‘Con ganas de Zarzuela’ en el Día Mundial de la Zarzuela

Día Mundial de la Zarzuela Artículo de opinión de Asier Eguskitza

Asier Eguskitza, director de orquesta / Foto: © M. S.
Asier Eguskitza, director de orquesta / Foto: © Koe Photos  Día Mundial de la Zarzuela

Hoy me he despertado con ganas de Zarzuela. ¿Cuál estrenarán hoy?

No es ninguna utopía y es un objetivo promovido por muchos amantes del género de la Zarzuela en la actualidad, como lo soy yo y quienes me acompañarán en este artículo.

Hoy es día 10 de octubre, y celebro con vosotros el “Día mundial de la Zarzuela”.

En este breve texto, me permitiré ser el director contextual de un ensemble de personalidades relevantes del mundo de la Zarzuela con las que tengo el gusto y el honor de compartir profesión y vida. Procuraré combinar las opiniones y testimonios en esta obra “pastiche” con mi total generosidad y respeto, y la finalidad de rendir homenaje y reconocimiento a nuestro tan amado género y su entorno. Los testimonios tendrán nombre propio, pero sólo los conocerán sus autores que saludarán al final como si de una representación lírica se tratara. Para el lector, será importante reciba el mensaje global y habrá unas simples –pistas– que ayudarán a identificar los bellos argumentos de los artistas invitados y un servidor.

¡Disfruten del espectáculo!

Juguemos a describir cómo uno llega a la vida y camina el sendero inexplorado. Todo son estímulos nuevos, mientras sentimos la influencia de lo que nos rodea. En nuestra educación se podría apreciar: tradición, amor, vínculo, orden, deseo,… una lista interesante y a su vez infinita con la que todos podríamos sentirnos fuertemente identificados. Me detengo en esta última expresión. La identidad. Qué característica tan importante en cada uno de nosotros. Por mucho que hayamos nacido en la misma familia y compartamos padres/tutores, en nuestra naturaleza estará la búsqueda de un camino que consideraremos propio para que se nos reconozca con nuestras particularidades. ¡Qué belleza marca la diferencia!. La exclusividad. El saber que no hay nada exactamente igual a otra cosa, otro momento. Es la sorpresa diaria la que nos mantiene siempre alerta y alimenta nuestra curiosidad. Nos gusta imaginar y crear aunque la certeza se imponga en el destino y nos demande improvisar, ya que, cabe la posibilidad de que nada salga según lo previsto. El control se puede intentar, pero como bien se usa en la enseñanza de relativizar, la perfección no existe. Aun así nada nos impide la búsqueda de lo ideal, y esto siempre nos conducirá por el camino de lo deseado.

Es por esta idea de lo ideal, que he pensado en abrir mis opiniones a los lectores junto a mis admirados amigos y colegas de profesión. Las opiniones, son opiniones, puntos de vista que tras ser filtrados, son elaborados personalmente y compartimos para influir a quien nos lee o escucha. Porque la influencia es positiva, y nos hace aprender lo que nos gusta de los demás. No puedo dejar de imaginar artistas escribiendo opiniones en libretos, partituras, coreografías, etc, y que todas ellas se aúnen en un espectáculo multidisciplinar.

¿Os viene a la memoria alguno?
Sí. Eso es la lírica. –Los géneros líricos en general, son el espectáculo más completo de las artes escénicas por su combinación de diversas disciplinas artísticas–. –Una manifestación elevada del espíritu humano–. Y si añadiésemos una característica personal a la lírica, algo que nos identifique como cultura, con nuestras tradiciones o costumbres, nuestros ritmos, nuestras lenguas, el resultado vendría inevitable: La Zarzuela.

Un género con un valor artístico que ya viene anteriormente detallado añadiendo estar –en mi más alta consideración por el valor de sus partituras (una enorme evolución desde la zarzuela italianizante hasta la “cuasi” contemporanea) y su conjugación con libretos desarrollados en diálogos y como texto base del argumento musical. He de hacer una observación. El ámbito del arte, está supeditado a la opinión subjetiva de todo aquel que lo percibe, por tanto, hemos de aceptar que no siempre los resultados están a la altura de la expectativa, por mucho que los autores se empeñen–. –Por supuesto, al igual que en la ópera o en cualquier otro género, hay zarzuelas mejores y zarzuelas peores, pero he tenido la ocasión de rescatar unos cuantos títulos (Marianela, María del Pilar, etc) y me han parecido obras de una enorme entidad y valor artístico–. Es de orgullo reconocer a la zarzuela como –nuestro género lírico por excelencia. Un género que llenó España y que se expandió a América. Hay pocas cosas que puedan identificar tanto a España y al mundo hispano como la Zarzuela. Es algo de lo que podemos presumir, un patrimonio riquísimo que hay que cuidar y transmitir. Nuestros mejores músicos y literatos se han dedicado a él, incluso algún Premio Nobel, como Jacinto Benavente escribió libretos de Zarzuela, a los que pusieron música Chapí y Lleó entre otros–. Todo esto lo convierte –en el mejor género popular que existe–. Día Mundial de la Zarzuela

