Crítica: “Ein Sommernachtstraum” de Mendelssohn por la Orquesta Sinfónica de Euskadi

OW  Crítica: Mendelssohn Orquesta Sinfónica Euskadi Por Natan González

El penúltimo ciclo de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Euskadi de esta temporada (siendo el concierto de esta crítica el primero de los 5 que ofrece la formación en las tres capitales vascas y la capital navarra) traía un programa singular y heterogéneo, pero de notorio interés: una obra orquestal, “Abestiak” de Carmelo Bernaola, una breve cantata para coro femenino y soprano, “La nuit” de Camille Saint-Saëns, y la música escénica para “Ein Sommernachtstraum” (El sueño de una noche de verano) de Felix Mendelssohn, obra fundamentalmente orquestal pero con participaciones de coro femenino y dos solistas, soprano y mezzosoprano.

El director de orquesta invitado para la ocasión, François López-Ferrer, salió al comenzar el concierto y, micrófono en mano, saludó en euskera y pasó a presentar, ahora ya en español, las obras que iban a interpretar a continuación: “Abestiak”, obra compuesta por Carmelo Bernaola en 1989, parte de canciones de Juan de Anchieta (compositor vasco del renacimiento) para transformarlas en su singular lenguaje propio, muy influido por las vanguardias de la escuela de Darmstadt. La obra combina así pasajes en los que las melodías de Anchieta son fácilmente reconocibles con otros en los que metales y percusión inundan la obra de sonoridades disonantes. Crítica: Mendelssohn Orquesta Sinfónica Euskadi

El director François López-Ferrer / Foto: OSE

Curiosamente, los metales y la percusión desaparecieron en la siguiente obra, la cantata “La nuit”. Camille Saint-Saëns compuso esta obra en 1900, a partir de textos de Georges Audigier. El lenguaje musical, plenamente romántico, describe el ambiente de una noche tranquila, casi bucólica, en el que sólo la flauta solista (en diálogo con la soprano) y el concertino tuvieron ocasión de lucir su talento. El coro Vocalia Taldea, agrupación vasca de voces femeninas, destacó por sus sonidos etéreos, luciendo unos pianísimos en la zona alta de la tesitura de gran belleza, mientras la soprano lírico-ligera donostiarra Elena Sancho Pereg lució una buena línea de canto de suficiente volumen en los momentos de expansión lírica y precisas coloraturas y trinos en los momentos más ligeros. Crítica: Mendelssohn Orquesta Sinfónica Euskadi

Tras una muy breve primera parte (ambas obras no superaban en conjunto la media hora de duración), llegaba la obra más conocida del programa, la música que Felix Mendelssohn compuso para acompañar las representaciones de la obra de Shakespeare en 1842, aunque reutilizando la magistral obertura que había compuesto años atrás, en 1826, cuando el compositor contaba 17 años, y ya demostraba su inmenso talento tratando de contarnos la historia de la obra teatral (lo que lo acerca peligrosamente a esa música programática de la que tanto renegaban sus partidarios). Aquí el talento del director y la orquesta tuvieron más ocasión de destacar. François López-Ferrer dirigió con precisión, marcando las entradas a los instrumentos, pero sus gestos también ayudaban a transmitir las emociones de cada momento, cuidando que sonaran ora elegíacas, ora cómicas, ora grandilocuentes. Las cuerdas destacaron en la obertura, en especial en ese final que tan bien describe el carácter onírico de la obra, sonando con la dulzura necesaria para crear la atmósfera mágica. Las maderas, en especial la flauta solista, encontraron su momento en el ligero scherzo, mientras el clarinete y el fagot solista destacaron en la danza de rufianes, el delicado solo de trompa del nocturno y los metales y percusión imprimieron la necesaria solemnidad a la celebérrima marcha nupcial. En las partes vocales, regresaba Vocalia Taldea con un resultado similar al de la obra anterior. Como solistas cantaron la soprano Elena Sancho Pereg y la mezzosorpano Marifé Nogales. La soprano destacó por su nítido registro agudo, mientras la mezzo lo hizo por su carnoso y cálido centro. Ambas solistas empastaron bien sus voces, tanto entre ellas como con el coro, logrando así un resultado más que notable.

Pero regresemos al principio: si por algo destacó este concierto, fue por la intervención inicial del director, describiendo con entusiasmo las obras que iban a interpretar. Esta idea, que podría transformarse en algo así como “conciertos didácticos” (de los que quien esto escribe es un firme defensor) podría ser una buena solución de cara a la crisis actual. Por un lado, nos permite conocer mejor las obras más conocidas del repertorio (de las que todos podemos seguir aprendiendo), pero también ayudan al público a conocer otras obras, nuevas o inusuales, con las que enriquecer el repertorio. Y así podríamos evitarnos tener que repetir siempre las mismas obras. El público se sentirá cómodo con ellas, pero no olvidemos que el arte busca incomodar, hacernos salir de nuestra zona de confort. Y con un poco de ayuda (por parte del director en este caso), esto se nos hace más fácil. Crítica: Mendelssohn Orquesta Sinfónica Euskadi


Donostia-San Sebastián, (Auditorio Kursaal), 22 de mayo de 2026.

Programa: Carmelo Bernaola: “Abestiak” (1989) para orquesta. Camille Saint-Saëns: “La nuit” (1900), cantata para soprano, coro femenino y orquesta. Felix Mendelssohn: “Ein Sommernachtstraum” Obertura para orquesta (1826) y música escénica para soprano, mezzosoprano, coro femenino y orquesta (1842). 

Orquesta Sinfónica de Euskadi/Euskadiko Orkestra. Director: François López-Ferrer. Coro: Vocalia Taldea. Soprano: Elena Sancho Pereg. Mezzosoprano: Marifé Nogales.