Christian Gerhaher y Gerold Huber revisitan La bella molinera: algo nuevo que decir

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Christian Gerhaher y Gerold Huber revisitan "La bella molinera": algo nuevo que decir
Christian Gerhaher y Gerold Huber revisitan “La bella molinera”: algo nuevo que decir

Tras un intervalo relativamente largo de catorce años, el barítono Christian Gerhaher y su habitual colaborador, el pianista Gerold Huber, han decidido llevar al disco por segunda vez uno de los ciclos de lied más emblemáticos de la historia, Die schöne Müllerin (La bella molinera) D 795 de Franz Schubert.

La novedad de esta nueva edición para el sello Sony Classical en que incluye cinco de los poemas de Wilhelm Müller que el compositor vienés deshechó y no llevó a los pentagramas por diversas razones, una circunstancia que el experto criterio del propio cantante nos expone exhaustivamente en el interior del álbum. Estos cinco poemas, dos de los cuales abren y cierran el compacto dando la voz al poeta (“Der Dichter, als Prolog” y “Der Dichter, als Epilog”), cuentan con la sobria pero efectiva declamación de Gerhaher. Sin concederle demasiada importancia a este precedente, creemos que sólo desde la esfera estrictamente extramusical estos versos ayudarían a enriquecer la narratividad del extenso ciclo de 20 canciones desde otro nivel dramatúrgico, que es el de conocer más en profundidad la compleja evolución psicológica del joven molinero, protagonista masculino de las canciones.

Esta nueva y atractiva propuesta se reviste de la gran experiencia acumulada de un dúo de intérpretes que aportan continuamente hondura expresiva y plasman inteligencia musical al a la vez bello y dramático ciclo schubertiano. Como un reflejo más de sus recitales, la complementación aquí entre Gerhaher y Huber es palmaria y más que evidente desde la primera canción estrófica (el optimismo desbordante de “Das Wandern”) hasta la postrera (la placidez fúnebre de “Des Baches Wiegenlied”). El ciclo se va abriendo camino y va cobrando forma de manera magistral en un gran arco continuado de emociones musicales, desde el tono sencillo y distendido inicial hasta la gradual reflexión y profundidad dramática, en comunión con la naturaleza circundante (el omnipresente arroyo), de los últimos lieder, que van sumiendo al joven enamorado en la completa desesperación y anhelo de suicidio ante el amor no correspondido de la molinera.

La cálida y melodiosa voz del barítono alemán, de registro homogéneo, nos va narrando literalmente la historia con un riquísimo fraseo, siempre elegante, suave y mesurado, nunca impulsivo, desmedido ni pretencioso, dotándolo de sutiles inflexiones, cuidados acentos y un modélico canto legato, deliciosamente cantabile, características todas ellas que aportan una amplia variedad expresiva desde el punto de vista canoro a esta novedosa aproximación a uno de los ciclos señeros del repertorio liederístico. La elocuencia del regio acompañamiento de Huber, -cuya amplia experiencia le revela que debe ser mucho más que eso en los lieder de Schubert-, no destaca tanto por el sentido rítmico con que reviste a cada pieza, sino por la capacidad de su pulsación para tener algo que decir y que contar en todo instante, -y que hace efectiva su función de complementar, sostener y enriquecer el canto de Gerhaher-, haciendo de la escucha íntegra del ciclo toda una experiencia desde el punto de vista narrativo y discursivo.

A los que les interesa la música en maridaje con los textos poéticos, más que en escuchar los cinco poemas de Müller recitados por Gerhaher, el verdadero interés de este álbum estará en poder volver a disfrutar de una novedosa lectura de la partitura schubertiana, que como el buen vino, gana en madurez con el transcurso de los años, revisitada por esta pareja de geniales intérpretes que ya han marcado escuela en la historia de este género musical. La pregunta ahora resulta casi obligada: tras continuar paseando la obra de ahora en adelante por las salas de concierto, ¿volverán Christian Gerhaher y Gerold Huber a obsequiarnos en un futuro con una tercera grabación del ciclo? No lo sabemos, pero de lo que sí estamos seguros, y esta nueva grabación lo atestigua, es que siempre hay algo nuevo que decir en obras geniales como La bella molinera.

 

Germán García Tomás