Crítica: «La Edad de Plata», un programa doble en el Teatro de la Zarzuela

OW  Por Federico Figueroa Crítica: «La Edad Plata» Zarzuela

La llamada Edad de Plata de la cultura española —ese periodo de extraordinaria densidad creativa que se extiende desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil— fue mucho más que una constelación de nombres ilustres. Constituyó un proyecto intelectual que articulaba pedagogía, creación artística y reflexión filosófica de manera orgánica, dando lugar a una concepción transversal del hecho cultural. Música, pintura y literatura compartieron una misma mirada sobre España: crítica, simbólica y moderna, anclada en la tradición pero abierta a la reinterpretación. Bajo el título La Edad de Plata, el Teatro de la Zarzuela presentó un programa doble que une dos obras esenciales del primer tercio del siglo XX: Goyescas de Enrique Granados y El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla. Más allá de la simple yuxtaposición de títulos, la propuesta plantea un diálogo estético e ideológico entre ambas creaciones, subrayando su pertenencia a un mismo clima cultural, marcado por la permeabilidad entre lenguajes artísticos y por una concepción del arte como reflexión sobre la identidad cultural española.

Un momento de «La Edad de Plata» / Foto: Elena del Real

Goyescas, estrenada en Nueva York en 1916, nace como derivación operística de la célebre suite pianística inspirada en el universo visual y simbólico de Francisco de Goya. Granados transforma aquí un lenguaje íntimo y pianístico en una partitura vocal de intenso lirismo, donde el conflicto amoroso y la fatalidad se expresan a través de una escritura vocal exigente y una orquesta de fuerte carga expresiva. Muy distinta es la posición estética de El retablo de Maese Pedro, concebido por Falla entre 1919 y 1922 y estrenado escénicamente en 1923 en el salón parisino de la princesa de Polignac. Obra de cámara para conjunto instrumental reducido y con uso estructural del clave, representa una ruptura consciente con el romanticismo heredado. Inspirada en un episodio del Quijote, la partitura responde a una voluntad de depuración formal, distancia crítica y juego metateatral. Crítica: «La Edad Plata» Zarzuela

Alejandro Roy y Raquel Lojendio / Foto: Elena Del Real

La dirección musical de Álvaro Albiach al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid constituyó uno de los pilares de la velada. En Goyescas, tras un arranque algo inestable en términos de sincronía entre escena, coro y orquesta, el discurso fue ganando cohesión, con especial atención al fraseo, esencial en una partitura donde la orquesta actúa como prolongación emocional del canto. En El retablo de Maese Pedro, su aproximación resultó más analítica y transparente. El Coro del Teatro de la Zarzuela, preparado por Antonio Fauró, respondió con profesionalidad y flexibilidad, integrándose progresivamente en el tejido dramático. Crítica: «La Edad Plata» Zarzuela

Una escena de «La Edad de Plata» / Foto: Elena Del Real

La propuesta escénica de Paco López, responsable también de la dramaturgia, escenografía e iluminación, apostó por una lectura simbólica e interdisciplinar. El espacio escénico se concibe como un territorio compartido donde música, pintura, literatura y cuerpo dialogan, evocando ese mismo clima intelectual que unió a los creadores de la Edad de Plata. Relevante resulta el trabajo de los bailarines, cuya presencia atraviesa ambas obras como un hilo conductor, estructural, que aporta continuidad plástica y expresiva. No obstante, en Goyescas la acumulación de acciones resta foco a la tensión íntima de la obra. Por el contrario, El retablo de Maese Pedro busca en una estética un tanto cinematográfica, con rótulos, gestualidad exagerada y un lenguaje visual estilizado que refuerza el juego  de metateatralidad inherente a la partitura.

En el plano vocal, Raquel Lojendio compuso una Rosario de línea cuidada y expresividad contenida, mientras Alejandro Roy ofreció un Fernando de proyección amplia y firme fraseo. Destacaron también César San Martín como Paquiro y la mezzosoprano Mónica Redondo como Pepa. En El retablo de Maese Pedro, Gerardo Bullón construyó un Don Quijote expresivo, acompañado con solvencia por Pablo García-López como Maese Pedro y por una excelente Lidia Vinyes-Curtis como Trujamán.

La Edad de Plata invita a repensar uno de los momentos fértiles de la historia intelectual española. Este montaje, atractivo a los ojos, no lo consigue del todo.


Madrid (Teatro de la Zarzuela), 24 de enero de 2026. La Edad de Plata   Díptico formado por: Goyescas de Enrique Granados y El retablo de Maese Pedro de Manuel de Falla.

Dirección musical: Álvaro Albiach.  Dirección de escena, dramaturgia, escenografía e iluminación: Paco López

Elenco: Raquel Lojendio, Alejandro Roy, César San Martín, Mónica Redondo. Gerardo Bullón, Pablo García López, Lidia Vinyes-Curtis.