Carlos Vilán recibe el premio especial de Las Óperas de Rumanía

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Estreno en la Ópera de Bucarest de los ballets El sombrero de tres picos y El amor brujo, del coreógrafoespañol Carlos Vilán
Estreno en la Ópera de Bucarest de los ballets El sombrero de tres picos y El amor brujo, del coreógrafoespañol Carlos Vilán. Foto: Ana Constantinescu

El Ballet de la Ópera Nacional de Bucarest ha estrenado los dos ballets españoles clásicos, El amor brujo y El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla, tras el encargo realizado al coreógrafo hispano-argentino Carlos Vilán, que el domingo recibió también el Premio Especial del Jurado de todas las óperas de Rumanía por la coreografía de la ópera Carmen, estrenada en Iasi, en 2015.

Vilán recibió la ovación del público el pasado 15 de diciembre, día del estreno del programa que integraba los dos ballets de Falla, y que se repitió el día 16. “Han sido diez minutos de aplausos para El amor brujo y casi un cuarto de hora para El sombrero de tres picos, con el público puesto en pie. Ha sido una locura, un exitazo impresionante”, relata emocionado el que fuera primer bailarín del Ballet de María Rosa -también colaborador de Giancarlo del Monaco o heredero del estilo de Antonio Ruiz Soler, con el que tuvo la oportunidad de trabajar en los años 80 y 90, en una nutrida carrera en la danza española en la que se incluye su última colaboración con el Ballet Nacional para el homenaje que hicieron al genial Antonio-, poco después de haber disfrutado del acontecimiento, y tras haber otorgado estilo y pasos españoles al Ballet de la Ópera de Bucarest en una de las escasas ocasiones en que El amor brujo se interpreta con lenguaje de danza académica y estilo español.

Entre los principales bailarines, han protagonizado las dos coreografías las figuras del Ballet  Mihaela Soare, Vlad Toader, Cristina Dijmaru, Ovidiu Matei Iancu, Andra Ionete, Bogdan Cănilă, Sergiu Dan, Eliza Maxim y Valentina Stoica, con la colaboración especial de la mezzosoprano de la Ópera de Dusseldorf, Ramona Zaharia.

El coreógrafo Carlos Vilán con el premio recibido en la Ópera de Bucarest
El coreógrafo Carlos Vilán con el premio recibido en la Ópera de Bucarest. Foto: Ana Constantinescu

“Ha sido un trabajo muy difícil, pero a la vez fácil. Los clásicos tienen su compás arriba y nosotros, en la danza española, abajo. Con las zapatillas de punta, por ejemplo, las bailarinas necesitan el tiempo adicional para subir y fue lo que más tuvimos que trabajar para los tempos. El amor brujo ha sido más clásico y en El sombrero de tres picos utilicé más la escuela bolera y nuestro folklore. El éxito ha sido extraordinario y emociona ver a los clásicos haciendo matalarañas, pasos de malagueñas, panaderos, vueltas fibraltadas a su tempo y nuestro braceo”. Junto a Vilán, han trabajado los españoles Ricardo Sánchez Cuerda, en la escenografía, Carmen Granell, en vestuario y ayudada por Verónica Expósito, y el diseñador de iluminación Felipe Ramos, además del director argentino Tulio Gagliardo.

Tras el estreno del programa español, en la gala celebrada el domingo 18 de diciembre en el teatro de la Ópera de Bucarest, Carlos Vilán recogió el muy valorado Premio Especial del Jurado por su coreografía de la ópera Carmen, realizada el año pasado en la Ópera de Iasi, teatro que dirige Beatrice Rancea, anterior bailarina y hoy también coreógrafa. Allí actuó el gran tenor Roberto Alagna y la española Esther Jurado, bailarina principal del Ballet Nacional de España.

“Estoy muy, muy emocionado. Es la primera vez que se me reconoce mi labor de esta forma. Uno no es profeta en su tierra dicen, y yo tengo dos, Argentina y España… Cuando el trabajo es duro, el resultado es mucho mejor. No lo esperaba pero vuelvo a comentar que la coreografía de Carmen en Iasi fue de tal magnitud que por eso han querido darme el premio especial de todas las óperas de Rumanía, porque son muy exigentes, de aquí salen músicos eminentes que van por todo el mundo y, en lo artístico, “no se casan con nadie”, lo que quieren es calidad. Este galardón es, por eso, muy importante. Aunque no lo conozcamos tanto en España, en Rumanía recibir este premio es como recibir un Oscar”. 

Cristina Marinero