Córdoba. La ópera regresará en septiembre con La Traviata de Verdi

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                                                                                                                                                                        La última ‘Traviata’ representada en Córdoba, en 2001.

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El montaje, una coproducción en la que participan varias ciudades, activa una apuesta del IMAE por incrementar la presencia del género lírico en la programación Habrá dos funciones
Vuelve la ópera al Gran Teatro y parece que lo hace para quedarse. Al menos esa es la intención de los responsables del Instituto Municipal de las Artes Escénicas (IMAE), que trabajan en el diseño de una temporada lírica pequeña pero digna y estable que además de un par de títulos operísticos incluya alguna zarzuela y recitales líricos. Y para el reencuentro, un título señero, La Traviata de Verdi, que servirá además para recordar al compositor italiano en el bicentenario de su nacimiento. Es una coproducción entre la Ópera de Oviedo, el Festival de Verano de El Escorial, la Quincena Musical de San Sebastián, el Auditorio Baluarte de Pamplona y el Gran Teatro de Córdoba que estará en este último coliseo los días 13 y 15 de septiembre, con el tenor José Luis Sola en el papel de Alfredo Germont y Lorenzo Ramos y Susana Gómez como directores musical y de escena.Desde abril de 2011, la ópera está ausente del Gran Teatro. La cita entonces fue con El secreto de Susana y La voz humana, agrupadas en una función que el IMAE produjo junto al Teatro Villamarta de Jerez, el Cervantes de Málaga y el Arriaga de Bilbao, con Lorenzo Ramos como director musical (fue, por cierto, una experiencia que lo dejó muy bien situado ante los músicos para ser elegido nuevo titular de la Orquesta de Córdoba) y las sopranos Isabel Rey y Elisabete Matos como protagonistas. A partir del siguiente ejercicio, los nuevos gestores del organismo público se enfrentaron a la dificultad de, con un presupuesto similar, hacer frente a la apertura de un nuevo teatro, el Góngora, y el compromiso de incrementar la actividad en el de la Axerquía. Una de las consecuencias fue la eliminación de las propuestas operísticas, que conllevan un esfuerzo económico notable y que suelen ser deficitarias. Ahora, con una política de control presupuestario, la situación se ha estabilizado, el IMAE tuvo superávit en 2012 y está en condiciones de plantearse nuevos retos. Incluso ha estudiado la posibilidad de programar ópera en el Teatro de la Axerquía. No será este año pero la propuesta queda sobre la mesa para el futuro.

Una fórmula razonable (y en muchos casos, la única posible) para producir óperas en estos tiempos es la asociación. Esta Traviata estará en el Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial el 26 y el 28 de julio, en el Kursaal de San Sebastián el 11 y el 13 de agosto, del 13 al 19 de octubre en Oviedo y en enero de 2014 en Pamplona. Cuenta con escenografía de Antonio López, diseño de vestuario de Gabriela Salaverri e iluminación de Alfonso Malanda y recurre a la España de los años 40 del pasado siglo como marco de la acción. «Un periodo de hambre y miseria en el que, paradójicamente, se forjan algunas de las grandes fortunas del periodo de la dictadura», señala Susana Gómez. Un entorno en el que surge Violetta, «una mujer moderna marcada por un pasado desconocido que pretende vivir intensamente el tiempo que le queda. Renuncia a todo lo que da sentido a su vida y a partir de este momento emprende una huida hacia delante que la conducirá a la muerte». Todo el desarrollo de esta propuesta escénica «está marcado por el confinamiento de una mujer en un entorno cerrado y específico donde es observada por el resto de personajes, que la escrutan como a un insecto en un terrario o una mariposa en el microscopio. La belleza y la generosidad de Violetta no son más que deseo y mercancía para la sociedad que la rodea».

La última Traviata en el Gran Teatro, en 2001, coincidió también, curiosamente, con una efeméride relacionada con su autor, Giuseppe Verdi. Ahora es el bicentenario de su nacimiento (1813) y entonces fue el centenario de su muerte (1901). En aquella ocasión se trató de una producción del Teatro Villamarta de Jerez con Francisco López como director de escena y Gloria Isabel Ramos como directora musical. En el reparto, Agnes Wolska, Luis Dámaso, Eduard Tumagian, Joaquín Córdoba y Luisa Maesso.

En lo que va de siglo, el Gran Teatro también ha programado La Bohème, Madama Butterfly, Orfeo y Eurídice, Lucia di Lammermoor, El barbero de Sevilla y La italiana en Argel, entre otras.