Crítica de STABAT MATER de Refice y de Panella

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La recientemente restaurada Iglesia de San Miguel en pleno centro de Buenos Aires, fue el ámbito en el que pudimos escuchar dos obras de un valor digno de la reseña. Monseñor Licinio Refice fue un compositor que despertó en su tiempo los más calurosos elogios de muchos de sus contemporáneos, y hasta el exigente Toscanini lo consideraba como uno de los más grandes creadores de su tiempo. Paradójicamente su calidad dramática le generó no pocos sinsabores con las autoridades eclesiásticas que veían demasiado mundanas sus piezas aunque tuvieran temática religiosa, y esta temática, por otra parte, limitaba su espacio de acción a la hora de escoger libretos para sus óperas, lo que lo alejaba del gran público. Más allá de eso, gozó de un suceso y un reconocimiento que, lamentablemente, fue eclipsándose con el correr del tiempo.

La capital Argentina lo recibió allá por 1934 cuando dirigió en el Teatro Colón su ópera «Cecilia» con la actuación de la «Divina» Claudia Muzio, quien había estrenado la obra en Roma. La gira se completó con una visita a Montevideo de la que nos queda uno de los pocos testimonios fílmicos del autor y la intérprete y que podemos disfrutar en el siguiente enlace:http://www.youtube.com/watch?v=O2CoSojvejg

La Casa de la Ópera de Buenos Aires reexhumó «Cecilia» hace unos años en el Teatro Avenida, con Adelaida Negri encarnando a la protagonista bajo la dirección del Mtro. Paganini, y ya entonces pudimos comprobar que las opiniones que despertaba Refice en su tiempo eran plenamente fundadas. Por ello la programación de nuevos títulos de su autoría resultan una interesante propuesta y así pudimos descubrir el año pasado «La Samaritana»  (de la que este año se lanzó su primer grabación mundial, con el elenco de este estreno mundial, en el sello vallegiovanniedizioni de Italia) y ahora este Stabat Mater en estreno americano.
Obra de impacto y de una belleza sobrecogedora en muchos de sus pasajes, este Stabat Mater es sin duda una obra de gran aliento más allá de que su partitura esté prescripta para soprano, tenor, coro y piano. Tanto los solistas como el coro deben enfrentar páginas de una dificultad y un dramatismo propios del escenario lírico y el piano tiene una presencia riquísima en matices y modulaciones que en nada hacen extrañar a una formación más amplia. Precisamente, así, se resalta el equilibrio entre ascetismo y expansión lírica.
Giovanni Panella es una auténtica promesa. Disfrutamos, también el año pasado, de su Missa Splendoris, y este año su Stabat Mater, en estreno mundial, se midió con el de Refice y salío airoso del desafío.
El compositor manejó un enfoque completamente distinto del de su ilustre compatriota, apuntando a una lectura más reconcentrada e intimista del texto latino, más cercana al canon litúrgico sin por ello perder en nada una personalidad y una inventiva rica y sincera. Tanto en los pasajes solistas como en los corales (excepcional «Amen», interesante «stabat mater», inspirado «Quando corpus morietur» entre otros) logra Panella convencer y conmover con buenas armas.
Entre ambas obras se ofreció  «Neve non tocca» de Domenico Bartolucci para soprano y coro a capella interpretado con muy buen gusto por Marta Rossi.
Los solistas de esta velada fueron la soprano Adelaida Negri que se mostró segura, con una clara línea de canto , un registro amplio  y que aportó su autoridad y calidad en pasajes tan exigidos como los que Refice le reserva a la soprano; la mezzo-soprano Bibiana Fischy que se lució con creces en sus intervenciones haciendo gala de grato timbre y una voz que corre sin dificultad; el tenor David Basualdo que cantó con buen gusto sus pasajes; el bajo-barítono Alejandro Schijman dueño de una voz que respondió segura a las necesidades de sus partes, nos causó una gratísima impresión al comprobar su maduración; y el tenor Pablo Selci que cantó con todo empeño una parte tan expuesta como la que Refice le reserva a su cuerda. Si su registro no parece ser el ideal para la parte, su compromiso y entrega compensó sobradamente cualquier reparo.
Un capítulo aparte merece el Ensamble Vocal Cámara XXI, dirigido por Miguel Ángel Pesce, que lució sus cualidades en obras donde las intervenciones corales están tan en primer órden. Una afinación sin fisuras, buen empaste y una seguridad en la lectura hicieron que su intervención fuera recompensada cálidamente por el público.
En el piano brindó una muy interesante presentación el Mtro. Giovanni Valle, quien respondió a los detalles que presentan las partituras de ambos autores ricas en sutilezas que fueron expresadas y resaltadas en su interpretación.
El Mtro Giovanni Panella dirigió las tres obras con igual idoneidad, logrando transmitir la riqueza de unas partituras mucho más que interesantes y que el público, que colmó el doblemente centenario templo, aplaudió con fervor.

Prof. Christian Lauria