Crítica de Le Nozze di Figaro. Mozart. Londres

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Coliseum de Londres. 31 Octubre 2014.

Se trata de una reposición de la producción de Fiona Shaw que se estrenara en este mismo teatro hace tres años. Es un trabajo que podemos considerar minimalista, aunque hay elementos fijos escénicos, pero un tanto peculiares. En efecto, la escenografía de Peter McKintosh ofrece un escenario giratorio, en el que las distintas salas del palacio del Conde ofrecen invariablemente unas simples paredes lisas, amén de algunas escaleras, siendo los elementos de atrezzo lo que dan la atmósfera a las escenas. En general hay exceso de movimiento del escenario, lo que llega a distraer de la música. El vestuario es del mismo Peter McKintosh y resulta adecuado, en tonos un tanto apagados. Correcta la iluminación de Jean Kalman.

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Escena

En este tipo de producciones la dirección escénica se convierte en elemento fundamental y Fiona Shaw lo hace razonablemente bien. Define los personajes de manera más o menos personal y en muchos casos discutible. El Conde añade unas dosis de violencia notable a su interpretación, mientras que la Condesa tiene una personalidad más acusada que lo habitual. Menos conseguido me parece el hecho de ofrecernos a Cherubino y Barbarina como dos jóvenes aficionados al alcohol, sobre todo en el caso de la jovencita, que ya en el tercer acto da signos evidentes de embriaguez. Tampoco me parece un hallazgo positivo el hecho de ofrecernos a todos los personajes vestidos con normalidad en la escena del jardín, mientras que el Conde va en calzoncillos. Al final es una producción que no molesta, salvo el movimiento excesivo y que algunos toques personales resultan bastante gratuitos.

La dirección musical estuvo encomendada al cántabro Jaime Martín, que ha dado el paso hace unos años a la dirección de orquesta desde su puesto de flautista. Su lectura me pareció correcta aunque faltó ligereza en la orquesta durante la primera parte de la ópera. Lo más conseguido fue el tercer acto, mientras que se cayó un tanto la lectura en la escena del jardín. La Orquesta de la English National Opera estuvo algo por debajo del día anterior en Puccini. Correcto el Coro de la ENO en sus breves intervenciones.

El reparto vocal no era extraordinario, pero no ofrecía errores en la distribución de papeles. En general, las mujeres estuvieron claramente por encima de los hombres.

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Escena

Fígaro fue interpretado por David Stout, que lo hizo razonablemente bien, aunque su voz tiene tendencia a quedarse atrás. El personaje de Susana estuvo encomendado a la soprano Mary Bevan, que ofreció una voz atractiva, de volumen un tanto reducido, y notable adecuación escénica, así como una línea de canto muy apropiada para Mozart.

La voz más importante del reparto era la de la soprano Sarah-Jane Brandon en la parte de la Condesa. Voz muy adecuada al personaje, cantando con elegancia las dos arias, con el inconveniente de que las notas altas son algo destempladas. Aquí no tiene mayor importancia, pero en otros personajes puede ser un hándicap. Benedict Nelson fue un notable intérprete del Conde Almaviva, aunque vocalmente su interpretación es mejorable. Tambíén tiene tendencia a que la voz se quede atrás y no está sobrado de

Buena impresión la dejada por Samantha Price como Cherubino, desenvuelta y cantando bien. Ellie Laugharne fue una Barbarina de voz más redonda que lo habitual en el personaje. Tiene cualidades como para que su carrera pueda tener recorrido.

En los personajes secundarios Lucy Schaufer fue una muy divertida Marcellina, aunque la voz no esté sobrada de calidad. Insuficiente Jonathan Best como Don Bartolo. Adecuado Martin Lamb como Antonio. Pasable el Don Basilio de Colin Judson, aquí como ciego. Sin mayor interés el Don Curzio de Alun Rhys-Jenkins.

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Mary Bevan y Sarah-Jane Brandon

El Coliseum ofrecía una entrada de alrededor del 90 % del aforo. El público se mostró un tanto tibio durante la representación y algo más cálido al final de la misma, siendo las mayores ovaciones para Susana y la Condesa.

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 3 horas y 19 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 53 minutos. Cuatro minutos de aplausos.

La entrada más cara costaba 125 libras. En los pisos superiores los precios oscilaban entre 55 y 99 libras. La entrada más barata costaba 16 libras.

José M. Irurzun