Crítica: «El huésped del sevillano en Donostia-San Sebastián

OW      Crítica: «El huésped Donostia-San Sebastián             Por Natan González Lekuona

El 3 de diciembre de 1926 se estrenaba en el madrileño Teatro Apolo El huésped del sevillano, que sería la más exitosa zarzuela de Jacinto Guerrero desde el estreno, tres años antes, de Los gavilanes. Aprovechando así el centenario que cumple este año el título, la donostiarra Asociación Lírica “Sasíbil” ha decidido representarla en sus tradicionales funciones de mayo/junio. 

La citada asociación tiene el mérito de continuar representando, cada año, dos o tres títulos de zarzuela en la capital gipuzkoana pese a la falta de financiación pública, sobreviviendo básicamente a base de taquilla. Esto afecta obviamente a los resultados: posibilidad de realizar pocos ensayos, producciones “de la casa”… El programa de mano cita la escenografía, vestuario, atrezzo, orquesta y coro como “Sasibil”, sin dar más indicaciones. Detrás de la función está, a fin de cuentas, el director de producción, Josean García, aunque cediendo en este caso la labor de dirección escénica a Koldo Torres. La escenografía era muy básica, con un mismo espacio rodeado por dos muretes en los laterales que tan pronto era la fragua de Maese Andrés como el Mesón del toledano. El vestuario resultaba notablemente más rico que en otras ocasiones, destacando las prendas de los personajes nobles. La dirección de Koldo Torres fue acertada en las escenas de más acción de la zarzuela, como el castigo de Rodrigo a los hombres del villano Don Diego, disfrazados de monjes. Pese a un dinamismo mayor del habitual, sigue cierta tendencia a situar al coro en posiciones muy estáticas en las partes musicales, aunque en los diálogos se les aporte mayor movimiento. En todo caso, la producción permitió seguir la trama de la obra, que a veces puede resultar un tanto enrevesada. 

Una escena de «El huésped del sevillano» / Foto: A. Lírica Sasibil

La orquesta y el coro de Sasibil son bastante reducidos, y el foso del Victoria Eugenia tampoco tiene capacidad para mucho más. El director de orquesta de la compañía, Arkaitz Mendoza, demostró su habitual entusiasmo, que transmitía a través de su gestualidad, sacando partido a los medios limitados y a una partitura no siempre inspirada, con una dirección chispeante en los momentos instrumentales, jugando con los ritmos y las dinámicas, mientras en su labor como acompañante de las voces tuvo mucho cuidado de no taparlas. El trabajo de Mendoza se notó también en el coro, al que supo sacarle dinámicas de forte-piano en varios momentos. La parte masculina, quizá un tanto escasa en el coro de introducción, se mostró un tanto limitada, pero los resultados mejoraron a medida que avanzaba la obra, destacando especialmente en la chacona del segundo acto. Como es habitual en las producciones de sasibil, se incluyeron algunos bailes, en esta ocasión a cargo de las bailarinas Ángeles Cruces y Junkal Martín, que añadieron colorido a las escenas festivas, además de tocar las castañuelas.

La obra requiere un numeroso plantel de personajes hablados en los que no nos vamos a detener, con la excepción de Koldo Torres, el director de escena, que aportó unas notables tablas a su “huésped” Cervantes. Pasando ya a los personajes cantados, Haizea Muñoz se hizo cargo de los roles de Ginesa y Lagarterana. Si bien la voz es pequeña, la línea de canto es impecable, y cantó con intención la canción de la lagarterana, además de demostrar sus dotes de actriz. El barítono Alberto Arrabal tuvo pocas oportunidades de lucir su gran voz con el papel de Don Diego, el villano de la función, bien cantado pero que supo a poco. En su caso, de nuevo, su trabajo interpretativo fue impecable. Jon Imanol Etxabe se ha convertido en el intérprete habitual de los personajes cómicos de las últimas producciones de Sasibil. Aún siendo barítono, se hizo cargo de la parte de Rodrigo, que propiamente es un tenor, pero al margen de una voz de timbre más oscuro, no pareció tener problemas de tesitura, y su gracia natural, tanto vocal como escénicamente, le hizo brillar y le sacó al público varias carcajadas. La joven soprano Estibaliz Arroyo no parecía estar del todo cómoda con la tesitura de su rol de Constancica, con un registro grave apenas audible. Cuando la tesitura le resultaba más cómoda la voz sonaba hermosa y de suficiente volumen, con una buena línea de canto. Escénicamente consiguió darle la réplica a Etxabe, lo cual no es poco.

El papel de Raquel fue interpretado por Nuria García Arrés. A la voz parece faltarle cuerpo y es muy desigual en color en la zona aguda, pero sorteó el rol con suficiente tesitura y volumen. Aunque tendió al canto en forte, tuvo algunos hermosos pianos en sus romanzas. Manuel de Diego se hizo cargo del rol protagonista de Juan Luis. Voz de tenor lírico, tuvo el arrojo suficiente en su “Fiel espada triunfadora”, aunque al agudo le falte metal. Pero supo sacar más partido a las partes más líricas, destacando su romanza “Mujer de los negros ojos”, cantada con una elegante línea de canto que evocaba el belcanto y haciendo un muy buen uso de los reguladores, siendo el momento más aplaudido de la noche. 

En su segunda y última función (la primera había tenido lugar el día anterior), el Teatro Victoria Eugenia parecía estar bastante lleno, aunque la media de edad sea preocupante. En vista de las limitaciones económicas y técnicas de la asociación, la función fue notable. Y ya se nos anuncia una nueva producción para los próximos meses: “La Gran Vía” de Federico Chueca, los días 12 y 13 de septiembre. 


Donostia-San Sebastián (Teatro Victoria Eugenia), 28 de junio de 2026

El huésped del sevillano, zarzuela en 2 actos con música de Jacinto Guerrero y libreto de Juan Ignacio Luca de Tena y Enrique Reoyo, estrenada en el Teatro Apolo de Madrid el 3 de diciembre de 1926.

Orquesta y Coro Sasibil; Director: Arkaitz Mendoza. Dirección de escena: Koldo Torres. Dirección de producción: Josean García. Escenografía, vestuario y atrezzo: Sasibil. Bailarinas: Ángela Cruces y Junkal Martín. 

Reparto: Nuria García Arrés (Raquel), Manuel de Diego (Juan Luis), Koldo Torres (el huésped), Alberto Arrabal (Don Diego), Estibaliz Arroyo (Constancica), Jon Imanol Etxabe (Rodrigo), Jesús Zuñiga (Maese Andrés), Iñigo Ortega (Mesonero), Aurora Telletxea (Mesonera), Haizea Muñoz (Ginesa/Lagarterana), Ángel Sevillano (Corregidor), Ibon Boticario (Capitán), Juan Luis García (Carretero), Juanjo García (Fraile).