Crítica: Concierto de Michael Volle y Gabriela Scherer

Por Federico Figueroa Crítica: Concierto Volle Scherer

El barítono Michael Volle, destacadísimo intérprete wagneriano, hizo su debut en el Teatro Real con este concierto compartido con su esposa, la soprano suiza Gabriela Scherer. El cantante alemán se presentó en el escenario, tras la obertura de Die fliegende Holländer bien delineada por la Orquesta titular del Teatro Real bajo la batuta de Gustavo Gimeno, interpretando el monólogo del primer acto de la ópera mencionada («Die Frist ist um»). Su poderosa voz, plena y timbradísima, impacta desde el primer instante. Con un tres frases en la que los acentos están puestos magistralmente y la voz ancha corre cálida, nítida y segura, el barítono se estableció ante el público como lo que es: uno de esos grandes cantantes que aún se pasean por el mundo sin tanta alharaca publicitaria. Gabriela Scherer, en el dúo con el Holandés («Wie aus der Ferne») fue el complemento perfecto para el marino, humanizándolo hasta en el brutal caudal que supo regular para que el de ella no se perdiera. También Gimeno estuvo a la altura del reto y controló la sonoridad de la orquesta, sin renunciar al uso dinámicas muy adecuadas a la obra.

Michael Volle en un momento del concierto en el Teatro Real / Foto: Javier del Real

Gabriela Scherer es poseedora de rica voz de lírica ancha, de atractivo timbre, bien manejada en toda su tesitura y con un legato sino primoroso bien rematado. En su intervención como Elisabeth, con «Allmächt’ge Jungfrau» de Tannhäuser, su lírico instrumento lució más adecuado. El inicio de la segunda parte fue para el lucimiento de la orquesta, más compacta y dramática que con la obertura de Die fliegende Holländer. Gustavo Gimeno logró los no pocas tensiones de la piezas con un marcado lirismo de principio a fin. Como Wolfram, Volle fue más sigiloso y se recreó en la bella ‘Canción de la estrella vespertina’ con suficiente flexibilidad y ensoñación.

Gabriela Scherer y Gustavo Gimeno / Foto: Javier del Real

La recta final fue con la ópera Arabella de Richard Strauss, en la que fue evidente la complicidad, en miradas y gestos, de la pareja de cantantes, con Volle interpretando a Mandryka y Scherer al personaje epónimo. Tras el aria de Mandryka («Sie gibt mir keinen Blick), el dúo «Das tar sehr gut» subió los ánimos del publico y se escucharon muchos aplausos y vítores. Scherer cerró el programa oficial, con el aria «Dann aber, wie ich Sie gespürt hab hier im Finstern», por todo lo alto. Fue hermoso escuchar voces sonoras bien manejadas y con la intención en su punto. Gustavo Gimeno acompañó a los cantantes en todo momento con eficiencia y seguridad.

La «propina» de la pareja de debutantes en el Real fue una delicada y maravillosa interpretación del dúo «Und du wirst mein Gebieter sein» de la ópera Arabella. El público quedó extasiado y los artistas se llevaron una merecida salva de aplausos.


Madrid (Teatro Real), 29 de marzo de 2025. Michael Volle, barítono-bajo. Gabriela Scherer, soprano. Sinfónica de Madrid. Gustavo Gimeno, director.Obras de Richard Wagner y Richard Strauss. OW