Crítica CD: Jonas Kaufmann. 50 Great Arias

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Carlos Javier López   @CarlosJavierLS

El tenor alemán Jonas Kaufmann recopila para el sello DECCA cuatro de sus últimos trabajos discográficos y los ofrece en una colección que reúne gran parte de su trayectoria interpretativa.

Ya hemos comentado a menudo en estas páginas el fenómeno de Jonas kaufmann. El tenor que ha conseguido, por mor de una voz timbradísima y varonil y una presencia escénica superlativa, salir al paso de su cantar engolado y las cacofonías en su irregular emisión. Su ascenso al estrellato lo ha convertido en un divo de la ópera contemporánea, capaz de vender entradas y discos por igual.

Llega a nuestras manos un cuádruple CD editado por Decca, en el que el tenor de Baviera muestra su insultante versatilidad ofreciendo 50 de las mejores arias de su repertorio. De esta manera, el trabajo propone cuatro discos.

romantic arias

Romantic Arias

Dirigido por Marco Armiliato y acompañado por la orquesta Filarmónica de Praga, Kaufmann recopiló en 2008 en este cajón de sastre las arias que todo gran tenor tiene que grabar alguna vez. Sólo el nombre ya basta para hacer huir a cualquier melómano, hartos como estamos de tanto recopilatorio comercial. Para más inri, en las notas se recuerda una crítica de Die Welt, en el que se comparó a Kaufmann con Wunderlich o Seiffert. Sin rubor.

Pero para contarlo hay que escucharlo, de manera que salto directamente a Ella mi fu rapita, con el colmillo afilado y la pluma a punto. Tras la introducción certera de Armiliato, entra Kaufmann como elefante en cacharrería, con sus bríos habituales. Aunque no termina de tomarle el pulso a la media voz, procura darle relieve al duque de Mantua, con sus famosas esmorzaturas. En la cabaleta, un horribre vibrato al atacar la frase parmi veder le lagrime y un final de brocha gorda. Lo esperable, al fin y al cabo. Tras ello, se disfruta mejor del resto del disco, servido con cuidado y oficio, con respeto por la música, en la medida de lo posible. No se pierdan aquí la Prieslied de Maestros Cantores de Richard Wagner, en la que la voz de Kaufmann encuentra por fin hueco, acomodo natural, y no parece aterrizada con la suavidad de un meteorito. Si quieren pasar una tarde divertida, reúnan a partidarios y detractores del divo en la misma sala y suban el volumen. El debate promete ser apasionante tras la escucha de E lucevan le stelle o Salut! Demeure chaste et pure. Que lo disfruten.

mozart schubert

Mozart, Schubert, Beethoven y Wagner

Junto a Claudio Abbado y la Mahler Chamber Orchestra, Decca lanzó en 2008 un interesante disco con algunas de las arias que más éxito le reportabann al tenor bávaro. Incluye páginas de la Flauta Mágica de Mozart, Fierrabras y Alfonso und Estrella de Schubert, Fidelio de Beethoven, y Lohengrin, La Valkiria y Parsifal de Wagner.

Un lucido recital cantado íntegramente en alemán, que es una de sus mejores creaciones discográficas. De la calidad del fraseo en las arias de Schubert a la delicadeza y el detalle expresivo, casi elegíaco de Gott! welch Dunkel hier! en el aria de entrada de Florestán.

Sorprende el cuidado que pone el tenor en todas estas páginas, que tienen en común grandes dosis de contención y mesura, en contraste con algunas de sus intervenciones en los escenarios, bastante más efectistas. Basten como ejemplo las partes wagnerianas de este disco, que más bien parecen una exploración sonora, de enorme sencillez expositiva. Este cuidado por el detalle y la elegancia de las interpretaciones en el disco, junto con la enorme calidad de los conjuntos orquestales que las envuelven, son clave para el éxito de unos proyectos discográficos que se cuentan por éxitos. Un disco recomendable para todos los que quieran acertar con un Jonas Kaufmann centrado en sus mejores aptitudes, con algo realmente valioso que aportar a historia de la fonografía.

verismo arias

Verismo Arias

En esta ocasión Jonas Kaufmann se atreve con el repertorio verista, para lo que se acompaña de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia a las órdenes del experimentado director italiano Antonio Pappano.

El disco se abre de manera espectacular con una imponente interpretación del aria Giulietta! Son io! de Giulietta e Romeo de Riccardo Zandonai.En el aria Colpito qui m’avete, de Andrea Chénier, parece como si Kaufmann no terminara de tomar vuelo en una interpretación que deja traslucir una cierta inseguridad estilística e idiomática en el intérprete. Capea con mayor facilidad la página de la misma ópera Come un bel di di maggio, en la que la voz se expande a voluntad, y graciosamente recoge los frutos de una emisión cálida y sugestiva.

Este esquema de acusadas diferencias entre las distintas arias se reproduce a lo largo de todo el disco. Apreciamos problemas de sobreimpostación y falta de naturalidad (lo peor que puede pasar en el verismo) en el aria de La Bohème de Leoncavallo, así como en las dos arias de Cavalleria Rusticana. Sin embargo, otras se escuchan con delite, comoDai campi, dai prati y Giunto sul passo estremo del Mefistofele de Arrigo Boito o Amor ti vieta de Giordano. En suma, un disco irregular que pone de manifiesto las carencias estilísticas de un tenor que no puede cantarlo todo a la perfección.

wagner

Wagner

La voz de Jonas Kaufmann tiene todo lo que canónicamente se le pide a un tenor netamente wagneriano: resistencia, potencia, vibración e intensidad. Además cuenta con squillo, y con su característica resonancia de armónicos de madera que no pierde salvo cuando afalseta en sus recurrentes apianamientos. Con estos mimbres, es lógico que uno de sus últimos trabajos discográficos esté dedicado al genio germano.

En 2013 se publicó este Kaufmann-Wagner, con la Orquesta de la Deutchen Oper de Berlín comandada por Donald Runnicles. El trabajo se abre con el monólogo de Sigmund de La Valquiria, sin duda una de las mejores creaciones del tenor bávaro. Poco tenemos que objetar a una interpretación llena de calidad y detalles gratos tanto para los wagnerianos de pro, como para los que sólo se acercan ocasionalmente a este repertorio.

La limpieza de la línea orquestal de intachable belleza tímbrica, junto al cantar asertivo e idiomático de Kaufmann confabulan para que el resultado sea el deseado. Ciertamente, este trabajo merecería más espacio del que aquí le dedicamos. Aunque echamos en falta un mayor contraste vocal entre personajes como Tannhäuser y Siegfried, tenemos que aceptar esta manera de cantar Wagner como un estilo kaufmanniano, que algo tiene de totalizador y esencial, y está más sustentado sobre unas características vocales y sonoras comunes que en los contrastes cromáticos entre roles.

Una gran opción para los fanáticos del divo alemán este recopilatorio de 50 grandes arias para tenor. Disfrutarán plenamente. Las arias son grandes, al igual que la voz, pero inevitablemente están servidas con desigual fortuna. Para los que sean más críticos, siempre pueden regalar Romantic Arias y Verismo Arias a sus compromisos, y dejar que los otros dos discos engrosen su exclusiva discoteca.