Cómo no proteger semejante manifestación artística y querer cuidarla, mimarla, y difundirla con orgullo. Con esta motivación, hoy hace un año, desde el Sindicato de Artistas Líricos de España, se lanzó una propuesta tanto a nivel administrativo como a nivel popular: la declaración del día 10 de octubre como “Día mundial de la Zarzuela”. Se elaboró un manifiesto que fue firmado por los teatros y festivales más importantes de España y Sudamerica y este fue presentado al ministerio, congreso de los diputados y senado. ¿Por qué el 10 de octubre? Es un claro homenaje al templo de las artes que es el Teatro de la Zarzuela, ya que es la fecha de su inauguración. El 10 de octubre de 1856, el Teatro de La Zarzuela abrió sus puertas y se convirtió en una fecha inmortal para el género. El teatro de la Zarzuela, es un claro y singular ejemplo del valor que tiene este género para nuestra cultura. Para la identidad de un país. –Somos el único país que tiene un teatro dedicado a este género–. Es un orgullo y hay que ponerlo en valor. Día Mundial de la Zarzuela

Como prioritario sería y también se reclamaba en el manifiesto del sindicato ALE el reconocimiento a la Zarzuela como “Patrimonio artístico de la humanidad”. La Zarzuela lo merece por muchos argumentos. De hecho, –hay un informe muy extenso y muy bien documentado que obra en poder del Ministerio de Cultura desde hace dos años. Lo que hace falta es que desde el Ministerio se completen los trámites para que llegue a la UNESCO–. –Si los artistas y los dirigentes políticos nos lo creyéramos más y remáramos en la misma dirección sería más factible conseguirlo–. Una teoría que podría retrasar este reconocimiento, es la despreocupación irresponsable de no pensar en valorar algo si no hay un temor a la pérdida. Considerando que somos dueños de nuestro propio destino, y el sí forma parte activa de nuestro movimiento, somos responsables directos de la tinta mágica que sella nuestros verbos: hacer, imaginar, amar, componer, vivir, estudiar, emocionar, interpretar, reconocer, valorar, declarar,… infinidad de acciones que dan sentido a nuestro día a día. Tenemos la libertad de poder escoger el sí, sólo hace falta voluntad. Ese es el llamamiento que me gustaría hacer. La voluntad de todos los interesados (políticos y ministerios sois nuevamente invitados) para que este reconocimiento cultural y profesional se dé más pronto que lo antes posible. Sabemos dar valor a muchas disciplinas y expresiones artísticas, pero insisto en el riesgo, parece que no se debe hacer nada si –no se tiene la sensación de que pueda estar en peligro de desaparición. Las manifestaciones culturales que sí lo están son de origen muy popular (en su versión de tradición arraigada entre el pueblo, tanto por recepción como por ejecución) o tienen riesgo de pérdida. La zarzuela y otros géneros líricos tienen la consideración de música “cultivada” con lo que su percepción es como parte habitual del consumo cultural–. Es hora de diluir las excusas –de creer que todo lo que viene de fuera es mejor–, o que el género de la zarzuela –ha sido mal visto por la “intelectualidad”, sobre todo a partir de la Generación del 98 y la del 27, o identificar la zarzuela– con ideologías políticas –(lo cual es un disparate). Y por supuesto, que nuestra clase política haya sido y siga siendo “sorda”, también tiene mucho que ver–. Al lanzar la solicitud a las administraciones, todas parecen estar a favor, pero hasta estando a favor, nos invitan al –LOBBY–. Pues ya sabemos lo que hay que hacer. –Hay que defender la Zarzuela y a su Teatro cada día–. –Es emocionante leer un titular que ha aparecido en todos los periódicos a raíz de la rueda de prensa del Teatro de la Zarzuela para presentar la nueva