Crítica del Stabat Mater de Francisco Andrevi en Madrid

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Crítica del Stabat Mater de Francisco Andrevi en Madrid
Artistas que participaron en el Stabat Mater de Francisco Andrevi

Se presenta con gran aceptación la recuperación del Stabat Mater de Francisco Andrevi realizada por Tomás Garrido dirigido por Javier Blanco.

Dentro del magnífico ciclo de conciertos y otras actividades del Festival de Arte Sacro, ya el XXV, que programa la Comunidad de Madrid, se presentó en la parroquia de la Concepción el estreno en época moderna de un Stabat Mater de Francisco Andrevi desconocido y del que no existían referencias del compositor nacido en Sanahuja (Lérida) ni de la partitura misma.

Gracias a la incansable labor investigadora de Tomás Garrido, director de la Camerata del Prado se ha recuperado esta bellísima obra de este compositor del siglo XVIII que fue estrenada en Barcelona 1845 y en Madrid en 1868 con gran éxito. Resulta incomprensible este desconocimiento dada al altísima calidad y belleza de la partitura. Da una idea de nuestra pobreza de medios para recuperar estas obras de arte, labor de entusiastas particulares sin apenas medios y con muy escasa repercusión. Los franceses ya la habrían paseado por todas parte y realizado una grabación. Aquí no es el caso. Será retransmitida en diferido algún día por Radio Clásica y ahí quedará todo. Lamentable.

Este Stabat Mater de Francisco Andrevi de requiere una orquesta pequeña de cuerda y una flauta, más coro y cuatro solistas. La Camerata del Prado sonó con pulcritud si bien algún violín no estuvo muy afinado. Buena ejecución de la parte de flauta. El Coro Matritum Cantat dirigido por Javier Blanco tuvo una actuación discreta.

Lo mejor vino del cuarteto solista. Jóvenes cantantes que dieron lo mejor de si que fue bastante. Dos sopranos, Paloma Friedhoff, de timbre muy bello especialmente en el centro, y una zona aguda fácil; Magdalena Llamas, posee una voz muy interesante: extensa, poderosa y con tintes de mezzo que la hacen muy atractiva. El tenor canario Francisco Corujo que empieza a vérsele en bastantes teatros, posee una elegacia cánora magnífica y resolvió su difícil parte sin problemas y con un excelente sentido musical. En cuanto al bajo, Isidro Anaya destacó por el poderoso potencial de su voz de gran volumen, su fraseo y musicalidad.

Todos estuvieron muy bien en una obra religiosa que tiene connotaciones operísticas. El compositor era consciente de ello y pedía unos tiempos lentos y solemnes. Sus indicaciones son de larghetto y andante fundamentalmente.

Iglesia abarrotada de un público entusiasta que se dejó arrastrar por la belleza del Stabat Mater de Francisco Andrevi y el trabajo de los intérpretes. Un gran éxito que tendría que repetirse.

Francisco García-Rosado