CD. Gluck: Opera Arias. Daniel Behle

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Gluck

Gluck: Opera Arias. Daniel Behle (tenor), Armonia Atenea, George Petrou (dirección). Decca, 2014.

El tenor en la ópera del reformador

En el año del tercer centenario del nacimiento del reformador por excelencia del género operístico, el disco que de momento quizá ha generado un mayor atractivo en la industria musical es este redescubrimiento para el sello Decca de algunas de las arias para tenor (una de las tesituras de menor recuerdo en la producción del compositor alemán) que ha realizado el cantante hamburgués Daniel Behle con el conjunto de instrumentos originales Armonia Atena que dirige el griego George Petrou, orquesta barroca y director que tras su última inmersión en las arias operísticas del compositor Johann Adolf Hasse con la participación del contratenor Max Emanuel Cencic ahondan ahora en el catálogo operístico menos explorado de Gluck.

El recorrido comienza con aquellas óperas italianas en las que Gluck aún se sirve del riguroso modelo barroco en cuanto al recitativo y el da capo en las arias. A pesar de esto, en el recitativo “Qual ira intempestiva” que precede al aria de Giove de La contesa de’numi ya encontramos una mayor elaboración en cuanto a la configuración del recitativo, que no es meramente seco,yen el que a nivel de expresión musical se describen con gran acierto las preocupaciones de carácter sobrenatural que asolan el fuero interno del protagonista.

Todas las óperas italianas de Gluck aquí recogidas poseen libretos del dramaturgo por excelencia en la época, Pietro Metastasio (un tanto crítico con el rompedor modelo al que el compositor conducía a la ópera seria italiana), que vieron su estreno en las principales ciudades europeas: Ipermestra (1744), Semiramide riconosciuta (1748; el eterno tema operístico de la reina asiria de la que se brindan dos arias), La contesa de’numi (1749), Ezio (1750), Le cinesi (1754) o Antigono (1756). Las arias pertenecientes a Antigono, Semiramide o Ipermestra (una de sus primeras óperas serias) se ofrecen en primera grabación mundial.

En esta primera fase productiva de Gluck la belleza en la línea de canto lleva al compositor a destinar a la cuerda de tenor dificultosas cadencias finales. En una de las arias más extensas elaboradas, la de Massimo “Se povero il ruscello” de la ópera Ezio, Gluck lleva a dialogar al tenor con un instrumento solista, en concreto el oboe (un recurso muy habitual en las óperas posteriores), una pieza cuyo acompañamiento en cuerdas y oboe se parece subrepticiamente al aria “Che puro ciel” de su obra más famosa, Orfeo y Euridice, ópera también aquí representada (curiosamente entre tanta rareza operística) con su momento más célebre: el aria de Orfeo del segundo acto, “Che farò senza Euridice”, pero en la traducción francesa de Pierre Louis Moline del libreto de Calzabigi (“J’ai perdu mon Eurydice”), una auténtica delicatessem de finura y recogimiento barroco en la presente versión. Aún se incluyen para finalizar el compacto otras dos arias para tenor de óperas de Gluck en lengua francesa ya consolidadas con su reforma, extraídas de la tragedia a gran escala de 1774 Iphigénie en Aulide (“Cruelle, non, jamais”) y de la ópera cómica Le Rencontre imprévue (1774; la bella cantinela con solo de corno “Je chérirai, jusqu’au trépas”).

Daniel Behle, que por su hermoso timbre y nobleza de canto se le podría catalogar como una de las voces de tenor más óptimas para interpretar el repertorio mozartiano (compositor que en parte recoge la semilla sembrada por el propio Gluck), realiza un gran alarde de virilidad en las arias de más bravura, así como elegancia y buen gusto en línea de canto en aquellas que requieren un mayor grado de matización, enfrentándose a las mayores dificultades técnicas que le exige el compositor en discursos vocales profusamente adornados, sobre todo en las cadencias finales de algunas de las arias, donde exhibe unas correctas mezza voce y un bello registro en falsette que le permite realizar modulaciones con efectividad, con agudos generosos en general, muchos de los cuales son ascensos directos desde un registro medio. La orquesta que lidera Petrou, uno de los grupos europeos líderes en este tipo de repertorio, reviste esa rusticidad y envolvente sonoridad tan características de la ópera barroca (aunque se trate de óperas que, desde su misma base barroca, ya apuntan firme e indubitadamente hacia el periodo clásico).

Germán García Tomás

@GermanGTomas