Un buen concierto de Gregory Kunde en Pamplona aunque algo desequilibrado

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Gregory Kunde
Gregory Kunde

Sin duda que el mayor atractivo de la programación operística en Pamplona durante el último trimestre del año era este concierto, que presentaba al tenor americano Gregory Kunde con la Orquesta Sinfónica de Navarra y el Orfeón Pamplonés, bajo la dirección de Ramón Tebar. Todos ellos acaban de grabar un disco, que saldrá al mercado en breve.

El concierto ha sido del gusto de los espectadores, aunque ha habido demasiadas intervenciones orquestales y corales, teniendo en cuenta que el gran tirón del concierto era la presencia de Gregory Kunde.

El tenor americano se ha presentado en buena forma y ha cantado con gusto durante toda la noche, destacando especialmente el pasaje del Otello verdiano Dio mi potevi scagliar, donde brilló de modo especial, como lo hiciera hace unos pocos días en el escenario del Teatro Real.

En la primera parte Gregory Kunde cantó la celebérrima aria de Aida Celeste Aida, cantada con poderío y musicalidad, aunque un tanto empañada por un final, en el que el paso del forte al piano no resultó particularmente conseguido. Estuvo también brillante en la no menos célebre aria È lucevam le stelle, de la Tosca de Puccini, terminando con el aria de Manrico y la subsiguiente Pira. Estuvo brillante, aunque considero que se quedó un tanto corto a la hora de mantener el DO sobreagudo en la cabaletta.

En la segunda parte cantó muy bien el recitativo y aria de Don Álvaro en La Forza del Destino, a la que siguió una más que notable interpretación del aria de Canio Vesti la giubba. Cantó también con gusto el aria Donna non vidi mai de Manon Lescaut. Terminó con el fragmento de Otello, al que me he referido anteriormente.

Algo debió sentir Gregory Kunde durante el concierto, ya que de las propinas previstas nos quedamos únicamente con una y no fue por falta de aplausos, ya que el público le ovacionó largamente y puesto en pie al final del concierto. La única propina fue el Nessum dorma de Turandot, donde estuvo muy brillante, aunque nuevamente el agudo final no estuvo mantenido de manera suficiente.

Hubo exceso de intervenciones orquestales y corales. La Orquesta Sinfónica de Navarra y Ramón Tebar nos ofrecieron las oberturas de I Vespri Siciliani y de La Forza del Destino, además de la de Luisa Miller, y el Intermezzo de Manon Lecaut. Tanto el maestro como la orquesta lo hicieron bien, con cierta tendencia a abusar de volumen.

En cuanto al Orfeón Pamplonés, del que llamaba la atención el desequilibrio entre el número de coralistas masculinos y femeninos, nos ofreció el Gloria all’Egitto de Aida, el inevitable Va Pensiero y finalmente el Fuoco di gioia del Otello verdiano. Me pareció mejor la prestación de las féminas que la de los hombres, pero esto no es nuevo en esta masa coral.

El público llenaba algo más del 80 % del aforo del Baluarte y mostró su satisfacción con el resultado del concierto.

El concierto comenzó con 7 minutos de retraso y tuvo una duración total de 2 horas y 8 minutos, incluyendo un intermedio y la propina comentada.

El precio de la localidad más cara era de 44 euros, costando 24 euros la más barata

José M. Irurzun