OW Crítica: Eurydike Orpheus» Duszyński Múnich Por Luc Roger
El Münchner Kammerspiele (Teatro de Cámara de Múnich) estrenó Eurydike und Orpheus (Eurídice y Orfeo), una ópera contemporánea concebida como obra musical multimodal de Musiktheater, fruto de la estrecha colaboración de un equipo polaco: la directora teatral franco-polaca Anna Smolar, el libretista Roberto Bolesto, el compositor Jan Duszyński y la escenógrafa y figurinista Anna Met. Los papeles principales recaen en dos jóvenes intérpretes de gran proyección, Annika Neugart y Elisabeth Nittka, ambas formadas en la prestigiosa Escuela Otto Falckenberg.

La obra propone una relectura del mito de Orfeo y Eurídice, uno de los relatos fundacionales de la tradición griega, ya evocado en el siglo VII a. C. por Íbico y convertido desde los orígenes de la ópera en materia privilegiada del género, desde la Eurídice de Jacopo Peri (1600) hasta versiones tan significativas como el Orfeo de Claudio Monteverdi (1607), el de Luigi Rossi (1647), el Orfeo y Eurídice de Christoph Willibald Gluck (1762), el Orfeo en los infiernos de Jacques Offenbach (1858) o el Orphée de Philip Glass (1991).
El propio título de la nueva creación resulta revelador al invertir el orden tradicional de los protagonistas. Frente a la habitual centralidad de Orfeo, Smolar y Bolesto sitúan a Eurídice en el núcleo dramático, al tiempo que reconfiguran las identidades de Orfeo y Hades como personajes femeninos. Esta decisión no solo actualiza el mito, sino que introduce una lectura contemporánea y política: Eurídice y Orfeo forman aquí una pareja lesbiana, en una propuesta que dialoga con las transformaciones sociales recientes y reivindica nuevas formas de representación. La dramaturgia se desplaza hacia la ciencia ficción en un futuro cercano donde la medicina es capaz de determinar con exactitud el instante de la muerte. En este universo, la doctora Orfeo dirige una fundación dedicada a la criopreservación, mientras Eurídice, poeta, descubre que le restan apenas sesenta minutos de vida tras ser examinada por Amor, un robot encargado de calcular el momento final. La obra despliega así un inquietante itinerario que transita entre el deseo de eternidad y la imposibilidad de vencer la muerte: criogenización, resurrección fallida y, finalmente, una radical decisión de unión en la muerte mediante la digitalización de la conciencia.

Con este planteamiento, Anna Smolar articula un teatro musical que dialoga con la tradición —particularmente con Claudio Monteverdi y Christoph Willibald Gluck— para interrogar cuestiones profundamente contemporáneas: ¿reside la salvación en la experiencia estética y emocional o en la promesa tecnológica de la inmortalidad? La obra se adentra así en los postulados del transhumanismo, cuestionando sus implicaciones éticas y existenciales. La escenografía de Anna Met sitúa la acción en un espacio simbólico dominado por un semicírculo de rocas y grandes formaciones cristalinas que, progresivamente, se vuelven translúcidas, sugiriendo una metáfora visual de la eternidad. El dispositivo escénico incorpora proyecciones en vídeo que amplían el espacio dramático, mientras una gran cama central articula los encuentros entre las protagonistas. La inclusión de la figura de Mickey Mouse —en alusión a la persistente leyenda sobre la criogenización de Walt Disney— introduce un inquietante contrapunto entre cultura popular y obsesión por la inmortalidad.
La partitura de Jan Duszyński acompaña con eficacia este universo, sumergiendo al espectador en una atmósfera suspendida, “a medio camino entre la vigilia y el sueño”, en palabras del propio compositor. El tejido sonoro alterna momentos de tensión extrema con episodios de aparente calma, alcanzando su punto culminante en las escenas de criogenización, resurrección y decapitación. Crítica: Eurydike Orpheus» Duszyński Múnich

El elenco, integrado por jóvenes intérpretes, ofrece un rendimiento notable. Annika Neugart construye una Eurídice de gran intensidad escénica y solvencia vocal, mientras que Elisabeth Nittka dota a Orfeo de una progresiva densidad emocional. Destacan asimismo André Benndorff como el robot Amor y Franziska Hartmann como Hades, en composiciones de gran fuerza expresiva.
En conjunto, Eurydike und Orpheus propone una relectura audaz del mito, donde la poesía se desplaza hacia Eurídice y Orfeo se transforma en figura científica. La obra condensa en una última hora de vida —donde Eros y Tánatos se entrelazan— una reflexión sobre la finitud, el amor y el anhelo humano de trascendencia.
Distribución el 25 de abril de 2026.
Múnich (Münchner Kammerspiele), 25 de abril de 2026. Eurydike und Orpheus
Dirección musical y composición: Jan Duszyński. Dirección de escena: Anna Smolar
Libreto: Roberto Bolesto. Traducción del libreto: Andreas Volk
Diseño de escenografía y vestuario: Anna Met.Concepto y producción del vídeo: Johanna Seggelke. Coreografía: Paweł Sakowicz. Iluminación: Christian Schweig. Dramaturgia: Viola Hasselberg. Crítica: Eurydike Orpheus» Duszyński Múnich
Elenco: Annika Neugart (Eurídice), Elisabeth Nittka (Orfeo), André Benndorff (Amor), Franziska Hartmann (Hades), Enes Şahin (Caronte), Konstantin Schumann (Kora), Anja Signitzer (Cerbero)
Crédito fotográfico © Julian Baumann













