La voz como eje: el Carnegie Hall refuerza su identidad lírica en la temporada 2026-2027

 Por Carlos J. López Rayward

El Carnegie Hall lleva décadas cultivando la ópera en versión de concierto como una tradición propia: no un sustituto del teatro, sino una manera distinta de acercarse al repertorio. La temporada 2026-2027, anunciada esta semana, confirma que esa línea no solo continúa, sino que se convierte en uno de los ejes centrales de la programación. Más que una presencia ocasional de títulos operísticos, la sala propone un recorrido coherente por la música vocal dramática, desde Puccini y Wagner hasta Beethoven, Mahler o la música barroca.

Imagen exterior del Carnegie Hall: © Jeff Goldberg/Esto
Imagen exterior del Carnegie Hall: © Jeff Goldberg/Esto

El resultado es una temporada que, sin dejar de ser sinfónica, se articula alrededor de la voz.

El gran acontecimiento: el primer Ring completo en la historia del Carnegie

El punto culminante será, sin duda, la presentación en marzo de 2027 del ciclo completo del Anillo del Nibelungo. Será la primera vez que la obra se interprete íntegramente en el Carnegie Hall, en seis jornadas consecutivas, bajo la dirección de Gianandrea Noseda al frente de la Orquesta de la Ópera de Zúrich.

El reparto —Michael Volle (Wotan / Wanderer), Klaus Florian Vogt (Siegfried) y Camilla Nylund (Brünnhilde), entre otros— responde al perfil de un auténtico proyecto teatral trasladado al formato de concierto. En este contexto, la acústica del auditorio adquiere especial relevancia: la claridad orquestal y la proyección vocal permiten seguir la arquitectura musical wagneriana con una transparencia difícil de lograr incluso en muchos teatros de ópera.

El acontecimiento se inscribe además en una tendencia internacional creciente: escuchar grandes ciclos operísticos en sala de conciertos como experiencia musical integral, donde la dramaturgia emerge principalmente de la partitura.

Dudamel inaugura su etapa neoyorquina con Tosca

En noviembre de 2026 comenzará un nuevo proyecto a cinco años entre Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Nueva York dedicado a la ópera en concierto. La primera entrega será Tosca, con Marina Rebeka en el papel titular, Jonas Kaufmann como Cavaradossi y Ludovic Tézier como Scarpia.

Más allá del atractivo del reparto, el interés radica en el planteamiento institucional: el ciclo convierte la ópera en una actividad recurrente de la orquesta, no en un evento excepcional. La elección de Puccini, además, subraya el carácter dramático directo y narrativo del proyecto, pensado para un público amplio sin renunciar al nivel artístico.

Carnegie Hall: © Jeff Goldberg/Esto
Carnegie Hall: © Jeff Goldberg/Esto

Una temporada atravesada por la voz

Otros bloques de programación refuerzan esa orientación vocal:

  • La gala inaugural contará con Jonas Kaufmann interpretando repertorio operístico italiano junto a la Filarmónica de Berlín y Kirill Petrenko.
  • El ciclo Mahler dirigido por Yannick Nézet-Séguin —con la Met Orchestra, Filadelfia y Viena— aportará la dimensión sinfónico-coral al calendario.

  • La Missa solemnis de Beethoven con Franz Welser-Möst y la Cleveland Orchestra añadirá uno de los grandes monumentos sacros del repertorio.

  • En música antigua, Il Pomo d’Oro con Michael Spyres y The English Concert con Christophe Dumaux continuarán sus proyectos handelianos.

  • Renée Fleming participará en un programa de raíz folk junto a Béla Fleck, ampliando la presencia vocal hacia territorios híbridos.

Así, el canto aparece en múltiples formatos: ópera, oratorio, sinfonía coral, recital y cruce de géneros.

El Carnegie sigue apostando por ser el espacio complementario a la Metropolitan Opera, el otro gran foco operístico en Nueva York. La interesante temporada 2026-2027 plantea la culminación de una evolución gradual que ha ido otorgando a la voz un peso incremental dentro de la programación sinfónica.

El Ring completo y el nuevo ciclo operístico de Dudamel funcionan como hitos visibles de esa trayectoria. Pero el verdadero significado de la temporada está en su continuidad: la ópera en concierto deja de ser un acontecimiento excepcional para convertirse en una parte estructural de la vida musical del auditorio.

El Carnegie Hall reafirma así una idea sencilla: la experiencia lírica no pertenece exclusivamente al teatro; también puede desarrollarse plenamente en la sala de conciertos.