Concierto ganadores. Concurso Queen Elisabeth. Bruselas

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Paolo Arrivabeni, al frente de la Orchestre de l’Opéra Royal de Wallonie-Liège, acompañó a los vencedores del Concurso Reina Elisabeth de Bélgica en el último concierto de estas jóvenes voces en Bruselas, antes de una gira que les corresponde como premio a su participación en el concurso, y que les llevará por todo el mundo. 

Los que ya hemos seguido el torneo de cerca, no sólo los críticos, sino gran parte del público belga, que ha podido ve la competición por televisión, poco pudimos encontrar de novedoso en el concierto, que pecó de demasiado conservador y adoleció de una frescura propia de la juventud que pretendía celebrar. Pese al esfuerzo de la organización (o tal vez por ello) todo resulta demasiado institucional, alejado en cierto modo de la pujanza cultural de la capital belga. Este último concierto, con un público entregado a los jóvenes cantantes, aparece hoy como una buena oportunidad (desaprovechada) para dar una imagen novedosa de la ópera, alejada de los sempiternos clichés de la ópera.

Y todo ello porque el programa no tenía un sentido global, algo importante en este tipo de citas, y lo que pudimos ver fue una sucesión de arias y dúos defendidos con más o menos fortuna.  Pudimos disfrutar de una orquesta resuelta y coquetona, con unas interpretaciones muy positivas. En cuanto a los jóvenes cantantes, poca novedad sobre el escenario del Palais de Beaux Arts de Bruselas.

La ganadora del concurso, la coreana Hwang Sumi, añadió poco a su discurso, aunque volvió a lucirse en el repertorio francés, con un canto cuidado, comedido y sofisticado, muy oriental. Lo más destacable de la noche, no obstante, fue la interpretación de la habanera de Carmen de la mezzosoprano francesa Sarah Laulan. Divertida pero descarada, puso sensualidad sobre el escenario gracias a una voz con sus recovecos, muy matizada. Era patente su dominio de la pieza. También gustó mucho la soprano Chiara Skerath, una cantante de sonido brusco que, a fuerza de ser escuchada, empieza a gustar. El timbre, definitivamente, no es agradable. Su voz es ausencia, es continua espera por un sonido que nunca llega completo, y que le confiere algo de añejo, de melancólico, a sus intervenciones. Y cuando ella canta el espectador parece escuchar si escuchar del todo; y en ese juego equívoco de estar y no estar, la soprano suiza demuestra que sabe ser musical e interpretar, y que tiene carácter. 

La soprano belga Jodie Devos volvió a cantar Donizetti en Ah tardai troppo – O luce di quest’anima (Linda di Chamounix). Graciosa y delicada en el recitativo, volvió arriesgar adornándose en la cabaletta, con fortuna desigual. Como era de esperar, fue muy celebrada por sus compatriotas. Su compañera de cuerda, la coreana Hyesang Park, pese a sus esfuerzos interpretativos (incluidos unos ridículos pucheritos en Oh ! Quante volte de I Capuleti e i Montecchi), no pudo quitarse esa pátina anodinae inexpresiva en los ariosos. Muy afinada, y con la línea algo quebradiza, ofrece un timbre brillante y amable.

El tenor chino Yu Shao, que fue contraparte de todas sus compañeras, no dio la talla, repitiendo su versión de Dies Bildnis ist bezaubernd schön (Die Zauberflöte). Muy cuidadoso con el legato, suena algo sucio en la zona aguda. Demostró su solvencia con una notable versión de la página del Barbero de Sevilla rossiniano Ecco ridente in cielo, a la que le faltó sin embargo precisión en la afinación y pulsión romántica, que no elegancia. 

grupo

En general, los ganadores del concurso Reina Elisabeth tuvieron problemas para solventar los pocos dúos propuestos en el programa. Aquí, la escasez de ensayos puso en evidencia todo el trabajo que aún les queda por delante a estos jóvenes artistas. 

Orchestre de l’Opéra Royal de Wallonie-Liège, Paolo Arrivabeni (Director) Sumi Hwang, Hyesang Park, Chiara Skerath,Jodie Devos (sopranos), Sarah Laulan (mezzo), Yu Shao (tenor)

 

Carlos Javier López

@CarlosJavierLS