Crítica: Cantatas para solista, coro y orquesta en el Rossini Opera Festival

Por Bernardo Gaitán Crítica: Cantatas Rossini Opera Festival
Solo en el Rossini Opera Festival puede disfrutarse la ejecución de un auténtico tesoro inédito de Gioacchino Rossini Cisne de Pésaro. El festival, celebrado anualmente desde 1980 en la ciudad natal de «el Cisne de Pésaro», ha contribuido a una sustancial relectura filológica de muchas de sus obras, la gran mayoría de ellas escasamente representadas en tiempos modernos. Algunas de esas óperas han podido posicionarse entre las más representadas y hoy forman parte de las carteleras creando la llamada Rossini renaissance. Un ejemplo destacado de este trabajo es el programa presentado en una única función, integrado por tres cantatas para voz solista, coro y orquesta. El público pudo gozar de una tarde de rarezas de gran valor, que sacaron a la luz las cantatas juveniles de Rossini, ofrecidas rigurosamente en las ediciones críticas realizadas por la Fundación Rossini en colaboración con Casa Ricordi. Crítica: Cantatas Rossini Opera Festival
Un momento en los saludos finales con los dos solistas y el director musical / Foto:Amati Bacciardi – ROF 2025
La cantata: Il pianto d’Armonia sulla morte d’Orfeo (Lamento de Armonía por la muerte de Orfeo), no solo fue la primera en aparecer en el programa de este concierto, sino también es la primera obra compuesta por Rossini. Fechada en julio de 1808, cuando Gioacchino tenía apenas 16 años, la compuso siendo apenas un adolescente utilizando un texto del padre Girolamo Ruggia y en ella se vislumbra ya el instinto teatral del futuro operista. Se distingue por la ambición de su escritura y por la complejidad de la forma: sinfonía introductoria, recitativos, dos arias y amplias intervenciones corales. El tenor siciliano Dave Monaco afrontó la difícil parte solista con generosidad y seguridad, destacando tanto en el canto heroico como en los pasajes más íntimos, mientras que el violonchelo solista regaló un conmovedor solo de gran intensidad, subrayando la melancolía inesperada del joven Rossini. Crítica: Cantatas Rossini Opera Festival
La segunda cantata, La morte di Didone (La muerte de Dido), editada críticamente por Cecilia Nicolò fue compuesta entre 1810 y 1811. Existe una carta de Rossini a su madre fechada en 1812, en la que menciona expresamente esta cantata sobre la reina abandonada. Con apenas veinte años, Rossini se enfrentaba así al mito metastasiano de la reina de Cartago, traicionada por Eneas y encaminada hacia el suicidio. El manuscrito autógrafo define la obra como “Gran escena para soprano y coro” ya que está estructurada con: Preludio, intervención coral, recitativo, aria cantabile «Se dal ciel pietà non trovo y cabaletta Ah! Quanto pena un’anima», para terminar con el dramático epílogo «Per tutto l’orrore». La soprano Giuliana Gianfaldoni encarnó a una Didone intensamente dramática, con voz luminosa y admirable control estilístico. En el cantabile trazó amplias frases de dolor contenido, mientras que en la cabaletta desplegó un auténtico torrente de certeras agilidades. El coro, compacto e incisivo, contribuyó decisivamente a recrear un clima auténticamente teatral, de hecho su estructura anticipa alguna de las grandes escenas de las óperas serias que vendrían después.
Giuliana Gianfaldoni / Foto: Amati Bacciardi – ROF 2025
El programa concluyó con la rarísima Il pianto delle Muse in morte di Lord Byron (El lamento de las musas a la muerte de Lord Byron). Compuesta en Londres como homenaje al poeta inglés pero con un trasfondo político. Como bien señala Eleonora Di Cintio en el programa de sala, la obra sirvió para mitigar críticas hacia el compositor, ya que curiosamente Rossini no estaba tan conmovido por la muerte de Byron -figura mítica del romanticismo europeo- pues lo había encontrado una sola vez en un restaurante en Venecia en 1817, así que componer esta cantata le permitiría revalorizar su prestigio en la sociedad británica. En la obra, la voz solista de Apolo dialoga con las Musas dentro de un marco elegíaco que alterna momentos de íntima conmoción con pasajes de amplitud solemne. De nuevo Dave Monaco interpretó con una voz vivaz, fraseo noble y evidente solemnidad los requerimientos líricos de la partitura, resaltando las sutilezas camerísticas de esta página de indudable valor documental y artístico.
La dirección musical de Cesare Della Sciucca al frente de la Orchestra Sinfonica Gioachino Rossini estuvo siempre marcada por la claridad y pulso rítmico, resaltando los contrastes dinámicos y la riqueza de colores orquestales, en diálogo con un coro masculino firme e incisivo del Teatro Ventidio Basso, bajo la batuta de su maestro Pasquale Veleno. Vista la juventud del compositor a la época de crear estas cantatas, se podría pensar que su contenido no es totalmente genuino (los jovenes Verdi y Beethoven son extraordinarios ejemplos de como sus trabajos de juventud no logran aún tener ese característico sello identificativo). Pero aquí, el estilo del Rossini “serio” está muy presente, pues reminiscencias (o más bien anticipaciones) con Semiramide o Guillaume Tell -a pesar de anticiparlas por casi 15 años- están muy presentes. Della Sciucca comprendió hacia dónde se dirigía el pensamiento musical de un genio adolescente aún en formación, para ofrecer una ejecución bella y fiel. La velada permitió al ROF mostrar el germen del lenguaje rossiniano y ofrecer estas rarezas dentro de un marco interpretativo de alto nivel, confirmando así su misión de investigación y de revalorización integral del genio pesarés.
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Pésaro (Rossini Opera Festival), 17 de agosto de 2025.     OW
CANTATE PER VOCE SOLA, CORO E ORCHESTRA
Director musical: Cesare Della Sciucca. Orchestra Sinfonica Gioachino Rossini.
Director del coro: Pasquale Veleno. Coro del Teatro Ventidio Basso.
ELENCO: Dave Monaco, Giuliana Gianfaldoni. Crítica: Cantatas Rossini Opera Festival