Concierto. Ainhoa Arteta. Pamplona

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Auditorio El Baluarte de Pamplona, 27 Septiembre 2014.

Este concierto de Ainhoa Arteta es el primero que ofrece íntegramente dedicado al verismo o, al menos, a compositores generalmente considerados como veristas. No cabe duda de que la soprano guipuzcoana se encuentra en un momento muy adecuado en su carrera para abordar este repertorio, como lo ha venido demostrando conforme ha ido incorporando este tipo de personajes. De la soprano ligera de sus principios ha pasado a convertirse en una lírica plena, incluso spinto, sin perder calidad tímbrica ni brillo vocal. Como dicen las notas al programa, la suya es una carrera inteligente.

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Ainhoa Arteta

El resultado del concierto ha sido francamente bueno, con una protagonista en gran forma y entregada a sus interpretaciones de los distintos personajes, sin caer en los siempre temidos excesos veristas, a los que tan aficionados son algunos de sus colegas. La voz tiene anchura, brillo y volumen envidiables. El único aspecto menos positivo del concierto ha sido la escasa generosidad del programa en lo que se refiere a la protagonista. Algo parecido a lo que ocurriera con Jonas Kaufmann en Perelada, aunque en el caso del tenor alemán la generosidad fue indiscutible en las propinas. No ha sido así en este caso.

Pocos habrán sido los espectadores que han acudido al Baluarte que lo hayan hecho por escuchar a la orquesta o al director, el francés Emmanuel Joel-Hornak. La popularidad de Ainhoa Arteta en nuestro país es indiscutible y ella era el gran reclamo del concierto. Sin embargo, el concierto se ha planteado con un programa compartido al 50 % entre solista y orquesta. Efectivamente, tres arias han conformado la actuación de Ainhoa Arteta en cada una de las dos partes del concierto, siendo otras tres las interpretaciones orquestales respectivas. A ello se añadirán dos propinas ofrecidas por la soprano. La actuación de Ainhoa Arteta duró 23 minutos en el concierto y 6 más en las dos propinas. Siguiendo con las comparaciones, Jonas Kaufmann cantó 41 minutos en el programa oficial de Perelada y terminó con 4 propinas. Las intervenciones orquestales tuvieron una duración de 33 minutos, es decir más que las de la protagonista del concierto, incluso incluyendo las propinas.

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Emmanuel Joel-Hornak y Ainhoa Arteta ensayando

Si no hubo generosidad en el programa, sí la hubo en la interpretación de Ainhoa Arteta, que comenzó calentando motores con el aria de Liú Tu che di gel sei cinta, en la que ofreció notables piani. Cantó también con gusto y sentimiento el aria de Mimí Donde lieta uscí, terminando la primera parte con una brillante y emocionante versión del aria de Manon Lescaut Sola,perduta, abbandonata.

En la segunda parte brilló en el aria de La Wally Ebben? Ne andró lontana, cantando a continuación con brillo y emoción Vissi d’arte. Terminó el programa oficial con el aria de Adriana Lecouvreur Io son l’umile ancella, en la que rayó a gran altura.

Sus propinas fueron dos, lo que también me resultó un tanto escaso, O mío babbino caro, dedicado a su padre, presente en el Baluarte, y el Vals de Musetta, que tantas veces ha paseado por los teatros del mundo.

Le acompañó – habría que decir que compartió protagonismo– el director francés Emmanuel Joel-Hornak al frente de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, a la que he encontrado pletórica. Ofrecieron los intermedios de L’Amico Fritz, I Paglicacci, Cavallería Rusticana y Manon Lescaut., además de la obertura de Le Maschere, de Mascagni, y el poco frecuentado Preludio Sinfónico, de Giacomo Puccini.

El Baluarte ofrecía una entrada de alrededor del 80 % de su aforo. El público se mostró muy cálido con las intervenciones de la soprano y de la orquesta.

El concierto comenzó con 7 minutos de retraso y tuvo una duración total de 1 hora y 30 minutos, incluyendo un intermedio. Los aplausos y las dos propinas prolongaron el concierto 13 minutos adicionales.

El precio de la entrada más cara era de 44 euros, siendo el precio de la localidad más barata de 30 euros.

José M. Irurzun