Crítica: Concierto de Aurora Peña y Mediterrània Consort en Les Arts

Por Pedro Valbuena Crítica: Aurora Peña Arts

Me van a perdonar ustedes que comience esta crítica con una pequeña maldad, y es que resulta curioso como el número de agrupaciones valencianas dedicadas a la música antigua y barroca no cesa de crecer. Continuamente aparecen o reaparecen ensembles, consorts y cameratas varias, cuyo origen y permanencia se basa en un único principio: son los mismos intérpretes bajo diferentes siglas. Debe de ser porque, a pesar de ser ésta tierra de músicos, el nicho de mercado no da tanto de sí como para mantener a todas las agrupaciones, y por tanto se produce una especie de selección natural. Este viernes, en la sala Martín y Soler de Les Arts, aparecían posados sobre el escenario, unos instrumentos que mucho antes de comenzar a sonar yo ya sabía a quién atribuir, y en poco me equivoqué.

De esta forma coinciden opilantemente defecto y virtud. Por un lado encontramos excelentes instrumentistas cuya altura técnica y artística están fuera de toda cuestión, y de otro, el mal de siempre, la cultura del “bolo”, es decir, un par de ensayos y al concierto. Yo sé que es mucho aventurar, pero respecto a la actuación de esta tarde me atrevería a decir que por ahí anduvo la cosa.

David Antich y Aurora Peña / Foto: Web de Les Arts

David Antich, junto a su Mediterrània Consort, presentó un programa que giraba en torno a la influencia del estilo napolitano en la corte española, a través de compositores de ambas esferas. Las piezas seleccionadas no son lo que podríamos llamar highlights del barroco, pero tampoco resultan desconocidas a un melómano con cierto grado de inmersión. Tanto las arias como las piezas concertantes eran de gran lucimiento, y los solistas las defendieron brillantemente, pero los defectos provenían del grado de conjunción y no de las intervenciones particulares. De este modo, se escuchó alguna desafinación en pasajes inexplicablemente interpretados por dos violines en unísono, contraviniendo una regla básica de la acústica de andar por casa, que dice que los violines deben ser uno o tres, pero dos, jamás. Tampoco encontré explicación para que la flauta fuese acompañada con un continuo de órgano teniendo un magnífico clavecín al lado. El empaste entre ambos instrumentos resulta farragoso, mientras que el clave clarifica y resalta la dulzura de la flauta, en una de las combinaciones tímbricas más hermosas que existen. Tampoco se remataron bien algunos finales, ni se administró el arco de la misma forma en las cuerdas agudas. La   coreografía de entradas y salidas, de quién toca y quién se sienta, resultó asimismo algo torpe. 

La soprano valenciana Aurora Peña fue la encargada de defender la parte vocal del concierto, y he de decir que no me convenció nada el uso excesivo que hizo del vibrato, un vibrato muy bien controlado por cierto, pero bastante inconveniente en este tipo de repertorio. También engrandeció desmesuradamente su voz en los registros agudos, y aunque brilló indiscutiblemente, uno a veces tenía la sensación de estar escuchando más un drama verdiano que un aria del setecientos.

Hasta aquí las pegas que la perfidia me ha permitido entresacar arañando mucho, por lo demás todos estuvieron muy bien. El bajo continuo sonaba con extraordinaria precisión, improvisando imitaciones muy oportunas. Violoncello y violón parecían un mismo instrumento dada su gran compenetración, y las cuerdas agudas sonaron muy empastadas. Desde el punto de vista de la métrica el conjunto parecía un reloj. Las flautas de Antich sonaron con la seguridad que da el conocimiento profundo del repertorio que se aborda, y hasta los pasajes más comprometidos salieron a pedir de boca. Por último, Aurora Peña me dejó estupefacto ante el virtuosismo de sus coloraturas. Hizo gala de un gusto exquisito apianando las agilidades, y ejecutando trinos que muy pocas veces he oído fuera de las grabaciones de los grandes especialistas. Su voz versatilísima y su timbre transparente fueron verdaderamente destacables.

Y así, entre lindezas barrocas, pasó plácida y felizmente la tarde de mi cumpleaños, lástima que el aforo de la sala apenas sobrepasase la mitad de su capacidad. Crítica: Aurora Peña Arts


Valencia, 28 de marzo de 2025. Palu de Les Arts. Teatre Martín y Soler. David Antich, flauta de pico y dirección musical. Aurora Peña, soprano. Mediterrània Consort. Crítica: Aurora Peña Arts

Obras de Joan Baptiste Cabanilles, Ignacio de Jerusalem, Giovanni Zamboni, Francesco Mancini, José de Nebra, Domenico Sarro y otros.  OW