Concierto de RTVE: Entre lo clásico y lo romántico

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Concierto de RTVE: Entre lo clásico y lo romántico
El director Walter Weller

El Teatro Monumental acogía la visita del maestro austríaco Walter Weller como director invitado en la temporada de abono de la Orquesta Sinfónica de RTVE para ofrecer un concierto centrado única y exclusivamente en el sinfonismo alemán, concretamente de dos de sus más grandes representantes, Beethoven y Mendelssohn, un repertorio muy frecuentado por el director vienés durante toda su carrera tanto en conciertos en vivo como a nivel discográfico.

Tras la revolucionaria y netamente romántica “Heroica” del compositor de Bonn, la Cuarta, por sus menores proporciones y ambiciones formales, puede suponer para muchos una vuelta atrás a la época del Clasicismo. Lo cierto es que a través de su lectura, minuciosamente desmenuzada (especialmente de los dos primeros movimientos), el director vienés trató de establecer un equilibrio entre esos dos espíritus que coexisten en una de las sinfonías beethovenianas menos divulgadas entre el gran público, al menos no tan asentada en el repertorio como por ejemplo su inmediata Quinta. Como decimos, Weller se tomó con muchísimo detenimiento primeramente el Adagio-Allegro vivace inicial, en el cual realizó la repetición de la exposición y que se caracterizó por un discurso musical de empuje, sumamente fraseado y ligado entre frases, con precisa atención al contrapunto y preñado de marcados matices y progresiones dinámicas. Pero por encima de todo, el subsiguiente Adagio resultó por parte de Weller una concesión a la pomposidad en toda regla cuya traducción de los pentagramas se halló en líneas generales un tanto almibarada. Mucho más ágil y flexible se mostró a sus órdenes la orquesta de RTVE en los dos movimientos conclusivos, destacando por encima de todo el vertiginoso ritmo y equilibrado juego de dinámicas que imprimió al Allegro ma non troppo final. Durante toda la sinfonía se apreció el magnífico empaste de instrumentistas solistas de la sección de maderas con el resto de la orquesta, destacando el especial colorido en el timbre de la flauta y del oboe.

La segunda partitura sinfónica ofrecida no fue otra que la más romántica en sentido pleno de toda la producción de Felix Mendelssohn como es su Tercera Sinfonía, “Escocesa”. Si el gusto por la afectación de Weller ya se había puesto de manifiesto en demasía en el caso del movimiento lento de Beethoven, en la “Escocesa” fue sencillamente idónea la manera en la que perfiló casi de un sólo trazo el Adagio, movimiento lento de auténtico ensueño donde consiguió de la orquesta una sensacional finura de discurso cantabile y empaste perfecto en la melodía de la cuerda así como una placentera sensación de detenimiento temporal que hacían olvidar las densas brumas del extenso primer movimiento, excelentemente sobrellevado a nivel narrativo y de los ligeros floreteos del Vivace non troppo.

Con estos dos rigurosos acercamientos sinfónicos, el venerable maestro Weller ofreció al público madrileño una acabada y experimentada muestra de toda una carrera consagrada al arte de los sonidos. La amplísima ovación recibida de un público entregado fue el merecido reconocimiento con el que la experiencia y la veteranía fueron recompensadas.

Germán García Tomás @GermanGTomas