OW Por Daniel Lara Crítica: «Bajazet» Barroco Auditorio Nacional
Dentro de la temporada del ciclo Universo Barroco que oficiosamente presenta el CNDM, subió a escena, en el habitual formato de versión de concierto, la ópera Bajazet, RV 703 del compositor italiano Antonio Vivaldi basado en la tragedia de Nicolas Pradon y con libreto ya existente del viejo Tamerlano de Agostino Piovene de 1711. La ópera, estrenada en el Teatro Filarmónico de Verona durante el carnaval en 1735, es un pasticcio barroco, practica muy habitual en su tiempo, en el cual Vivaldi por un lado, recicló muchas arias de sus composiciones anteriores a las que ajustándolas al nuevo texto y a las capacidades de sus cantantes y, por otro incorporó arias muy celebradas de algunos de sus contemporáneos napolitanos (Hasse, Giacomelli, Broschi) a la moda en el gusto de la época.

El argumento plantea el enfrentamiento entre la tiranía y la dignidad, el conflicto entre el amor y la ambición, y la resistencia heroica de quien prefiere la muerte antes que la humillación. Debido a que la partitura autógrafa se encuentra incompleta, el director francés Thibault Noally, a cargo de la vertiente musical de esta presentación, preparó una versión propia reconstruyendo la obra partiendo del libreto impreso del estreno de 1735 como referencia principal y logrando dar unidad musical y coherencia expresiva a una composición de naturaleza mixta.
Vocalmente la ópera fue servida por talentosos interpretes que supieron estar a la altura de las exigentes partes. A cargo del personaje protagónico, el contratenor iraní-canadiense Cameron Shahbazi concibió un impetuoso conquistador tártaro Tamerlano, el enemigo del otomano Bajazet, de línea homogénea, agudos agiles y buen bagaje técnico. Su aria “Cruda sorte…” cantada con mucha autoridad y carácter lo mostró como un intérprete particularmente comprometido por plasmar del mejor modo la psicología de su personaje. No obstante, su mejor momento lo alcanzaría en su aria de bravura “Barbaro traditor…”, escrita para Farinelli por Riccardo Broschi, donde exhibió gran agilidad, control, rapidez en los endiabladas florituras y gran vehemencia interpretativa. Como Bajazet, el bajo-barítono italiano Renato Dolcini puso al servicio de su parte: una voz precisa, bien conducida y expresiva, aunque algo liviana en los graves para dotar de toda la autoridad requerida para el sultán de los turcos. A medida que avanzó la ópera, su voz ganó en color, intensidad y nobleza de acentos, y aunque más protestona que dominante supo sacar buen partido de su aria “Dov’è la figlia…”. Como su hija Asteria, la contralto francesa Anthea Pichanick se reveló como una intérprete de timbre atractivo, opulentos graves, emisión flexible y gran musicalidad. Brilló a más no poder tanto en el lamento inicial “Vedeste mai sul prato…” con un fraseo de gran contenido dramático como en el aria final “Svena, uccidi…” donde además de salir airosa a las dificultades vocales supo dotar su canto de gran intensidad emocional. Como su enamorado, el depuesto príncipe griego Andronico, la mezzosoprano Eva Zaïcik convenció sobre todo por los méritos de su canto de voz de bellísimo esmalte, ricos graves y su notable seguridad técnica que le permitió hacer maravillas en “Spesso otra vaghe rose…”. Atenta a la perfección de su canto, interpretativamente resultó muy discreta.

Triunfadora absoluta de la representación, la carismática soprano rusa Julia Lezhneva quien, no obstante, el paso del tiempo sigue resultando tan virtuosa, efectiva y cautivante como siempre, mostró que el canto refinado y florido es lo suyo retratando una altiva y traicionada princesa Irene de Trebisonda de inmaculada hechura. El célebre lamento “Sposa son disprezzata…”, de Merope de Giacomelli incorporado por Vivaldi al pasticcio, cantado con un fiato interminable, delicados pianissimos, cuidadas medias voces y un exquisito legato hicieron delirar al público. ¡Chapeau! La otra gran triunfadora de la noche fue la soprano francesa Suzanne Jerosme quien hizo una magnifica prestación como Idaspe, el confidente de Andronico, desplegando un canto elegante, natural y rico en matices. La salvaje aria de la tormenta “Anche il mar par che sommerga…” ofrecida con elegancia, afinación precisa, perfecto control de las agilidades y expresiva e intensamente comprometida fue otro de los grandes momentos vocales de la noche.
Al frente de los músicos de la agrupación musical barroca Les accents y violín en mano, el director francés Thibault Noally condujo con energía y pulso preciso una lectura vibrante, fluida y colorida del pasticcio vivaldiano. El público premió con una entusiasta ovación una de las mejores propuestas del ciclo Universo Barroco en lo que va de esta temporada.
________________________________________________________________________
Madrid (Auditorio Nacional de Música), 19 de enero de 2026. Ciclo Universo Barroco. A. Vivaldi: Il Tamerlano, ovvero il Bajazet, RV 703. Versión de concierto.
«Les Accents». Dirección/violín: Thibault Noally. «Bajazet» Barroco Auditorio Nacional
Elenco: Renato Dolcini (Bajazet), Cameron Shahbazi (Tamerlano), Anthea Pichanick (Asteria), Eva Zaïcik (Andronico), Julia Lezhneva (Irene) y Suzanne Jerosme (Idaspe). Crítica: Bajazet” Barroco Auditorio Nacional













