OW Crítica: «Estètica massacre» Les Arts
Estètica i Massacre: un aperitivo ligero
Por Pedro Valbuena
Hay propuestas que llegan al escenario con vocación de gran acontecimiento y otras que prefieren presentarse como un pequeño bocado. Estètica i Massacre, estrenada en Les Arts, pertenece claramente a las segundas. Es una pieza breve, de planteamiento sencillo y cierto aire cómico, que encuentra su referente más lejano en aquellos intermezzi venecianos en los que dos personajes, enfrentados en una disputa, sostenían por sí solos el armazón dramático. Aquí también son dos las voces que cargan con prácticamente todo el peso de la función, en una suerte de duelo escénico que apuesta más por la agilidad y la comunicación inmediata que por la densidad dramática.

La música se sitúa en un territorio contemporáneo, aunque sin pretensiones de hermetismo. Su lenguaje busca deliberadamente la cercanía y, sobre todo, una escucha amable. La partitura acompaña a los cantantes, los subraya y contribuye a definir las situaciones sin intentar imponerse sobre ellos. Es una opción perfectamente coherente con el carácter de la obra: el compositor, Carles Prats, parece entender que, en una pieza de estas características, la música debe estar al servicio de la escena y del texto antes que utilizarlos como un trampolín para un despliegue de orquestación que quedaría totalmente fuera de lugar. En esa voluntad comunicativa encajan también las abundantes onomatopeyas, recurso que aporta un componente lúdico a la partitura y acerca la música a la teatralidad más inmediata. Hay en ello cierta ingenuidad deliberada.
La dirección de escena de Oriol Pla comparte esa voluntad de sencillez. El montaje es funcional, sin una escenografía que pretenda competir con los intérpretes, y deja que el enfrentamiento entre los dos protagonistas constituya el centro de gravedad de la representación. Algunos hallazgos visuales aportan, no obstante, una dimensión más imaginativa. Es el caso de los likes que caen del cielo, una imagen tan sencilla como elocuente.

Los intérpretes, Maria Patak, soprano y Carles Varela, barítono, afrontan, por otra parte, una situación de considerable exposición. Dos cantantes solos sobre el escenario tienen poco margen para esconderse tras el conjunto: cualquier problema vocal, cualquier desajuste rítmico o cualquier debilidad escénica adquiere inmediatamente una dimensión mayor. En este caso, ambos resuelven sus respectivas intervenciones con corrección y solvencia. No se apreciaron desafinaciones significativas ni incongruencias métricas con el conjunto instrumental, reducido a cuatro instrumentos situados al fondo del escenario. La formación instrumental, lejos de buscar un protagonismo propio, cumple eficazmente su cometido de colorear la acción. Crítica: «Estètica massacre» Les Arts
Más discutible resulta alguna de las decisiones relacionadas con la exhibición corporal. El desnudo integral de los cantantes pretende, presumiblemente, incidir en uno de los asuntos centrales de la obra: la obsesión por la belleza y la conversión del cuerpo en objeto de contemplación. Sin embargo, la elección termina planteando una paradoja difícil de ignorar. Si se pretende cuestionar el culto a la belleza física, convertir precisamente el cuerpo desnudo de los intérpretes en punto culminante de atención puede acabar reproduciendo aquello que se pretende denunciar. La provocación, en este caso, parece más evidente que reveladora, aunque en el público se produjo un murmullo que delataba incomodidad
Es, en definitiva, una obra que no aspira a levantar grandes arquitecturas dramáticas, sino a ofrecer un entretenimiento breve, musicalmente accesible y con algunos apuntes de ingenio. Como apertura de temporada de Les Arts, Estética y Masacre funciona, pues, como un tentempié. Tiene ligereza y algún condimento original, que nos abre el apetito en espera de bocados bastante más suculentos.
Valencia, jueves, 17 de septiembre de 2026. Palau de Les Arts. Teatre Martín y Soler. Estètica i Massacre de Carles Prats, compositor y director musical. Oriol Pla, director de escena. Josep Iglesias, escenografía. Alba Semper, vestuario. Mariana Ubia, iluminación. Maria Patak, soprano. Carlos Varela, Barítono. Pablo Meléndez, piano. Álvaro Rodríguez, clarinete. Claudia López, violín. Jorge Bosch, percusión. Crítica: «Estètica massacre» Les Arts













