Crítica: «Don Giovanni» en el Palau de la Música de Valencia

OW             Crítica: Giovanni» Palau Música Valencia                        Por Federico Figueroa

En Valencia se vió por primera vez, según las notas del programa de mano de esta representación, la ópera Don Giovanni, de Mozart y libreto de Da Ponte, en 1872. Esta obra, estrenada en 1787 en Praga, es la única ópera de Mozart que se mantuvo de forma ininterrumpida en el repertorio durante el Romanticismo, circunstancia explicable por su poderoso componente trágico y su extraordinaria carga dramática. Ese enfrentamiento entre el bien y el mal, encarnado este último en un mito de indudable origen español —Tirso de Molina mediante— pero de proyección universal: Don Juan, paradigma del individuo solitario y amoral, entregado a la búsqueda del placer, rendido al culto de los sentidos, ajeno al temor de Dios e indiferente ante cualquier convención social. Esta lectura propició interpretaciones que, con notable influencia hasta bien entrado el siglo XX, relegaron otros aspectos esenciales de una obra tan compleja como su profundo sustrato de ópera buffa italiana o ese equilibrio entre comedia y tragedia, entre claridad y ambigüedad, tan genuinamente mozartiano.

Thomas Chenhall y Marco Saccardin en una escena de «Don Giovanni» / Foto: Live Music Valencia

 

En esta ocasión, el Don Giovanni presentado por el Palau de la Música de Valencia, con puesta en escena de Benoît de Leersnyder y dirección musical de Francesco Corti puede inscribirse dentro de esas producciones de sólida factura global que difícilmente generan rechazo. Un reparto algo desigual, aunque sin eslabones verdaderamente débiles, sostenido por tres intérpretes especialmente destacados y por una dirección musical de impecable rigor estilístico, aun cuando no particularmente inspirada ni personal.

Entre los cantantes más sobresalientes figuró el tenor Marco Ciaponi, quien compuso un Don Ottavio brillante, respaldado por una sólida escuela de canto y un rendimiento global muy consistente. Su “Dalla sua pace” resultó especialmente lograda y mereció la primera gran ovación de la velada. En “Il mio tesoro” exhibió asimismo un apreciable dominio de la coloratura y los ornamentos, además de un notable control del fiato. La Donna Anna de Francesca Pia Vitale encontró en una voz hermosa y dúctil el instrumento ideal para ofrecer una interpretación de alto nivel, enriquecida por cuidados filados y una línea de canto siempre elegante. Por su parte, Arianna Venditelli encarnó una Donna Elvira de gran vivacidad escénica, demostrando además que un timbre relativamente ligero no impide una caracterización plenamente convincente del personaje. Su “Mi tradì quell’alma ingrata” estuvo resuelto con intensidad expresiva y notable sensibilidad musical.

Cumplieron con profesionalidad el resto de los integrantes del elenco. La mezzosoprano Juliette May dibujó una Zerlina particularmente atractiva desde el punto de vista interpretativo, cantada con gusto y musicalidad, aunque apoyada en unos medios vocales algo livianos y un timbre de escaso relieve. El bajo Louis Morvan dotó al Comendador de la solemnidad requerida, si bien su Masetto apareció vocal y escénicamente más desdibujado. Mejor resultado obtuvo el simpático Leporello del bajo-barítono Marco Saccardin, eficaz en el plano actoral, aunque vocalmente quedó con frecuencia cubierto por la orquesta o por sus compañeros en los concertantes. El papel titular recayó en el barítono británico Thomas Chenhall, cuya prestación resultó escasa en intención, matices y capacidad de seducción dramática, precisamente algunas de las cualidades fundamentales de uno de los personajes más complejos y fascinantes de toda la historia de la ópera.

Una escena de «Don Giovanni» / Foto: Live Music Valencia

Tras el estreno praguense de octubre de 1787, Mozart presentó su gloriosa creación en Viena en el mes de mayo del año siguiente, introduciendo diversas modificaciones. Compuso para Don Ottavio el aria “Dalla sua pace”, concebida para sustituir a “Il mio tesoro”; incorporó para Donna Elvira el célebre “In quali eccessi … Mi tradì quell’alma ingrata” y compuso asimismo el dúo de Zerlina y Leporello “Per queste tue manine”, habitualmente omitido en las representaciones actuales. Afortunadamente, aquí pudimos escucharla así como el sexteto final («Questo è il fin»).

Al frente de la Orquesta de Valencia, Corti volvió a demostrar su afinidad con el universo mozartiano mediante una dirección clara, elegante y estilísticamente irreprochable, exenta tanto de cualquier pesantez como de rigideces historicistas. Gracias a ello obtuvo un notable rendimiento de la formación. No obstante, se echaron en falta mayores dosis de inspiración, contrastes más acusados, algo más de impulso en determinados pasajes y una tensión teatral más sostenida. Asimismo, habría sido deseable un mayor cuidado en el equilibrio sonoro respecto a las voces. El Coro de la Comunidad de Madrid, pese a sus escasas intervenciones, dejó una impresión favorable gracias a su compacidad, luminosidad tímbrica y eficaz desempeño escénico.

La propuesta semiescenificada de Benoît de Leersnyder destacó por el imaginativo aprovechamiento del espacio de la sala principal del Palau de la Música. El vestuario contemporáneo empleado por los cantantes no siempre contribuía a perfilar con claridad la personalidad de los personajes, mientras que algunos momentos acusaron cierto estatismo escénico. Con todo, la producción expuso con nitidez el desarrollo argumental y los elementos esenciales de la obra, demostrando que no son imprescindibles grandes inversiones económicas para dar vida al repertorio operístico y recordando, además, que la dimensión teatral constituye un soporte fundamental para la plena comprensión de estas obras.


Valencia (Palau de la Música), 14 de junio de 2026.      Don Giovanni Crítica: Giovanni» Palau Música Valencia 

Dirección musical: Francesco Corti              Dirección de escena. Benoît de Leersnyder

Elenco: Thomas Chenhall, Francesca Pia Vitale, Marco Saccardin, Arianna Venditelli, Marco Ciaponi, Juliette May, Louis Morvan.

Crítica: Giovanni» Palau Música Valencia