Concierto de la OSV: una orquesta ¿sin director o con dos directores?

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Concierto de la OSV: una orquesta ¿sin director o con dos directores?
Arnau Tomás

En su Concierto número cinco de esta temporada la Orquesta del Vallés (OSV) ha hecho desaparecer físicamente la tarima del director del centro del escenario para ofrecer un programa atractivo no con uno sino con dos directores.

Como las buenas marcas que siempre se recrean ofreciendo nuevas ideas, generando nuevos productos y con resultados atractivos la OSV de mano de sus gestores y efectivos musicales no dejan de sorprendernos con propuestas arriesgadas y originales.

En este caso nos ofrecen un viaje del barroco al clasicismo y de la mano de cuatro compositores que bien podrían ser una muy buena mano en un juego de cartas, desde el Bach más vivo hasta el agresivo Locatelli, el catalán Carles Baguer para aterrizar en el océano Mozartiano del último sinfonismo.

Cualquier melómano de la música de cámara de nuestro país y de más allá conoce la gran trayectoria del Cuarteto Casals, cuyos conciertos siempre son de gran reclamo como pasó la pasada temporada en el Auditori de Barcelona con su propio ciclo de cámara.

Dos de sus miembros, violín y celo, no sólo les une el amor por esta formación clásica sino además lazos de sangre. Estamos hablando de Arnau y Abel Tomás, hermanos en la vida real y grandes profesionales de sus instrumentos y que se han lanzado a la aventura de dirigir dos conciertos de la presente temporada de la Orquesta del Vallés.

En el programa de mano se nos cuenta que la idea de esta propuesta hecha a estos hermanos es pasarlo bien y aprender de ellos por parte de la Orquesta, y como idea inicial me parece fantástica en muchos sentidos ante la idea generalizada de que producir un concierto es algo que “toca“ hacer y rentabilizarlo. Por eso es de agradecer la sencillez del planteamiento y el buen resultado del mismo a nivel de epidermis ambiental.

El viejo peluca de Bach sonó con viveza, si bien en algunos momentos la precisión fue un poco ausente y aunque las dinámicas se trabajaron junto con los contrastes no llegaron a mejorar otros aspectos que ase quedaron un poco por detrás.

Pietro Antonio Locatelli no es de los músicos barrocos que más se programe y si tuviéramos que clasificarle en una liga futbolista podríamos decir que es de una segunda división, pero sorprendentemente su Concerto Grosso op.1 n.11 tiene una fuerza y dramatismo que le coloca en una posición de claro ascenso a una liga mejor. La fuerza y dramatismo de esta partitura en que el contraste del solista de violín de Abel Tomás junto con el Bajo continuo desarrollado por el celista Arnau Tomás y el clavicembalista-organista Dani Espasa, todo un lujo y que no aparecía en el programa, fue verdaderamente brillante tanto por sus solos como por el ensamblaje con el resto del cuerpo orquestal.

Carles Baguer, llamado “Carlets” en su época fue un prolífico compositor y organista de la Catedral de Barcelona que supo hacer suyo el estilo del clasicismo de Haydn y contemporáneos pasado por el tamiz de lo hispano. De todo su amplísimo corpus que incluye cantatas, oratorios, motetes, composiciones de cámara y de órgano destacan sus dieciocho sinfonías.

Fue la sinfonía en Mib n.15 la que cerró a primera parte del concierto haciendo de puente para otra de las grandes sinfonías del clasicismo vienés, la 40 de Mozart.

Si un aspecto se ha de destacar de la interpretación del Baguer que escuchamos fue su frescura, sus ideas y melodías que si bien no se desarrollaban como en los casos de Haydn o Mozart dejaban ese gusto por conocer más de este compositor del cual en la última década se han hecho varias grabaciones muy interesantes. Ojalá que podamos conocer en directo más su música por lo que aplaudimos la idea de programarlo en el presente concierto y en futuros.

Si hay una sinfonía de Mozart que está en la mente de cualquiera es el comienzo de la 40, y en esta ocasión hubo sus puntos brillantes y también sus puntos oscuros en la interpretación de esta partitura. Aparte de la tonalidad menor y oscura de sol menor hubo momentos donde la afinación de la cuerda aguda fue problemática y se fue agravando a medida que avanzaba la sinfonía. Eso no quieta una interpretación vibrante y llena de vida que culminó un concierto original de buena y variada música de la mano y arco de dos grandes intérpretes de la música de cámara actual.

 

Robert Benito