Berenice de Michel Jarrel en la Ópera de París

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La Ópera Garnier estrena mundialmente Bérénice, la ópera en un solo acto del compositor Michel Jarrell con libreto de Jean Racine.

Una música moderna que contrasta con una historia clásica. Una música difícil y densa para una historia de dolor. Una música que Philippe Jordan y su orquesta defienden a capa y espada haciendo del estreno mundial un regalo y no en un fracaso más de la música contemporánea.

Berenice de Michel Jarrel en la Ópera de París
Berenice de Michel Jarrel en la Ópera de París

La escena (a cargo de Christian Schmidt) es un edificio clásico parisino donde vemos tres habitaciones con una estructura y distribución en forma de pasillo, techos altos y paredes blancas con molduras que nos recuerdan a los palacetes y palacios franceses. Teniendo una escenografía tan simple, los videos de Rocafilm, sonidos y luces juegan un papel muy importante y ayudan a los artistas a ir desarrollando la historia. Roland Hivath y Carmen Zimmermann, encargados del video performance crean la fusión perfecta a la escenografía de Claus Guth. Los videos nos revelan cada proceso mental y sentimental por el que viajan los protagonistas. Las proyecciones y la puesta en escena nos muestran cómo se ahogan, encolerizan y se desmoronan llevando todos los sentimientos a la exageración y haciendo de los movimientos en escena una genialidad.

La ópera trata cómo el pueblo romano reclama la abdicación de la reinade PalestinaBérénice. Titus, su amante, estáperdidamente enamorado de ella, pero decide dejarla al sernombrado emperador por el pueblo de Roma que no acepta la realeza. Antiochus es aquel que sufre en el medio, rey de Comagene y amigo de Titus, también está enamorado de Bérénice y, atormentado, intenta que ella se aleje de este.

La obra empieza con el pueblo romano proyectado sobre un telón transparente en imagen en negativo. Detrás los tres protagonistas esperan cada uno en su estancia a que empiece la música, Bérénice a la izquierda, Antiochus en el centro y Titus a la derecha, cada uno acompañados fielmente por sus asistentes. Aunque un poco caótica al principio, todos los personajes cantan a la vez durante varios minutos, la música acompaña en todo momento al drama por el que pasan los personajes. De hecho, cada personaje tiene sus propias características musicales durante toda la obra, Bérénice, es un perfecto ejemplo de ello, la locura, la pasión y el abismo se escuchan en sus pasajes vertiginosos. Sus líneas están llenas de notas imposibles yendo muchas veces de lo más grave a lo más agudo sin hacer un recorrido intermedio, pianísimos, gritos, desgarros…todo lo contrario que su amado Titus, un papel más plano musicalmente que le sumerge de lleno en la oscuridad mental a la que se está sometiendo.

Bérénice está encarnada por la soprano canadiense Barbara Hannigan. Con unas cualidades interpretativas increíbles da vida a este personaje histérico hecho totalmente a su medida. También vocalmente el personaje le sienta como un guante, es una maravilla. Sus agilidades y su maravillosa técnica hacen que lo defienda de manera impecable.

A pesar de que tener a Barbara Hannigan como compañera puede hacer quedarte a la sombra, sus dos compañeros de reparto están a la altura con sobresaliente. Bo Skovhus como Titus es absolutamente acertado. Posee una fuerza dramática arrolladora y una voz que, aunque oscura y densa, posee un registro envidiable. Él es la perfecta pareja musical y escenográfica para Hannigan y nos lo demuestra desde el primer momento, mejorando incluso con el paso de la obra.

Por último, el barítono Ivan Ludlow interpreta a Antiochus. El tampoco tiene nada que envidiar a sus compañeros protagonistas, tiene un timbre magnifico y se deja la piel en la interpretación.

No podemos no hacer mención también a los tres personajes secundarios. El anciano asistente de Titus, Paulin, interpretado por Alastair Miles que nos deslumbra vocalmente. La voz hablada de la bailarina Rina Schenfeld, que interpreta a Phénice, la fiel asistente de la reina que acompaña impecablemente con su coreografía a Hannigan en escena. Y por último, Arsace, el manipulador amigo de Antiochus que es interpretado por Julien Behr, tal vez el más flojo del reparto pues queda a veces a la sombra de sus compañeros y no conseguimos oírle bien en algunos pasajes.

 Rebeca Blanco Prim