Betly de Donizetti en Berlín: entretenida y sin pretensiones

Betly de Donizetti en Berlín: entretenida y sin pretensiones
Betly de Donizetti en Berlín: entretenida y sin pretensiones

Termina mi estancia en Berlín con esta ópera de Gaetano Donizetti, que es una auténtica rareza, si juzgamos por sus más que escasas representaciones. La última vez que se pudo ver fue en el Festival de Bérgamo el año pasado y habría que echar el calendario muy atrás para encontrarse con otra representación de la ópera. La organización ha corrido a cargo de la Berliner Operngruppe, un grupo de entusiastas aficionados, que cuentan con su propia orquesta y coro. Evidentemente, no puede uno ser muy exigente en una representación de este tipo y simplemente han conseguido darnos a conocer una ópera, que no pasa de ser un trabajo ameno y sin mayor complicación musical.

Betly fue estrenada en Nápoles en 1836, lo que significa que pertenece a la época de triunfos italianos del compositor. El estreno no tuvo mucho éxito, siendo revisada a continuación por Donizetti, que la pasó de uno a dos actos, estrenándose la versión revisada al año siguiente, también en Nápoles, y apenas dos meses antes del estreno de Roberto Devereux. Se trata de una ópera cómica, sin mayor propósito que el de entretener, recordando su trama en alguna medida a la del Elixir. Me refiero a la evolución de la protagonista, que pasa de rechazar a su enamorado a terminar por darse cuenta de que está enamorada de él, acabando en un lieto finale.

La versión ofrecida en Berlín es la revisada de dos actos, mientras que en Bérgamo se ofreció la original de un acto, y se ha hecho en forma semi-escenificada, con los artistas vistiendo ropas regionales alpinas y dando cierto movimiento incluso al coro. Los cantantes no usaban partitura, salvo el tenor, que tuvo que sustituir a última hora al previamente anunciado.

La dirección corrió a cargo de Felix Krieger, que llevo la ópera a buen puerto, sin entrar en mayores detalles. La Orquesta der Berliner Operngruppe no es un dechado de calidad, pero cumple bien, mientras que el Chor der Berliner Operngruppe es un grupo de entusiastas aficionados.

Laura Giordano
Laura Giordano

La protagonista, Betly, era la soprano italiana Laura Giordano. Esta soprano, aunque todavía es joven (36), lleva ya una larga carrera de más de 10 años Tiene un figura atractiva y es desenvuelta en escena. Llama la atención lo poco que ha evolucionado su voz en este tiempo. Yo la recordaba en el año 2005 como una soubrette y la verdad es que sigue siendo lo mismo. Lo hizo bien.

La parte de Daniele, el enamorado de Betly, fue interpretada por el tenor Danilo Formaggia, sustituyendo al anunciado Adrian Strooper. Se trata de un tenor ligero de timbre más o menos atractivo, y bastante hizo con salvar la función.

Max, el hermano de Betly y amigo de Daniele, que es quien consigue que los enamorados se casen finalmente, era el barítono Bruno Taddia, cuya presencia suele ser habitual en óperas bufas. La voz no vale mucho y lo hizo razonablemente bien.

La sala principal de la Konzerthaus es una preciosidad, destacando sus 14 grandes candelabros o arañas, aunque resulta un tanto incómoda apara el espectador, al no estar la sala en cuesta. La entrada andaría alrededor de los 2/3 de su aforo y el público se mostró especialmente complacido con el resultado del concierto, dedicando ovaciones y bravos a los artistas, director, orquesta y coro.

El concierto comenzó con puntualidad, con unas palabras de la directora del grupo explicando la ópera y cómo se iba a desarrollar. El espectáculo tuvo una duración total de 2 horas 5 minutos, incluyendo un descanso. La duración puramente musical fue de 1 hora y 25 minutos. Siete minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 23 euros, costando 12 euros la más barata. ¡Como para ponerse uno a exigir!

Jose M. Irurzun