Asociación de Amigos de la Ópera de Ibiza

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La Asociación de Amigos de la Ópera de Ibiza nace para impulsar el bel canto

 

Armin Heinemann quiere implicar a instituciones y particulares en la promoción de este arte

 

´Don Giovanni´, en un montaje de Armin Heinemann en el Palacio de Congresos en 2011.

´Don Giovanni´, en un montaje de Armin Heinemann en el Palacio de Congresos en 2011.

El ingente trabajo de Armin Heinemann para sacar adelante los seis montajes operísticos que ha realizado hasta el momento en Ibiza (el último ´Tosca´, el año pasado) ha logrado dos objetivos: que la isla sea reconocida en el mundo del bel canto nacional y que el público ibicenco se haya acostumbrado a un género casi imposible de ver en un teatro ibicenco. Para continuar este camino, Armin Heinemann desea implicar a la sociedad pitiusa, tanto a sus instituciones como a sus empresas y particulares y para ello ha promovido la creación de la Asociación de Amigos de la Ópera, de la que ya forman parte destacadas personalidades de la isla y de fuera de ella. Es «la única forma», insiste, de dar continuidad a la empresa titánica a la que se enfrenta cada año.

Los estatutos de la asociación precisan que se trata de una asociación sin ánimo de lucro, «con el objetivo de fomentar la educación cultura y la divulgación del arte operístico» y «trabajar por el conocimiento y reconocimiento en la cultura actual de Ibiza». Las actividades no incluyen solo el montaje de óperas, sino charlas para niños y adultos, talleres y exposiciones, entre otras.

«En estos seis años se ha creado un ambiente propicio hacia la ópera en la sociedad de Ibiza, se ha educado a la gente en este aspecto, no había cultura de la ópera y no es fácil introducir a la gente en este arte», remarca Heinemann, que considera «vital» no abandonar este camino.

El director de ópera subraya que un desafío así «no puede quedar en manos de la iniciativa de una sola persona», como es el caso, ya que supone «muchísimo sacrificio». Un trabajo como el recorrido «no puede depender solo de la iniciativa privada», insiste. «Lo normal es que otras personas se impliquen y que cojan una responsabilidad en ello», asegura el promotor cultural. «Es una oportunidad muy buena para Ibiza, porque el camino está hecho pero no es posible continuarlo sin más implicaciones», añade Heinemann, que cree que la ópera contribuye a crear una imagen positiva de Ibiza en el extranjero. «Hay gente que viene expresamente de Alemania, Francia o Bélgica para el festival de ópera de Ibiza», subraya su principal impulsor. De contar con más apoyos, la vida operística de Ibiza podría incluso aumentar «ya que se abriría la posibilidad a cooperar con otros teatros e incrementar el nivel de la propuesta ibicenca». «Una sola persona, en su ámbito privado, no puede con todo esto, no es factible ni lógico ni justo», subraya, y remarca que todo el esfuerzo que se haga en este sentido «revertirá en algo positivo para Ibiza».

Un proceso duro y largo
Heinemann recuerda el duro y largo proceso que cada año ha de seguir para conseguir estrenar una obra operística en septiembre. Un trabajo ingente que comienza con la elección de la ópera adecuada para representar, continúa con la búsqueda (principalmente en Barcelona) de cantantes dispuestos a embarcarse en un proyecto así con un sueldo bajo y sigue con los contactos con los músicos, también fuera de Ibiza, para crear la orquesta. También hay que seleccionar el coro, comprar las carísimas partituras, alquilar un local de ensayo en Barcelona durante 18 ó 3o días para trabajar con los cantantes, organizar el viaje que puede suponer el traslado a Ibiza de 40 personas durante dos semanas para los ensayos (lo que hace un total de 640 noches de hotel), crear y montar la escenografía, el espectacular vestuario y dirigir los ensayos finales.