producción de Pan y Toros, en la cual el director de escena ha dicho que estaría dispuesto a dejarlo todo por la lírica–. Es importante que exista un reconocimiento a la Zarzuela por el sentido de la pertenencia, por nuestras raíces, por las artes, por la belleza, y por  todas las profesiones que le dan vida. ¿Sabemos la cantidad de artistas que han destinado su talento a la zarzuela? Conociendo los datos – del archivo de la SGAE, entre nuestras sedes de Madrid, Barcelona y Valencia, tenemos casi 10.000 títulos, y son muy pocos los que se conocen. Ahí tenemos una responsabilidad imperiosa los artistas. Iniciando por –la importancia del trabajo riguroso de revisión y edición–. –Se podría hacer mejor y para ello debería haber más medios–. Más implicación de los artistas también a nivel interpretativo. –Debemos ser muy responsables con nuestro patrimonio lírico, puesto que corremos el riesgo de enterrar las obras definitivamente en el caso de no afrontarlas con toda la seriedad y con todo el trabajo que merecen, puesto que si la recuperación no se hace como la obra merece, se dirá que “la obra no es buena” y la condenaremos al olvido durante muchísimo tiempo–. –No olvidemos que las zarzuelas, al igual que las óperas o cualquier otro género lírico las firma el compositor, lo cual deja muy a las claras que la calidad de la interpretación musical debe ser absolutamente primordial, para ello hay que apostar (como se hace en muchos teatros internacionales) por los grupos que deben defender la interpretación de la obra–. –Con producciones y artistas de calidad al igual que en la ópera, algo que ya viene haciendo desde hace muchos años el Teatro de la Zarzuela, pero intentando llevar esas producciones al mayor número de ciudades españolas posibles y por supuesto a los principales teatros líricos extranjeros, como la Scala de Milán, Covent Garden de Londres, Ópera de Viena, Metropolitan de Nueva York, etc.– Podemos constatar que el interés internacional existe. –La zarzuela donde va, triunfa–. No hay más que conocer los datos de los archivos de la SGAE, desde los cuales –servimos zarzuela a todos los rincones del mundo (y de España, por supuesto). A lo largo de estos años hemos ido viendo como crecía el interés en el mundo, no sólo en América Latina, donde siempre existió, sino en Estados Unidos, en Europa, hasta en China y en Japón. Las orquestas alemanas nos piden todos los años numerosos fragmentos para sus conciertos; el concierto de Año Nuevo de la Ópera de Niza será este año íntegramente de zarzuela, más un pasodoble, Gallito, que también es muy español, y en España, afortunadamente, se siguen manteniendo las temporadas líricas de Oviedo, La Solana, Canarias,… Pero siendo idealistas deberíamos aspirar a –que la oferta sea mayor. Programadores, teatros, festivales, ¡intérpretes!… Todos han de dar un paso adelante en su aumento de presencia habitual. En el ámbito internacional, la colaboración con los teatros y festivales hispanoamericanos y del resto del mundo desde el propio Teatro de La Zarzuela sería definitivo: coproducción y artistas internacionales que puedan expresarse en español o en cualquiera de las lenguas que se hayan compuesto las zarzuelas–.–Habría que lograr que salieran de España zarzuelas completas y no sólo en formato concierto a países con lenguas diferentes. La dificultad radica en los textos hablados– pero siempre se podría buscar una solución que no sea espuria con la versión del autor, como la traducción de la parte teatral. Somos nosotros quienes debemos amar la naturaleza de la zarzuela y buscar las alternativas. Siempre partiendo de la base original. Esto es primordial. Por ello la importancia de las revisiones y las interpretaciones. Día Mundial de la Zarzuela

