Crítica: «El potosí submarino» en el Teatro de la Zarzuela

OW  Por Federico Figueroa Crítica: «El potosí Teatro Zarzuela

Olvidada durante más de un siglo y eclipsada por la popularidad de otros títulos compuesto por el mismo Emilio Arrieta (y en gran parte debido la ayuda de los programadores actuales), por fin, El potosí submarino (1870) regresa a los escenarios como una de esas joyas sumergidas que, de tanta espera, adquieren un aura casi legendaria. El Teatro de la Zarzuela ha impulsado su recuperación dentro de su línea de rescate patrimonial y lo hace con una producción ambiciosa que, lejos de limitarse a reconstruir el sabor decimonónico original, decide dialogar con el cercano presente a través de la mirada de Rafael R. Villalobos, responsable de la versión del libreto, la dirección escénica y el diseño de vestuario.

Una escena de «El potosí submarino» / Foto: Elena del Real

El punto de inflexión de esta nueva producción reside en la decisión de Villalobos de trasladar la acción a 1993, el año posterior a los grandes fastos de la España de 1992. Un país sumido en la resaca de la euforia olímpica y universal, atravesado por escándalos financieros, corrupción política, adjudicaciones turbias y una cultura del pelotazo que sintetizaba el deseo nacional de enriquecerse “a toda costa”. El potosí submarino se estrenó en 1870 y nació en pleno auge del teatro bufo español, impulsado por la compañía de Francisco Arderíus y claramente influido por el fenómeno parisino de Offenbach. El libreto original de Rafael García Santisteban mezclaba referencias de actualidad, guiños políticos y una comicidad extravagante que conectaba de inmediato con el público. Hubo muchos cambios en el texto hablado y algún retoque en el texto cantado. No es posible saber la profundidad del cambio dado que el libro elaborado por el teatro solo tiene la versión de Villalobos.

Este viaje temporal de 1870 a 1993 busca revestir a la obra de una nueva capa de lectura, en un afán de convertir a la zarzuela en un espejo que devuelve, con supuesto humor ácido, la España mediática y desvergonzada de los noventa (¡y como la de ahora!): vedettes televisivas, magnates caídos en desgracia, alcaldes estrafalarios y un sinfín de personajes reconocibles reinterpretados bajo la lente del esperpento. La dramaturgia incorpora guiños a iconos como Mario Conde, Bárbara Rey, Miguel Bosé, Raffaella Carrà o Rita Barberá, y recrea un ecosistema donde la frontera entre lo grotesco y lo brillante se vuelve difusa. El libreto resultante, excesivamente extenso, presenta irregularidades en el ritmo y reclama una versión más concisa. El montaje supera las tres horas, y un corte decidido podría potenciar su eficacia escénica sin traicionar su esencia. El día del estreno, en el patio de butacas, hubo casi tantos bostezos como aplausos y la continua deserción de espectadores, como la popular Carmen Lomana, en los descansos y durante la función.

Carolina Moncada y Alejandro del Cerro en «El potosí submarino» / Foto: Javier del Real

En cualquier caso, la dirección de Villalobos se mantuvo a flote por un trabajo escénico minucioso de los artistas, esos que siempre lo dan todo: caracterización afilada, movimiento fluido, un tercer acto que recupera el impulso dramático ausente en el segundo acto. La reutilización de escenografías y vestuario de obras que ya no verán la luz (los programadores conocen qué volverá a ponerse y lo que va camino a la basura), es una línea de trabajo que el Teatro de la Zarzuela parece haber descubierto ayer. ¡Ya era hora! Crítica: «El potosí Teatro Zarzuela

El retorno a la escena de esta partitura —editada tras el trabajo musicológico de María Encina Cortizo— reabre un capítulo poco frecuentado del repertorio arrietano. Si bien la música de El potosí submarino no representa la cúspide creativa del compositor, ni alcanza la chispa de las mejores páginas de otros títulos del género bufo, sí muestra el oficio de un gran maestro, especialmente en los números corales, como el Brindis de la cerveza. Crítica: «El potosí Teatro Zarzuela

Una escena de «El potosí submarino» / Foto: Javier del Real

La batuta de Iván López Reynoso completa el tándem creativo que ha devuelto a la vida una obra cuya crítica social y espíritu de disparate definen una estética tan viva como compleja. Desde el foso, el director mexicano guía la partitura con precisión, elegancia tímbrica y un buen entendimiento con la escena. La Orquesta de la Comunidad de Madrid responde con refinamiento y constituye el verdadero armazón musical de la obra, en un trabajo compartido con el brillante Coro del Teatro de la Zarzuela, que resplandece en cada intervención.

El elenco reúne voces con solvencia escénica notable, necesaria para afrontar un proyecto que exige tanto en lo vocal como en lo actoral. Manel Esteve compone un Misisipí carismático y poderoso de principio a fin, roza el histrionismo y retuerce a su personaje. Carolina Moncada aporta luz a su Celia con una proyección firme y un fraseo cuidado. Alejandro del Cerro destaca con un Cardona magnético, mientras que María Rey-Joly y Mercedes Gancedo se mueven con soltura entre la comicidad y la sensualidad del universo de vedettes noventeras. Juan Sancho demuestra musicalidad y humor controlado. Rafa Castejón construye un Pale-Ale sólido y esencial en el entramado del espectáculo. Todos los artistas sobre el escenario son los verdaderos artífices de llevar a puerto el buque. Los aplausos, fríos y escasos para ser un día estreno, se los ganaron a pulso.

Una escena de «El potosí submarino» / Foto: Javier del Real

Pese a sus imperfecciones, el proyecto tiene un valor incuestionable. No solo devuelve un título olvidado al repertorio, sino que recuerda el potencial del género para reírse de sí mismo y de su país, como hicieron en su día Arderíus, Barbieri, Offenbach o el propio Arrieta.  Villalobos ha buscado construir una obra que interpela al público con cuestiones actuales sin querer darse cuenta que, a la velocidad con la que está girando el mundo, son de un pasado difuso (¡cuestiones con más de 30 años!). Quiza habría sido más interesante, y valiente, referirse negocios de mascarillas, aerolíneas, másteres universitarios y Jessicas de hoy; cuestiones del último lustro.

En definitiva, El potosí submarino intentó emerger con el brillo de una rareza recuperada y ha decepcionado a más de uno. El Teatro de La Zarzuela ha decidido arriesgar y se le aplaude. Si con Pepita Jiménez, título de arranque de la actual temporada, hubo tropiezos ahora no consigue sacar a flote una apuesta en coordenadas (Emilio Arrieta) más amables con fiel público. ¡Ay, la modernidad! La prudencia en los empeños de recuperación es lo primero por revisar.


Madrid (Teatro de la Zarzuela), 19 de noviembre de 2025. El potosí submarino, Zarzuela cómico-fantástica de gran espectáculo, con música de Emilio Arrieta y libreto original de Rafael García Santisteban, en versión de Rafael R. Villalobos.

Dirección musical: Iván López Reynoso.       Dirección de escena: Rafael R. Villalobos.

Elenco: Manel Esteve (Misisipí), Carolina Moncada (Celia), María Rey- Joly (Perlina), Alejandro del Cerro (Cardona), Mercedes Gancedo (Coralina), Rafa Castejón (Pale Ale), Juan Sancho (Príncipe Escamón), Luis Tausía (Maestro de ceremonias). Coro del Teatro de la Zarzuela. ORCAM (Orquesta titular del teatro).