Crítica: Estreno mundial de «Marina», de Umberto Giordano, en Milán

OW  Por Bernardo Gaitán Crítica: Estreno «Marina» Giordano Milán

¿Cómo es posible que hasta hace un lustro no se supiera nada de la primera obra de Umberto Giordano? Esta es la pregunta que inevitablemente surge al conocer el programa que motiva este escrito. La respuesta parece sencilla si se considera que fue el propio Giordano quien decidió apartarla de la vida pública, pues representaba, además de un ejercicio de plena etapa formativa, el recuerdo de un aparente fracaso en los inicios de su carrera.

En 1888 tuvo lugar el célebre Concorso Sonzogno, certamen destinado a óperas en un acto que marcaría un punto de inflexión en la historia del melodrama italiano. El resultado es bien conocido: el primer puesto fue para Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni. Entre los 73 candidatos presentados destacaba Marina, compuesta con tan solo veinte años por Giordano, lo que lo convertía en el participante más joven. El resultado no fue el esperado: obtuvo el sexto lugar y, como consecuencia, guardó la partitura en un cajón, olvidándose de ella durante el resto de su vida.

Un momento en el estreno de «Marina» / Foto: Lorenza Daverio

No existe mención alguna a Marina en su correspondencia ni constancia de intentos por presentarla, orquestarla o editarla. Nunca llegó a representarse y parte de su música fue reutilizada por el propio compositor, lo que contribuyó a que la obra desapareciera del repertorio y, con el paso del tiempo, fuera considerada perdida o, en el mejor de los casos, un ejercicio juvenil sin destino teatral. No obstante, pese a no haber obtenido premio, la composición llamó la atención del editor Edoardo Sonzogno, quien reconoció en Giordano un talento prometedor y lo incorporó a su catálogo. Fruto directo de ese interés fue el encargo de una nueva ópera, Mala vita, título que marcaría el verdadero debut escénico del compositor y su temprana adhesión al verismo. En ese proceso, Marina quedó definitivamente relegada.

La situación cambió radicalmente en años recientes, cuando la partitura autógrafa de Marina fue localizada en la Beinecke Rare Book and Manuscript Library de la Universidad de Yale, dentro de la Koch Collection. A partir de este hallazgo, el compositor y director de orquesta Andreas Gies emprendió, junto con el musicólogo y libretólogo Emanuele d’Angelo, un riguroso trabajo de reconstrucción y edición crítica que permitió restituir no solo la música, sino también el texto cantado y las indicaciones escénicas, en ausencia de un libreto original conservado. Ciento treinta y ocho años después, Marina llegó finalmente a los escenarios. La primera ejecución absoluta tuvo lugar el 12 de febrero en el Teatro Dal Verme de Milán, dentro de la 81.ª temporada concertística de la Orquesta I Pomeriggi Musicali. La obra se presentó en versión de concierto y fue grabada por el sello Decca. El lugar no es casual: el Dal Verme está históricamente vinculado al verismo, pues acogió estrenos de óperas de Puccini, Leoncavallo y Lehár.

Desde el punto de vista dramático, Marina se inscribe plenamente en la estética preverista, proponiendo una historia de violencia y pasiones extremas ambientada en Montenegro durante la guerra serbio-montenegrina. La protagonista acoge y cuida a Giorgio, un soldado serbio herido, despertando entre ambos un amor prohibido que desafía tanto las lealtades bélicas como las normas patriarcales de su entorno. El conflicto desemboca en un desenlace trágico: Lambro, montenegrino y pretendiente de Marina, dispara contra Giorgio y apuñala a Marina cuando esta intenta ayudarlo a escapar. La partitura revela ya el talento del joven Giordano, con un lenguaje armónicamente audaz, atento a la prosodia y a la eficacia teatral. En un solo acto dividido en dos secciones, la obra avanza con firmeza hacia un final abrupto y violento. Destacan la intensidad melódica y el papel activo de la orquesta, que refuerza el drama mediante contrastes dinámicos y tensión cromática.

Eleonora Buratto y Freddie De Tommaso en un momento en el estreno de «Marina» / Foto: Lorenza Daverio

Eleonora Buratto, en el rol titular, confirmó su estatus de prima donna de referencia. Su canto refinado, de impecable legato y sobreagudos firmes, destacó especialmente en “Ha fin la pugna” y “Conobbi appena mia madre”. Freddie De Tommaso dio vida a Giorgio con un instrumento amplio y brillante, coronando “Sempre l’istessa vision” con un impactante sobreagudo seguido de un filado exquisito. Mihai Damian (Lambro) y Nicholas Mogg (Daniele) completaron el elenco con solvencia y autoridad vocal. En el podio, Vincenzo Milletarì ofreció una lectura intensa y cohesionada, equilibrando estallidos dramáticos con momentos de lirismo contenido. La Orquesta I Pomeriggi Musicali respondió con precisión y riqueza tímbrica, y el Coro del Teatro Petruzzelli se mostró compacto bajo la dirección de Marco Medved.

Las ovaciones fueron entusiastas. El éxito confirma la vigencia de rescatar títulos olvidados que, aun nacidos como ejercicios juveniles, siguen dialogando con el público contemporáneo.


Milán (Teatro Dal Verme) 12 de febrero 2026. Marina de Umberto Giordano. Estreno mundial. Libreto de Enrico Golisciani. Música de Umberto Giordano. Edición crítica editada por Andreas Gies.
Director musical: Vincenzo Milletarì. Maestro del Coro: Marco Medved.
ELENCO: Eleonora Buratto, Freddie De Tommaso, Mihai Damián, Nicholas Mogg. Crítica: Estreno «Marina» Giordano Milán
Orquesta I Pomeriggi Musicali. Coro de la Fundación Teatro Petruzzelli. Crítica: Estreno «Marina» Giordano Milán