Crítica: «Carmen», con Aigul Akhmetshina, en el Teatro Real de Madrid

OW  Por Federico Figueroa Crítica: «Carmen» Akhmetshina Real Madrid

Una nueva producción de Carmen puede ser un campo minado. La novela original de Prosper Mérimée trata con respeto a su personaje central, una mujer ferozmente independiente, pero con el paso de los años el brutal asesinato de la heroína que muestra la ópera de Bizet se topa con las características de un crimen de género, amén de la glorificación a la testosterona con la corrida de toros y el ambiente en la taberna de Lilas Pastia. La que el Teatro Real sube ahora a su escenario, una coproducción con la Royal Opera de Londres y el Teatro alla Scala de Milán, tiene la firma de Damiano Michieletto, conocido ya en Madrid con un aplaudido L’elisir d’amore (2013, 2019) y con una abucheada Madama Butterfly (2024). Crítica: «Carmen» Akhmetshina Real Madrid

Marie-Claude Chappuis, Aigul Akhmetshina, Natalia Labourdette y Lluís Calvet en una escena de «Carmen» / Foto: Javier del Real

Como ya hiciera con las dos propuestas escénicas mencionadas, la tragedia de Carmen y su gente es traída a tiempos más cercanos a nosotros, desde un escenario giratorio donde el hormigón y los el neón abunda pero tampoco hacen falta los mechones de hierba que brotan entre los resquicios de la abierta pero claustrofóbica escenografía diseñada por Paolo Fantin, iluminados con cautela por Alessandro Carletti. Los amplios espacios riman con el aislamiento social del grupo humano al que pertenece Carmen y los espacios cerrados, apenas un habitación para la oficina de los policías o el bar de copas (puticlub de carretera), sugieren una olla de presión con un caldo cuyos ingredientes son el sexo y el dinero para malvivir. En el centro de esa olla imaginaria está Carmen, mujer de espíritu libre, práctica aunque un poco atormentada; y Don José como un hombre emocionalmente herido. El vestuario de Carla Teti es más confuso en la sugerencia de los años 70 que mencionan los textos del programa de mano. Una máquina de escribir, con la que Don José escribe en la oficina de la policía, es más efectiva para situar temporalmente la acción: últimos años de la década de los 70 o primeros años de la siguiente década.

Una escena de «Carmen» / Foto: Javier del Real

Hasta aquí, todo bien, y buena parte de la puesta en escena naturalista de Michieletto se sostiene. Aunque también hay escenas y detalles con los que se emborrona el minucioso trabajo que se hace notar de principio a fin. Como ejemplo la presentación del personaje de Escamillo, un torero de cierto rango alabado por transeúntes, que bromea con las banderillas y los parroquianos de la taberna sobre su propio arte. Otro detalle es la anciana de mantilla negra y peineta, como una dama en procesión de Semana Santa, a la que Michieletto quiere ver como madre castrante. Dejarla como manifestación inquietante del destino ya era suficiente. En la poca información que Micaëla da sobre la madre de Don José no se atisba una dama con aires de alcurnia. Funciona muy bien la presentación de los niños, como grupo inmerso pero ajeno en una sociedad en la que quieren verse reflejados, y el uso de estos niños como fuente cómica en los entreactos. En mi opinión hemos tenido una visión de Carmen tan diáfana como válida. Antes de esta y desde la reapertura del Teatro Real a la ópera, en 1997, se han presentado tres propuestas escénicas firmadas por Emilio Sagi (1999 y 2002), Calixto Bieito (2017) y Benoît De Leersnyder (versión semi escénica, 2024), cada uno con sus virtudes y defectos. Ahora el publico madrileño tiene, con esta lectura de Michieletto, una visión diferente. Crítica: «Carmen» Akhmetshina Real Madrid

Charles Castronovo y Aigul Akhmetshina en una escena de «Carmen» / Foto: Javier del Real

También desde el foso hubo muchas diferencias con las otras lecturas de esta obra. La maestra surcoreana Eun Sun Kim, ganadora en Madrid de la  segunda (y última) edición del concurso López Cobos (2008) vuelve al Real tras haber debutado en este escenario con Il viaggio a Reims (2010), impulsa la partitura con energía, en una interpretación ricamente esculpida aunque algo escasa de «duende». Inició un poco desconectada del escenario, con algunos tempi excesivamente amplios, pero tras algunos números, ya caldeado el ambiente, llegó el dúo de José y Micaëla, para poner en ebullición a la sala. El Coro Titular del Teatro Real canta y actúa con entusiasmos, al igual que el coro de niños, Pequeños Cantores de la ORCAM, convenientemente animosos en todas sus intervenciones.

Una escena de «Carmen» / Foto: Javier del Real

La mezzosoprano rusa Aigul Akhmetshina es ya una de las Carmenes más solicitadas del mundo, dotada de una voz seductora, rica, oscura, voluminosa, dúctil y mucho más, pero sobre todo capaz de transmitir una maravillosa sensación de naturalidad y soltura. Michieletto ha hecho a su Carmen vulnerable, una marginada vilipendiada por la multitud, que se sumerge en la inseguridad en sus momentos de soledad. Esto hace que la escena de su asesinato resulte aún más horripilante, intensificada bajo el resplandor de una iluminación amarilla verdosa.

El tenor estadounidense Charles Castronovo, de elegancia natural, es un Don José convincente, que combina agudos claros con algunos pasajes de canto en pianissimo de notable belleza. Consiguió el primer aplauso, tras el aria de la flor, en una noche con un público especialmente frío que no aplaudió las extraordinarias intervenciones de la protagonista o la sensacional interpretación del dúo de Don José y Micaëla, personaje encarnado por la soprano guatemalteca Adriana González con verdadera exquisitez, una mezcla de fuerza, belleza y poder de convicción, lastrada un poco por la caracterización de joven torpe que deja todo a lo que su dios decida.

Adriana González y Charles Castronovo en una escena de «Carmen» / Foto: Javier del Real

El barítono estadounidense Lucas Meachem como el torero Escamillo, estuvo correctamente inspirado, sonoro y timbrado, escaso de intención y emoción. De los secundarios destacó el tenor Mikeldi Atxalandabaso como Remendado, construido escénica y vocalmente. Solventes el bajo David Lagares (Zuniga) y Natalia Labourdette (Frasquita) como policía chulesco e histérica Marilyn respectivamente. Mucho más discretas las prestaciones de Toni Marsol (Moralès), Marie-Claude Chappuis (Mercédès) y Lluís Calvet (Dancaïro).


Madrid (Teatro Real), 26 de diciembre de 2025.   Carmen. Ópera en cuatro actos, con música de Georges Bizet y libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en la obra homónima (1845) de Prosper Mérimée. Coproducción del Teatro Real con la Royal Ballet and Opera de Londres y el Teatro alla Scala de Milán.

Dirección musical: Eun Sun Kim. Dirección de escena: Damiano Michieletto

Elenco: Aigul Akhmetshina, Charles Castronovo, Lucas Meachem, Adriana González, David Lagares, Toni Marsol, Natalia Labourdette, Marie-Claude Chappuis, Lluís Calvet, Mikeldi Atxalandabaso.