Crítica de Norma en Burdeos

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Crítica de Norma en Burdeos
Escena de Norma en Burdeos. Foto: Guillaume Bonnaud

Esta Norma en Burdeos supone el final de la temporada en la ciudad francesa. Ha contado con el debut en el rol protagonista de la sudafricana Elza Van Den Heever, quien siempre encuentra un hueco para volver a esta ciudad, donde debutó hace ya 7 años y donde canta regularmente desde entonces. Creo que su decisión de enfrentarse a Norma merece el comentario que hace el Abate en Andrea Chenier, cuando le preguntan por el Rey: Fu male consigliato. Pero de eso hablaremos luego.

La producción escénica ofrecida lleva la firma del americano Christopher Alden y tuvo su estreno en la Opera North de Leeds en Enero de 2012. La acción se trae a mediados del siglo XIX en una comunidad rural, que el mismo Alden sitúa, según lo que dice en el programa, en Gran Bretaña, donde parece ser que se mantienen algunos cultos druidas. El libreto desarrolla la acción en la Galia de la conquista romana y la transposición de época no puede sino hacer que la cosa chirríe en más de un momento, pero a eso ya estamos acostumbrados.

Los decorados de Charles Edwards consisten en un único escenario cerrado por paredes metálicas y en el que destaca un gran tronco de árbol, en el que los supuestos druidas hacen sus inscripciones. Los supuestos romanos son los que cobran los tributos a los nativos y van vestidos con frac y sombrero de copa. El vestuario lleva la firma de Sue Wilmington y no ofrece mucho atractivo. Iluminación correcta de Adam Silverman.

Como ocurre siempre con los gemelos Alden – Christopher y David – no pueden faltar “originalidades” que no hacen sino sembrar mayor confusionismo. Ya en la obertura nos encontramos a Oroveso trabajado en el tronco del árbol, mientras Norma y sus dos hijos aparecen en escena. Se supone que estos hijos de Norma están escondidos y de ahí la sorpresa de Oroveso al final de la ópera, cuando Norma le revela que tiene 2 hijos, pero Alden decide que eso no tiene importancia. De hecho, los hijos volverán a aparecer en la escena de Norma y Adalgisa, así como en el terceto de las sacerdotisas con Pollione. Otra de las genialidades de Christopher Alden es hacer que Pollione y Flavio asistan a la ceremonia de los druidas, en la que Norma canta el Casta Diva. Nuevamente Pollione estará también en escena, mientras Adalgisa canta su recitativo, en el que hace referencia a la desierta selva, que aquí no es tal ni ella está sola. Por otro lado, Oroveso siempre está en escena con un hacha en la mano, por lo que no cabe duda de que conoce perfectamente todo lo que acontece entre su hija y Pollione. Para completar la borrachera de ideas del regista, el dúo entre Norma y Adalgisa se convierte prácticamente en un dúo lésbico. Al menos así me lo pareció y también a los espectadores que estaban cerca. Para no extenderme más simplemente diré que la dirección de escena del terceto que pone fin al primer acto consiste en ver a Pollione sentado en una silla, mientras Norma va andando por encima de una serie de ellas y Adalgisa se revuelca en el suelo. Sepan mis lectores que esta producción obtuvo el premio a la mejor producción de ópera en Inglaterra en el año 2012.

Crítica de Norma en Burdeos
Escena final de Norma en Burdeos. Foto: Guillaume Bonnaud

El americano John Fiore estuvo al frente de la dirección musical y su labor fue un tanto irregular. Sus tiempos tendieron a ralentizarse bastante en el primer acto, en el que su dirección me pareció poco convincente, mientras que todo me pareció mucho más cuidado y delicado en la segunda parte de la ópera. Buena la prestación de la Orchestre National Bordeaux-Aquitiane. El Coro de la Opera de Burdeos me pareció por debajo de ocasiones anteriores.

Como digo más arriba, el mayor interés de esta representación era la presencia de Elza Van Den Heever al frente del reparto. Esta cantante tiene indudables cualidades, que le están permitiendo hacer una carrera de importancia. Entre ellas esta disponer de una voz ancha y atractiva y bien manejada. A eso habría que añadir un temperamento dramático de importancia. El problema es que Norma necesita muchas cosas, pero hay una de importancia capital y es la necesidad de una auténtica soprano y Elza Van Den Heever no lo es, sino que sus características responden mucho más a las de una Falcon, es decir esas cantantes que se mueven entre soprano y mezzo soprano. Esto trajo como consecuencia que su interpretación fuera plenamente convincente mientras la partitura se movía por la zona central, pero sus agudos era siempre tirantes y destemplados, cuando no eran simplemente gritados. Me parece una cantante muy interesante, pero creo que Norma no es un personaje para ella.

El tenor italiano Andrea Caré me produjo en Pollione la misma impresión que hace unos meses en el Liceu de Barcelona. Es un tenor de voz atractiva, con signos notables de engolamiento en más de una ocasión, visiblemente en dificultades en la escena inicial, en la que se escapa de los sobreagudos, mejorando en la segunda parte de la ópera.

La mezzo soprano americana Jennifer Holloway fue una aceptable Adalgisa, con un centro más bien escaso, aunque en Burdeos no se note mucho, quedando mejor en la zona alta.

Otro americano, James Cresswell, dio vida a Oroveso y lo hizo bien, aunque su voz es demasiado clara para el personaje. De hecho, a mí me sonaba más a barítono que a bajo.

En los personajes secundarios lo mejor vino de Marie Karall en la parte de Clotilde, con una voz amplia y sonora. El tenor Daniele Maniscalchi fue un Flavio desenvuelto en escena y deficiente vocalmente.

El teatro estaba a reventar, como lo estará en todas las funciones programadas. El público se mostró cálido con los artistas, siendo las mayores ovaciones para Elza Van Den Heever.

La representación de Norma en Burdeos comenzó puntualmente y tuvo una duración de 3 horas, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 33 minutos. Seis minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 97 euros, costando la más barata 39 euros.

José M. Irurzun