Por Pedro Valbuena Crítica: «Dialogues Carmélites» Arts Valencia
Tantas luces como sombras
Desde el principio de la temporada, se rumoreaba en los corrillos habituales que se forman antes de cada función, que Dialogues des Carmélitas iba a ser el plato fuerte que nadie debía perderse. Quizá la firma de Robert Carsen en la propuesta escénica y el éxito que precede al espectáculo, que ya lleva bastantes años girando por el mundo, haya tenido que ver con esa expectación.
Pues sin más preámbulos, les digo que a mi me pareció bastante decepcionante. El elenco de cantantes, reunido de una forma un tanto arbitraria, incluía desde una sustitución de última hora hasta una voz que sobrepasaba ampliamente la setentena. La orquesta estuvo simplemente correcta y el escenario no contaba más que con unas cuantas sombras proyectadas y algún cachivache más desperdigado por las tablas. Sin embargo, lo justo es señalar también que hubo momentos de delicada belleza, de conmovedor dramatismo y de excelencia técnica.

La escena, que se dejó a telón subido durante toda la representación, tenía un sistema para las mutaciones demasiado manido. Cada vez que había que retirar enseres o cambiar de ambiente se hacía desfilar al coro, y supongo que algún figurante añadido, por el proscenio, de manera que quedaban ocultas a la vista las idas y venidas de los que acarreaban trastos afanosamente. Este recurso me recordaba al montaje televisivo que se hizo de La Venganza de Don Mendo, donde de forma intencionada se colocan soldados de altura muy desigual para que se vea el truco de una tropa infinita, que en realidad no hace más que girar por la parte trasera del escenario y volver a aparecer. Los laterales y el fondo, deliberadamente agigantados, engullían con su gris omnipresente a los personajes, de modo que sólo la magnifica iluminación diseñada por el propio Carsen junto Cor van den Brink conseguía destacarlos. He de reconocer que este punto, precisamente el de la iluminación, fue uno de los que más me impresionó.
La escena final, cuya literalidad está subrayada por un potente efecto de percusión, conmueve y aterra. Sobre el escenario van quedando las monjas tilintes, hasta que el últimó golpe, reservado a la protagonista, no la mata sino que la hace trascender hacia la luz. Un efecto, por otro lado, bastante cursi. Además, este minimalismo resulta ya un poco anticuado y, tal como se entiende hoy día la escena, no sirve nada más que para ocultar la falta de recursos o, lo que es peor, de imaginación.

La protagonista, que hubo de asumir Alexandra Marcellier de forma inopinada, fue de menos a más. En sus primeras frases la voz estaba algo tirante, su expresión era rígida y la afinación estuvo rara, como se suele decir en el argot musical. Pero se sobrepuso a todo ello y acabó por dominar un papel sumamente difícil, dotándolo de dramatismo y desesperación. Curiosamente se desinhibió más en la parte actoral que en la musical. La anciana madre abadesa fue encarnada por la mezzo alemana Doris Soffel, cuya veteranía hacía incuestionable su personaje en lo escénico, pero cuya voz no pudo igualar ni la tersura de sus compañeros de reparto ni el volumen de la orquesta, que volvió a pasarse de decibelios en más de una ocasión. Su escena principal, la muerte, estuvo mal coreografiada, y las largas convulsiones, volteretas y revolcones que obligaron a hacer a la señora Soffel, estuvieron bastante fuera de lugar. Su último momento, el de la expiración, rozó el ridículo. Sandra Hamaoui puso su ligero y transparente timbre al servicio de las carnes de Constance de Sant-Denis, consiguiendo un personaje sólido y perfectamente compenetrado con su alter ego, Blanche, junto a la cual protagonizó alguno de los momentos más inspiradores de la velada. Nicolas Cavallier que interpretaba al marqués de La Force, tenía la gran responsabilidad de iniciar el espectáculo, y su intervención potente y segura, debió de insuflar en el resto de sus compañeros un cierto ánimo añadido. Eché de menos que su papel fuera tan reducido, ya que encontré su timbre especialmente interesante. El caballero de La Force contó con la voz de Valentin Thill, cuya actuación me pareció correcta sin más. La presencia de un conciudadano sobre este escenario siempre nos alegra, ya que los montajes que recalan en Les Arts pertenecen a los circuitos más prestigiosos del mundo, y uno siempre ve calmado su prurito chovinista cuando ocurre esto. En este caso me refiero a la valenciana Marina Rodríguez-Cusi, que se hizo cargo de la madre Jeanne, a la que le confirió dulzura y profundidad, en un papel un tanto accesorio pero muy bien defendido. De entre los solistas quizá fue el barítono irlandés Michael Colvin el que menos brilló, cierto es que el papel del Capellán tampoco da mucho de sí.

La Orquestra de la Comunitat Valenciana que esta vez lideró Riccardo Minasi mostró de nuevo sus muchísimas virtudes y sus escasos defectos, entre los cuales siempre destaca una potencia a veces descontrolada. Esta vez los profesores estuvieron más modositos, en parte porque ya conocían la gestualidad de Minasi y su inclinación a los matices bien definidos. Brilló a lo largo de las tres horas de espectáculo prácticamente sin que se le pueda reprochar nada, mas allá de alguna entrada precipitada de las trompas y algún pasaje algo desajustado en la cuerda. El Cor de la Generalitat esta vez fue utilizado como una especie de mueble que se lleva de aquí para allá sin que se pueda acomodar a ningún sitio. Esta vez le tocó la figuración y poco más.
La sala, que no creo que llegase ni a los tres cuartos de su capacidad, premió la actuación del inmenso número de artistas que requiere esta ópera con un aplauso tan sostenido que permitió los saludos cómodamente, a pesar de las horas que eran y lo cansados que estábamos todos. Crítica: «Dialogues Carmélites» Arts Valencia
OW Valencia, 23 de enero de 2024. Palau de Les Arts. Dialogues des Carmélites. F. Poulanc. Dirección musical, Riccardo Minasi. Dirección de escena, Robert Carsen. Escenografía, Michael Levine. Vestuario, Falk Bauer. Iluminación, R. Carsen y C. Van den Brink. Coreografía, Philippe Giraudeau. Dramaturgia, Ian Burton.
ELENCO: Blanche de La Force, Alexandra Marcellier. Marques de La Force, Nicolas Cavallier. El Caballero de La Force, Valentin Thill. Madame de Croissy, Doris Soffel. Soeur Costance de Saint-Denis, Sandra Hamaoui. Madame Lidoine, Ambur Braid. Madre Marie de l´Incarnation, Marina Rodríguez-Cusí. Soeur Matilde, Lara Fleur. Oficial/Thierry, Irakli Pkhaladze. Primer comisario, Filipp Modestov. Segundo comisario/Monsieur Javelinot. Bryan Sala. Carcelero, Isaac Galán. Orquestra de la Comunitat Valenciana, Cor de la Generalitat Valenciana. Crítica: «Dialogues Carmélites» Arts Valencia













