitar al director del Auditorio, Félix Alcaraz por su labor de captación de nuevos públicos.

Francisco García-Rosado