Concurso Reina Elisabeth. Bruselas

final

Al final ganó Corea

El Concurso de Música Reina Elisabeth de Bélgica es un acontecimiento cultural en el país. Incluso aquellos que no son aficionados a la música clásica lo siguen por televisión (la cobertura es máxima), sabedores de que todo el mundo está pendiente del resultado final, de que sus anécdotas y curiosidades serán comentadas a lo largo de la semana, y que no pueden mantenerse al margen de lo que es, para todos los belgas, un evento internacional más allá de las instituciones europeas, del que enorgullecerse.

Hwang_Sumi

En la edición de 2014, dedicada al canto, los vencedores han sido los cantantes coreanos, que consiguieron clasificar entre los doce finalistas a cuatro de sus representantes y llevarse el primer premio, otorgado a la soprano Sumi Hwang (Daegu, 1986). OperaWorld pudo preguntarle a Chang-beom Kim, embajador de Corea del Sur en Bélgica, acerca del boom asiático en la lírica mundial. El éxito de Hwang no es ninguna novedad, nos cuenta, en la pasada edición del concurso (2011) otra coreana se hizo con el primer premio y en los últimos años los intérpretes de mi país copan los primeros puestos en los concursos internacionales. Pero, ¿a qué se debe este éxito? Según el embajador, al trabajo duro, que comienza desde niños, cuando los artistas son escogidos según sus capacidades. Allí comienza una carrera que deja a muchos en el camino, y que culmina con una estancia en Europa o en Estados Unidos, donde perfeccionan su arte.

El esfuerzo de las autoridades de Corea durante años ya tiene su reflejo a nivel internacional, sólo falta que alguno de estos jóvenes intérpretes abra camino a los demás con una carrera exitosa sobre las tablas. No cabe duda de que estos jóvenes tienen mucho que aportar, y la ópera mucho que ganar. Preguntados por sus referentes históricos, ellos lo tienen claro. Fritz Wunderlich, confiesa el tenor Seung Jick Kim; su compañero, el barítono Hansung Yoo, señala a Etore Bastianini y, al pronunciar el nombre del mítico cantante italiano, hay algo especial en su mirada, como si estuviera invocando algo sagrado e inmarcesible. Estos jóvenes han construido a base de trabajo una técnica canora apreciable; ahora se concentran en buscar esa magia necesaria para emular a sus ídolos.

Devos_Jodie

Debemos destacar también el éxito de la soprano belga Jodie Devos (segundo premio), que jugaba en casa, pero cuyo arte ha convencido a todos, y siempre estuvo entre las favoritas. Ya junto al piano en las rondas clasificatorias demostró tener vis escénica. Ojalá la veamos pronto en los teatros. Sorprendió también la clasificación en cuarto puesto del tenor chino Yu Shao, que no tuvo su noche en la final, con apreciables problemas de afinación. Parece que sus profesores Helmut Deutsch y José Van Dam supieron convencer al resto del jurado de lo contrario.

Y es que como todo concurso, el Reina Elisabeth no ha sido ajeno a la polémica. Más allá del jurado, compuesto por profesionales de gran prestigio internacional, uno de los más cuestionados ha sido el director de orquesta alemán Roland Boër, que ha planteado una final asimétrica en la que unas voces salieron más beneficiadas que otras. Algunos lo acusan de casero, y de mimar más a algunos participantes que a otros. Mi visión particular es que, ciertamente, el teutón no estuvo fino en la final, le se veía incómodo y eso se notó en sus interpretaciones, que deslucieron a una orquesta Sinfónica de La Monnaie, que acostumbra a brillar más. Sea como fuere, esto no tuvo reflejo en el fallo final de los jueces, por lo que la sangre no llegó al río.

Podemos considerar este torneo como un éxito en el que, amén de los premiados, todos los aficionados a la lírica hemos salido ganando.

 

Carlos Javier López

@CarlosJavierLS