Brahms: The piano concertos y la afortunada dupla Dudamel-Barenboim

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Brahms: The piano concertos y la afortunada dupla Dudamel-Barenboim
Brahms: The piano concertos y la afortunada dupla Dudamel-Barenboim

El sello Deutsche Grammophon ha editado este doble C.D., Brahms: The piano concertos, en el que podemos escuchar, en directo, los conciertos para piano y orquesta del compositor alemán interpretados por la afortunada dupla Dudamel-Barenboim, el primero al frente de la Staatskapelle de Berlín y el segundo al piano como solista.

Esta afortunada dupla Dudamel-Barenboim es una garantía de calidad, no en vano se trata de una de las batutas jóvenes con más nivel, uno de los directores que más están destacando en la nueva generación y que ya tiene, por méritos propios, un nombre de prestigio en el elenco de grandes directores del momento. Junto a Dudamel, la figura casi mítica de Daniel Barenboim, un músico al que no vamos a descubrir a estas alturas, capaz de compaginar al más alto nivel durante muchas décadas las carreras de director y pianista solista. Teniendo en cuenta que la orquesta es la Staatskapelle de Berlín (cuyo director titular es precisamente Barenboim) y que el repertorio son los conciertos para piano de Brahms, uno de los compositores románticos que mejor maneja la gran orquesta sinfónica, el éxito parece seguro.

En el primero de los C.D.s que nos ofrece la afortunada dupla Dudamel-Barenboim podemos escuchar el Concierto Nº 1 en Re menor op.15 cuyo primer movimiento, lleno de fuerza, es muy bien ejecutado por los músicos; Dudamel consigue un resultado óptimo de una orquesta brillante en todas sus familias, desde la buena actuación del timbalero al magnífico trabajo de la cuerda, pasando por un excelente papel del viento, tanto la madera como el metal; destacable es también la eficacia en la aplicación de la dinámica y la coordinación con el piano. En cuanto a Barenboim, su capacidad técnica es algo fuera de discusión; la eficacia en los pasajes más virtuosísticos, la ejecución de complejas escalas a base de acordes, la ornamentación, la dinámica, son ejecutadas con solvencia, pero, lo más destacable es, desde mi humilde punto de vista, la expresividad, la musicalidad que el pianista le da en su interpretación y en esta perfecta sintonía con la orquesta. El lirismo y la delicadeza implícitos en el segundo movimiento, con melodías de gran belleza, que, partiendo de la sutilidad, va ganando cada vez más en expresividad da paso al tercer movimiento, movido, ágil; muy eficaz, sin duda, la interpretación, siendo esta una versión, en directo, de un altísimo nivel, algo que confirma el éxito de la dupla Dudamel-Barenboim.

El segundo C.D. que nos ofrece esta afortunada dupla Dudamel-Barenboim es, también en directo, el Concierto Nº 2 en Si bemol mayor op. 83, un concierto cuyos dos primeros movimientos transmiten una sensación de fuerza y solemnidad en la que el viento juega un papel fundamental; magnífico el trabajo desarrollado por el metal, también muy destacado el de la madera y el del resto de la orquesta, de nuevo perfectamente llevada por Dudamel, sacándole un resultado muy brillante a la partitura de Brahms, eficaz en la dinámica, en la expresividad, aportando la gran energía implícita en la obra. Eficacia y expresividad que también encontramos en la aportación de Barenboim, de nuevo perfectamente coordinado con la orquesta y poniendo su excelsa técnica y su virtuoisismo al servicio de la musicalidad. Mención especial merece el tercer movimiento, lleno de lirismo, de paz, de delicadeza; en este hermoso movimiento, el piano comparte parte de su protagonismo con el violonchelo, tocando un tema pausado de gran belleza, una sutil melodía de la que el oyente debe disfrutar desde la relajación y melancolía que puede llegar a causar en el mismo. De nuevo podemos calificar como totalmente eficaz la ejecución de los músicos, con especial énfasis, como es natural, en el solista de violonchelo y, por supuesto, como a lo largo de toda la obra, del piano. El cuarto movimiento de este concierto se presenta con la melodía ágil y alegre del piano, un piano que no tiene tregua, con constantes adornos, con escalas, y con una eficacísima dinámica ejecutada por Barenboim. Junto a este, muy bueno el papel de la orquesta, haciendo de esta versión algo a tener en cuenta.

En la modesta opinión del firmante, que tanto el tándem Dudamel-Barenboim como la Staatskapelle de Berlín, son sinónimo de calidad, de buen hacer, de música de categoría. Considero que esta versión en directo de los conciertos para piano y orquesta de Brahms son el fiel reflejo de un trabajo muy serio realizado por músicos de un nivel altísimo, dando como resultado unas versiones magníficas de las obras que recomendamos a todos los amantes de la música de Brahms, a todos los aficionados a la literatura para piano y orquesta y a cualquier aficionado a la música con alto nivel.

Emilio Lacárcel Vílchez