Crítica: «El gato montés» en el Teatro de la Zarzuela

OW              Crítica: «El gato montés» Zarzuela                              Por Federico Figueroa

La recuperación de El Gato Montés por parte del Teatro de la Zarzuela vuelve a poner en primer plano una de las partituras más singulares del repertorio lírico español. Más de un siglo después de su estreno, la obra de Manuel Penella conserva intacta su capacidad para conmover gracias a una combinación de inspiración melódica e intensidad dramática que sigue encontrando eco en el público actual. Crítica: «El gato montés» Zarzuela

Una escena de «El gato montés» en la nueva producción del Teatro de la Zarzuela / Foto: Javier del Real

Para esta nueva producción, Christof Loy opta por una lectura depurada que desplaza el foco desde el costumbrismo hacia la dimensión humana del relato. La Andalucía reconocible del libreto queda deliberadamente atenuada en favor de un espacio escénico más abstracto, concebido como marco para una historia dominada por la pasión, los celos y la fatalidad. La propuesta posee coherencia estética y un buen trabajo de dirección actoral, especialmente en la construcción de las relaciones entre los protagonistas. Sin embargo, esa voluntad de universalización también diluye parte de la identidad propia de una obra profundamente vinculada a unas coordenadas culturales concretas.

Más convincente resulta el apartado musical. José Miguel Pérez-Sierra ofrece una lectura llena de pulso y sensibilidad, atento tanto al vuelo lírico de la partitura como a su vigor dramático. Bajo su dirección, la Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM) encuentra algunos de los momentos más inspirados de la temporada, resaltando la riqueza tímbrica y el refinamiento de una escritura que revela la personalidad de un compositor mucho más sofisticado de lo que a menudo se supone. Crítica: «El gato montés» Zarzuela

Una escena de «El gato montés» en la nueva producción del Teatro de la Zarzuela / Foto: Javier del Real

En el reparto destacó la soprano armenia Mané Galoyan, que compuso una Soleá de gran intensidad escénica y apreciable solidez vocal. El tenor mexicano Rodrigo Garull asumió el papel de Rafael con entrega y potencia sonora, mientras que David Oller abordó a Juanillo desde una perspectiva más introspectiva que heroica, ofreciendo una caracterización dramáticamente creíble. Junto a ellos, María Rodríguez (Frasquita), Carol García (Gitana), Manel Esteve (Padre Antón) y Gerardo Bullón (Hormigón) completaron, con otros cantantes encargados de personajes secundarios, un elenco homogéneo muy bien respaldado por la firme actuación del coro del Teatro de la Zarzuela preparado por Antonio Fauró y los Pequeños Cantores de la ORCAM.

El desarrollo del espectáculo, tras un arranque espectacular, va perdiendo fuelle por unas pausas excesivamente largas que desde el foso intentan menguar interpretando, con gran brillantez, algo así como reminiscencias de la partitura.

Una escena de «El gato montés» en la nueva producción del Teatro de la Zarzuela / Foto: Javier del Real

El resultado final fue el de una representación sólida y musicalmente notable. Puede discutirse hasta qué punto la mirada de Loy se aproxima o se distancia del universo concebido por Penella, pero lo que parece indiscutible es la vigencia de una obra que continúa reclamando una presencia más habitual en los escenarios. Cuando la música alcanza el nivel escuchado en esta ocasión, cualquier debate estético pasa a un segundo plano.


Madrid (Teatro de la Zarzuela), 10 de junio de 2026     El gato montés   Ópera de Manuel Penella.  Nueva producción del Teatro de la Zarzuela.

Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra                  Dirección de escena: Christof Loy

Elenco: David Oller, Mané Galoyan, Rodrigo Garull, María Rodríguez, Carol García, Gerardo Bullón, Manel Esteve, Adriana Viñuela, Pablo Gálvez, Alonso Gabarrús, Alberto Camón, Sara Rosique, etc.

Orquesta de la Comunidad de Madrid  /  Coro del Teatro de la Zarzuela y Coro Pequeños Cantores de la ORCAM