Como última caricia al género de la zarzuela, decir que la música y los textos de la zarzuela, nos han acompañado y nos acompañarán durante nuestras vidas. Cuantos de nosotros hemos escuchado a nuestra –abuela cantando el “Ay que ver, mi abuelita, la pobre, que ropas usaba” (zarzuela La Montería)– o siendo testigos de las Zarzuelas emitidas por TVE con los grandes actores del momento. La curiosa particularidad de estas series, es que se grababa haciendo “Playback”. Una técnica usada en el cine para simular el canto. Con mirada crítica, quiero pensar, que esto servía de acercamiento de la Zarzuela y su argumento a un público con “televisores particulares” e hizo una función que incluso recordamos con afecto. Ahora una pregunta, ¿acaso era una Zarzuela lo que se veía? ¿Se acertó ofreciendo un contenido en formato televisivo de algo que en su naturaleza no lo es? Estaría muy bien que se entendiera la naturaleza de la Zarzuela para no cometer el error de mal usarla. Se debe entender lo que significa que un artista se prepare para un espectáculo de principio a fin en directo, con todo lo que previamente conlleva y con la finalidad de emocionarse junto a los espectadores. Los espectáculos en directo, requieren de público presencial. Todo lo que no cumpla estos requisitos, se aleja de la naturaleza de un espectáculo lírico, musical, etc. La zarzuela, al representarse en directo se convierte en un espectáculo único e irrepetible. Sí, he dicho irrepetible. Con esta expresión, querría ensalzar el valor de “lo original” de cada artista y se entienda la exclusividad que tiene el arte en vivo y en directo. Puede que un día se disfrute mucho, otro más. Es indiscutible, que no hay un momento igual a otro y que por mucho que imaginemos cómo se dará, no tiene por qué suceder lo planeado. La improvisación se vuelve en “la magia” del espectáculo. Algo que siempre sorprenderá tanto a quien la utiliza como quien la recibe. Sonidos y movimientos que nacen de un cuerpo para acabar transformándose en otra emoción cuando atraviesa otro. Qué afortunados somos de tener tantos artistas y con tanto talento. ¿Somos conscientes de la importancia del arte en nuestra sociedad? El arte lo condimenta todo. Forma parte absoluta de la evolución. La Zarzuela representa de un modo natural y cercano nuestra historia con argumentos populares y ritmos musicales relacionados con nuestras raíces. En ocasiones, debatimos en “cual” podría ser una de las causas de que las artes escénicas se queden algo relegadas por las artes audiovisuales modernas. Ejemplos como el cine o las grabaciones de discos, terminan por ser artes controladas al máximo, y filtradas para definir el producto que se expone al público. Muchas veces se miden tanto que la improvisación se intuye reducida. Lo que es seguro, es que siempre que vuelvas a ver o escuchar una grabación, será lo mismo lo que se reproduzca. Esta peculiaridad de necesitar el directo en la lírica, no es poca cosa, y le da un valor inmaterial incuestionable. Habrá muchas cosas que innovar en la Zarzuela, pero siempre con el objetivo de que sea el artista/individuo el que evolucione. El artista o los artistas son la obra de arte a admirar si hablamos de un espectáculo en directo. La Zarzuela hay que amarla con sus características y particularidades. Cuando algo nos gusta, no deberíamos querer modificarlo, simplemente, lo disfrutamos.

Hablando del trabajo de edición moderna tan necesaria para su divulgación, –las representaciones de este “nuevo” material deben tener un tratamiento muy respetuoso, contando y cantando la historia como sus creadores la idearon. En caso de querer hacer la “gran revolución” interpretativa, compóngase algo nuevo, por favor.– Siempre se deberá estar a la vanguardia y dejarnos influenciar por lo vivido y aprendido sin miedo. La nueva creación es imprescindible y debería ser alentada.

Valorando profundamente el talento y culturas extranjeras, debemos eliminar dicho “complejo” que nos limita, y permitir que todas las formas artísticas y culturales convivan contemporáneamente. Este artículo es un claro ejercicio de reconocimiento como “un gran valor” a la Zarzuela como género, y reivindico el deseo popular que exista dicha “igualdad de género”.

Haciendo el mismo ejercicio de este texto de ser más importante lo que se dice que quien lo dice, hablaré de un mito que representa los valores de muchos sin conocer la veracidad de la existencia de esta conversación:

A un Primer Ministro se le planteó la necesidad de recortar el presupuesto de cultura a favor del imperioso aumento que demandaba el gasto militar en plena Guerra. Priorizar las bombas, balas, tanques y paracaídas por encima de los museos, las orquestas sinfónicas, la radio cultural y la investigación educativa. La anécdota concluye aseverando que no sólo negó aceptar el disparate, sino que además respondió con su ya legendaria frase: «¿Entonces para qué peleamos?”

Quiero agradecer profundamente a todo el elenco que me ha acompañado y darles las gracias también por dejarme seguir aprendiendo de ellos.

Reparto:
Carlos Álvarez, Oliver Díaz, Ma. Luz Gonzalez, Miquel Ortega, Jose Miguel Pérez-Sierra

Cameo espontáneo de Juan Echanove con la colaboración improvisada de la mítica frase de Winston Churchill.

Dirección argumental

Asier Eguskitza                                                                                                       OW