“Un canto a la esperanza”, en un concierto bellísimo en Montevideo

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Un canto a la esperanza
Un canto a la esperanza

La música de los países de las Américas ofrece una gran riqueza. Vienen a la memoria los estudios realizados en Washington D.C. años atrás. Robert Stevenson, el gran musicólogo, nos animaba entonces a enorgullecernos con el patrimonio riquísimo que encontramos en nuestra   música culta, en la aborigen, en la folklórica y en la popular de nuestras tierras americanas.   Tarea ardua es revalorizar esos dichos porque no es posible encasillar todo dentro de lo folklórico, cuando quizá se trata de música culta, ni se puede aplicar el término de popular a la que no lo es.

Conocí años atrás a Martin Bergengruen, un músico muy serio y con gran talento de Uruguay. Recientemente viajé a Montevideo para asistir y escuchar un trabajo suyo de gran envergadura. Sabe bien él que la música ha sido y es un medio de comunicación. Convencido él de que las mujeres y los hombres expresamos nuestra manera de pensar a través de la música, reunió en “Un canto a la esperanza” sus ansias de compositor y arreglador.  Ha tenido el don extraer de algunas obras populares todo aquello que llegue al alma. Por eso, el público valoró la velada   ofrecida en el espléndido Hotel Carrasco que se levanta a pasos del mismo océano Atlántico.

Bergengruen ha tomado varias obras y como músico muy serio que es, ha hecho arreglos extraordinarios para “Un canto a la esperanza”. Lo de los arreglos no es algo nuevo y viene de muy lejos. Cuentan, por ejemplo, que ya en los tiempos de Bach existían arregladores que transformaban una obra musical en otra forma o destino o hacían la revisión de una composición. Por eso, en “Un canto a la esperanza” está la impronta de Martin Bergengruen, músico, compositor, director de orquesta y de coro capaz de reunir obras populares importantes para trabajarlas musicalmente.

En “Un canto a la esperanza”, él eligió algunas composiciones.  En la versión ofrecida, reunió   a más de un centenar de músicos entre instrumentistas y coro. Sé que no es fácil contar con coristas capaces y perseverantes.  Bergengruen  los  encontró  en las voces de los coros  de Los Pilares, del  Carrasco Lawn Tennis, del  Stella Maris y en  su propio coro.   Con la orquesta y los coristas fue posible llegar hasta el final de la velada. Fueron canciones con matices brillantes y difíciles con inflexiones  que no pasaron inadvertidos.

Un canto a la esperanza
Un canto a la esperanza

Martin Bergengruen tomó varias canciones de la música popular de las Américas que llegaron rápidamente al corazón del público. Concatenadas con inteligencia, dieron paso a una de Fito Paéz.   Su “Vengo a ofrecer mi corazón” permitió lucimiento a sus ejecutantes.  De la cantante y compositora de tangos   Eladia Blázquez se pasó por excepción, a Vangelis, el compositor griego. Se conoce bien su tono grandioso y solemne pero no se ignora su incursión en la música electrónica.  Una obra de George Harrison trajo el encanto de “Los beatles” que no podía estar ausente. Sé que los muy jóvenes hablan de “temas” y aunque desdeño ese término, admito que una “obra” de la música contemporánea lució con luz propia.  Cuando se canta, es preciso conocer el significado de cada palabra de lo que se expresa. No olvido mis apuros cuando tuve que explicar a una colega en la School of Music de Washington D.C., el significado de una canción. Ella debía decir: “Cuando te vi debajo de la enramada…” Eso sonaba a chino y afortunadamente, logré hacerle comprender que era una canción de amor. Gran consuelo para todos es el testimonio de la gran María Callas. No hace mucho tiempo se encontró una partitura suya de “La traviata” de Verdi, que había pertenecido a la gran soprano. Ella, de su puño y letra, escribió en griego algunas palabras para comprenderla mejor. La velada sinfónica coral, prosiguió cuando brindaron “Joyful” de “Sister Act2”. Allí los versos ayudan a elevarse y con gran motivo. Mencionan al Creador  cuando expresan: “He watches over  everything / So we sing”.

Casi al finalizar fue posible escuchar unas canciones de Josh Broban y de Leonard Cohen. También la muy conocida de Ben.E.King, “Stand by me” pero con los versos del  poeta uruguayo  Mario Benedetti: “Si te quiero es porque sos/  mi amor mi cómplice y todo/y en la calle codo a codo/somos muchos más que dos”.  

Roberto Sebastián Cava