Cristina Marinero Crítica: lago cisnes» Festival Granada
Cuatro décadas han pasado desde la elevación a los altares de la danza contemporánea francesa del entonces joven de veintiocho años que fue considerado “enfant terrible” en aquel momento de efervescencia balletística en el mundo occidental. Angelin Preljocaj sigue siendo hoy uno de los artistas de la danza arropados por su país, liderando uno de los centros coreográficos que a partir de los años ochenta se implantaron en las principales ciudades del país galo. Desde 1996, su ballet está instalado en Aix-en-Provence, ciudad al norte de Marsella y una década después estrenó el edificio donde trabajan, The Pavillion Noir, construido específicamente para las necesidades técnicas y artísticas de su compañía.

La visita del Ballet Preljocaj al 74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada ha ofrecido la versión personalísima y diferenciadísima del canónico El lago de los cisnes, creada por su director y coreógrafo, estrenada en otoño de 2020. Vista en abril de 2021 en los Teatros del Canal y dentro del programa de Madrid en Danza (con aquel estado vital y social todavía desasosegado por el coronavirus que aún seguía siendo protagonista de nuestra vidas), reconocemos que lo que continúa siendo una constante en el Ballet Preljocaj es la calidad técnica y artística de sus bailarines. El lago de los cisnes visto en el escenario del Teatro de El Generalife se resiente de su puesta en escena al aire libre, “aguanta” peor estar rodeado de los bellos cipreses que sí contribuyen en belleza cuando se presentan ballets clásicos o neoclásicos. Este Lago de Preljocaj gana en el espacio cerrado de un teatro a la italiana, como lo vimos en 2021. Crítica: lago cisnes» Festival Granada
Está realizado para veintiséis bailarines y el creador francés reinterpreta en danza contemporánea el eterno clásico de Marius Petipa y Lev Ivanov con una nueva historia, además de hacer convivir la magistral partitura de Tchaikovski con el electro contemporáneo del grupo 79D’s. Un noventa por ciento de la música utilizada es de la creada por el compositor ruso para el ballet presentado por primera vez sobre la escena de Moscú en 1877 y obra maestra desde su estreno con la coreografía de Petipa e Ivanov, en 1895, pero no toda, ya que ha incluido pasajes de otras de sus obras.
Con esa reconfiguración de la banda sonora pretende Preljocaj potenciar el nuevo guion inventado sobre los pilares esenciales de este gran título de la tradición para traerlo a nuestros días. El cuento alemán del origen se desmenuza con el tema central aquí de la defensa de la naturaleza y los malvados empresarios que destrozan el lago con sus factorías, con tono bastante naïf que nos remite a cuando los coreógrafos autodenominados “contemporáneos” empezaron a llevar a este arte los problemas del mundo. Porque esta coreografía y punto de vista parece más de otras décadas pasadas que de hoy. Crítica: lago cisnes» Festival Granada

La perspectiva que nos ofrecen los cuatro años pasados desde aquel primer visionado de El lago de los cisnes de Angelin Preljocaj, nos da pie a formular las preguntas que nos hacemos ahora: ¿si vivíamos un drama mundial en 2020 con el virus, por qué realiza el coreógrafo una versión de un clásico tan eminente para hablarnos de otro problema de la sociedad actual, doblemente depresivo? ¿No teníamos bastante con lo que vivíamos? ¿No habría sido mejor dejar que la historia hubiese seguido siendo el cuento tradicional y él realizar la coreografía según su estilo? Porque el ser humano va a las artes, sobre todo, para evadirse de los contratiempos, dramas y sinsabores de la vida real. Este punto ha sido olvidado en las artes contemporáneas. Y la danza ha abusado demasiado de ello, con lo que ha perdido su misión de ser medio para la relajante evasión de la realidad abrumadora.
Fue un deleite ver bailar a todos los integrantes del Ballet Preljocaj y, además de a la pareja que interpretó a los protagonisas Odette/Odile y el príncipe Sigfrido, Mirea Delogu y Leonardo Cremaschi, destacamos a Lucile Boulay, en el papel de Madre de Sigfrido, una bailarina de bello arabesque, elegante en cada uno de sus momentos estelares y vestida con exquisito gusto por el diseñador Igor Chapurin. También reseñable su versión de los tradicionales tutús, bellos por amalgamar el corte actual con la herencia del pasado.
Granada (Teatro de El Generalife), 4 de julio de 2025. El lago de los cisnes – 74º Festival Internacional de Música y Danza de Granada. OW
Coreografía: Angelin Preljocaj
Música: Piotr Ilich Chaikovski y música adicional de 79D
Vídeo: Boris Labbé Diseño de vestuario: Igor Chapurin Diseño de iluminación: Éric Soyer
ELENCO:
Odette – Odile: Mirea Delogu
Siegfried: Leonardo Cremaschi
Madre de Siegfried: Lucile Boulay
Padre de Siegfried: Erwan Jean-Pouvreau
Rothbart: Elliot Bussinet
Teresa Abreu, Isabel García López, Celian Bruni, Araceli Caro Regalón, Alice Comelli, Lucia Deville, Antoine Dubois, Chloé Fagot, Afonso Gouveia, Eva Gregoire, Laurent Le Gall, Ángela Alcántara Miranda, Zoë McNeil, Ygraine Miller-Zahnke, Agathe Peluso, Ayla Pidoux, Mireia Reyes Valenciano, Redi Shtylla, Owen Steutelings, Micol Taiana













