Brillante producción de El barbero de Sevilla en Sevilla

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Brillante producción de El barbero de Sevilla en Sevilla
Brillante producción de El barbero de Sevilla en Sevilla

El Teatro de la Maestranza de Sevilla recupera una producción histórica de El barbero de Sevilla en el doscientos aniversario del estreno de la mítica ópera en Roma. Para ello, se ha renovado y estilizado una de las más brillantes puestas en escena que haya visto de este título, una producción propia de la Maestranza de 1997, con la dirección escénica de José Luis Castro y escenografía de los pintores Carmen Laffón y Juan Suárez. A la batuta estuvo Giuseppe Finzi, director residente de la Ópera de San Francisco y un gran artífice del género.

Siempre resulta placentero volver a disfrutar de la interpretación de El barbero de Sevilla, una de las óperas más programadas y mejor valoradas de la historia, y sin duda la que más fama le ha dado a Sevilla como escenario operístico, llegando a crear un mito romántico en torno a la visión rossiniana de la capital andaluza. Pero en esta ocasión, además, ha sido todo un disfrute para los sentidos ver desarrollarse ante nuestros ojos las bellas composiciones escénicas que el director José Luis Castro y los pintores Carmen Laffon y Juan Suárez realizaron para la obra. Desde la subida del telón inicial, con esa preciosa vista de una Sevilla decimonónica, desfilaron por el escenario magníficas realizaciones que nos transportaron al exterior e interior de la residencia del Doctor Bartolo y su pupila Rosina. Arquitecturas grandiosas y una cuidada selección del mobiliario y los objetos decorativos convertían cada cambio escénico en cuidadísimos bodegones en los que los personajes cobraban vida. La perfecta iluminación de Juan Manuel Guerra creó la ilusión de la noche y el día, y el magnífico diseño geométrico la ilusión de la profundidad y del espacio en magnas proporciones que dejaban volar la imaginación más allá de los vanos, ventanales y arcadas que describían.

Si la puesta en escena fue un valor añadido a la producción, no por menos hemos de destacar el trabajo vocal de sus protagonistas, todos ellos de grandes voces muy apropiadas para la trama y la partitura rossiniana. Indiscutible fue la luz con la que brilló el tenor Michele Angelini en el papel del Conde de Almaviva; desde su primera intervención en la serenata matutina frente al balcón de Rosina su voz se destacó con la claridad y belleza de un instrumento privilegiado, de gran riqueza tímbrica y potencia expresiva. Cada una de sus apariciones fue de la más alta calidad, como fue el aria de la última escena “Cessa di più resistire”, que anticipó la ovación final del público. También la mezzosoprano Marina Comparato estuvo a la altura, con una bella realización de su papel y una voz muy timbrada y de ricos armónicos en los agudos, tal como demostró en la mítica aria “Una voce poco fa”, en el dúo de la clase de canto con el fingido profesor encarnado por el Conde, o en el dúo “Dunque io son… tu non m’inganni?” con Fígaro. Precisamente el Fígaro de esta producción fue un grato descubrimiento, interpretado por Davide Luciano, que se incorporó a última hora a la producción; Fígaro constituye el tercer pilar de la trama, y por tanto requiere de una voz a la altura de las dos anteriores, algo que Luciano consiguió demostrar. Su aria de presentación es una prueba de gran dificultad, tanto por la complejidad de la partitura como por la necesaria comparativa con tantos precedentes gloriosos; sin embargo, Davide Luciano conquistó sobradamente al auditorio con su riqueza de matices y su agilidad textual. Cerrando el cuadro protagonista estuvo el barítono Renato Girolami, voz rotunda y de gran presencia aunque algo más pesante que las anteriores, lo que se dejó ver en los pasajes de agilidad.

Brillante producción de El barbero de Sevilla en Sevilla
Brillante producción de El barbero de Sevilla en Sevilla

Otra de las grandes virtudes de esta producción fue el contar con unos secundarios de excepción, que elevaron el ya de por sí alto nivel de la escena. En primer lugar, Dmitry Ulyanov llevó a cabo una maravillosa representación de Don Basilio, cargada de elegancia burlesca y presencia en cada una de sus apariciones. Su potente caño de voz, de graves rotundos y un registro medio de gran belleza, fue puesto al servicio del personaje a la perfección, que encontró en el aria “La calunnia é un venticello” su punto culminante. Igualmente acertada estuvo Susana Cordón en el papel de la vetusta criada Berta, cómica y siempre oportuna, que nos regaló un bello momento lírico con su aria “Il vecchiotto cerca moglie”. Finalmente, pese a su breve papel, hay que mencionar la buena labor de David Lagares como Fiorello, el criado del conde.

Todos estos elementos fueron puestos en común bajo la audaz y siempre justa en metro batuta de Giuseppe Finzi, que supo imprimirle a su interpretación cierta frescura y dinamismo muy a propósito para la partitura. Hay que destacar su labor al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, particularmente en los pasajes instrumentales de la obertura y la tempestad del segundo acto, pero también en la oportuna presencia que refuerza las escenas vocales; particularmente decisiva fue su visión de conjunto en los números de conjunto, tan complejos en su concepción musical, y magníficamente resueltos por Finzi y el elenco de actores. Además, hay que valorar la espléndida realización del bajo continuo que el propio Giuseppe Finzi llevó a cabo al clave, acompañado de Gretchen Talbot al violonchelo. Por último, hay que destacar las apariciones de la sección masculina del Coro de la Maestranza como fuerzas de la ley, que completaron el impresionante cuadro escénico representado en este barbero, sin duda uno de los mejores que hemos visto en los últimos años en la Maestranza de Sevilla.

Gonzalo Roldán Herencia

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