Crítica de Madama Butterfly en Las Palmas

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Crítica de Madama Butterfly en Las Palmas
Escena de Madama Butterfly en Las Palmas

Merecidísimo el reconocimiento de ACO a Mario Pontiggia por una década de entrega y creatividad en la dirección artística de las temporadas de ópera con esta Madama Butterfly en Las Palmas. El texto en el programa del título que cierrra la actual podría llevar la firma de todos los abonados, a juzgar por la ovación en su salida a escena. Noblesse oblige. Acabábamos de disfrutar de la mejor escenografía y dirección escénica del año, respetuosa con las didascalias de la obra pero revitalizadas por la sensibilidad y el saber de Pontiggia en el filo mismo del estereotipo japonés. El conocimiento milimétrico del escenario y la duplicación virtual de su espacio mediante espejos que, además, dan marco irreal a la magia del relato, ha inspirado una relectura novedosa con elementos de su producción anterior, iluminados por un cromatismo de extraordinario efecto. También el  movimiento humano tuvo momentos de inconfundible «musicalidad» en un conjunto de aciertos que merece mi mejor aplauso. En resumen, el trabajo de un artista que es preciso recuperar cuanto antes.

De esta noche afortunada es igualmente responsable el masestro canadiense Eric Hull, habitual colaborador de Potiggia en temporadas anteriores. Su familiaridad con la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria cristaliza en la mejor prestación operística del año. La espléndida partitura de Puccini y la suntuosidad sinfónica de sus juegos con la escala pentatónica oriental en motivos decorativistas o ambientales y en los climax de profundo dramatismo. sonaron admirablemente. Para el director y la orquesta es mi segundo aplauso.

Escena de Madama Butterfly en Las Palmas
Escena de Madama Butterfly en Las Palmas

En el rol titular de la Madama Butterfly en Las Palmas, la soprano coreana Sae Kyung Rim se ganó la más clamorosa ovación de la temporada. Su voz enorme, de auténtica «spinto» verdiana, inunda el espacio en las muchas y variadas páginas que le corresponden, culminadas con patetismo conmovedor en el suicidio final. Personalmente, prefiero las Butterfly más líricas, con menos anchura y reguladores matizados, pero es innegable que su fuerza cala directamente en la emotividad del público. En el tercer acto, maravillosamente escenificado, estuvo arrolladora. El tenor kosovar Rame Lahaj, bastante más lìrico, se aplica eficamente a la caracterización del personaje, con fáciles sobreagudos y un centro vocal de menor cuerpo, cuya audibilidad resiste relativamente el caudal sinfònico. Impecables en sus partes la mezzo armenia Juliette Galstain y el barítono búlgaro Kiril ManolovSuzuky y Shasples de alto nivel canoro y actoral. Los partiquinos canarios Juan Manuel Padrón, Elu Arroyo y Manuel García, estupendos de registro y profesionalidad. Muy bueno el nivel del coro de Olga Santana en el primer acto, y un poco menos en la pagina a bocca chiusa del segundo acto, que pide mayor compacidad y más claro fiato en las notas largas.

En conjunto, una bella notte de ópera.

G.García-Alcalde