Crítica: «Faust» en el Palau de les Arts de Valencia

Por Pedro Valbuena OW  Crítica: «Faust» les Arts Valencia

Arranca espectacularmente la temporada en Les Arts con un Faust de Charles Gounod ampuloso y un tanto pedante, pero digno de las mejores salas del mundo. No podía esperarse menos ya que el Palau cumple veinte años de trayectoria, y además, parece que iniciará una nueva fase en la que la producción propia jugará un papel determinante. Es posible que esta vertiente, la de los montajes propios o coproducidos, como es el caso, fuera la única que restaba peso específico a Les Arts a nivel internacional, ya que no es lo mismo integrarse en el circuito de los grandes eventos que impulsarlo desde dentro, por ello celebramos doblemente este Faust ambicioso y bien pergeñado, esperando que se mantenga este nivel de exigencia, que en el mejor de los casos prospere y en el peor no decaiga. Crítica: «Faust» les Arts Valencia

Estrenada en el invierno de 1859, el Faust de Gounod toma como referente lejano al de Goethe, y a través de la adaptación del texto que realizaron Barbier y Carré, fue presentado al exigente público parisino en un escenario que, en sentido estricto, se consideraba de segunda categoría. Este menosprecio inicial de la obra facilitó que el compositor hubiese de ceder a determinadas presiones e ingerencias sobre su idea inicial, y las modificaciones no dejaron la partitura en su estado definitivo hasta varios años después. A pesar de que su estreno pasó prácticamente desapercibido, una exitosa gira por Europa, impulsada por su editor contra viento y marea, la devolvió a París tres años después convertida ya en un hito,  y consolidándose desde allí hasta nuestros días como una de las óperas más representadas de la historia del género.

Una escena de «Faust» / Foto: Miguel Lorenzo y Mikel Ponce – Les Arts

La propuesta de Les Arts no ha escatimado en recursos, confíando a Johannes Erath el diseño de un espacio cuya versatilidad debía resistir la larguísima duración del espectáculo. Estos desafíos técnicos suelen superarse satisfactoriamente por dos vías bien distintas que, a veces, afortunadamente convergen. Me refiero al presupuesto y al talento. Con bastante frecuencia uno suple al otro, pero en este caso las ingeniosas soluciones de Erath han sido posibles porque desde la producción han debido de poner pocas trabas. A favor jugaba la iluminación diseñada por Fabio Antoci, que logró camuflar una gran parte del escenario para la que no parecía haber solución. Brillantísima fue la escena circense del primer acto, tanto que el resto de la representación, y hasta poco antes del final, decayó en un tedioso ambiente plomizo que hizo verdaderamente difícil mantener la atención en el segundo acto. Cierto es que la partitura en este punto, con sus largos pasajes en recitativo, no ayudó mucho, pero es éste un aspecto que debía haberse tenido en consideración desde el primer momento. El movimiento de los personajes, en combinación con las proyecciones y demás recursos visuales, convirtió la escena en algunas ocasiones en un totum revolutum muy a la valenciana, en el que las simbologías acabaron por desconcertar al respetable, que a juzgar por los comentarios entre actos, andaba un tanto desorientado.

Alex Esposito, Gemma Coma-Alabert, Ruth Iniesta e Iván Ayón-Rivas / Foto: Miguel Lorenzo y Mikel Ponce – Les Arts

El maestro Lorenzo Viotti fue el encargado de la dirección musical, y merced a su buen oficio consiguió primero domeñar y después dirigir a la flamante Orquestra de La Comunitat Valenciana, que estuvo realmente bien. Viotti consiguió reducir su proverbial volumen y dibujar unos crescendo verdaderamente prodigiosos. Fraseos elegantes y matices variados constituyeron algunos de los elementos mas destacables. Un par de notas rozadas en las trompas y alguna entrada desigual es todo lo que cabría imputarle tras mas de tres horas de música. No está nada mal el balance. El Cor de la Generalitat Valenciana, tan empastado y resolutivo como siempre, cantó excelentemente, si bien es cierto que la edad media de sus componentes va haciendo que su figuración sea cada vez más discutible, y me temo que éste sea el motivo por el que con mayor frecuencia se le hace cantar in disparte.

Una escena de «Faust» / Foto: Miguel Lorenzo y Mikel Ponce – Les Arts

Iván Ayón-Rivas encarnó a un Faust algo falto de convicción en lo vocal. Es cierto que el rol es muy exigente y que su grado de exposición es alto, habida cuenta que se le mantiene en un registro bastante agudo durante la mayoría de su papel, pero tampoco es inalcanzable, y un do agudo no debería  constituir un escollo insalvable como aquí ocurrió. Su timbre heroico y su afinación bajo control fueron sus mejores armas. Méphistophélès fue cantado por un Alex Espósito, al que ya podemos definir como asiduo a Les Arts, que estuvo magnífico durante toda su actuación, erigiéndose en protagonista indiscutible de la noche y dejando bastante a tras al resto de elenco. Su voz, grande y cálida, se sostuvo en un perfecto apoyo que facilitó una afinación impecable. El personaje, tan rico en matices musicales como dramáticos, resultó muy impactante, en parte gracias a la presencia escénica del bergamés. Ruth Iniesta, que debutaba en el rol de Marguerite, estuvo  francamente bien. Su timbre transparente y la ligereza de su emisión propiciaron momentos de gran delicadeza, y aunque su gestualidad no acabó de convencer, defendió con gran profesionalidad un personaje que sostiene sobre si un tercio de la obra. El desdichado Valentín de Florian Sempey, muy reconocido en los aplausos finales, sonó convincente. Su timbre homogéneo y su excelente dicción dejaron una interpretación por encima del notable.

Y de está forma transcurrió la larga velada en la que un nuevo Faust ha echado a andar, auspiciado por brillantes ocurrencias y lastrado por su duración y lo árido de muchos de sus pasajes. El público agradeció el esfuerzo del Palau de les Arts y aplaudió está grandilocuente producción que esperamos sea la primera de una larga lista de éxitos.


Valencia (Palau de les Arts), 5 de octubre de 2025. Faust, ópera en cinco actos. Música :Charles Gounod. Libreto: Jules Barbier y Michel Carré. Dirección musical: Lorenzo Viotti. Dirección de escena: Johannes Erath. Intérpretes: Iván Ayón-Rivas (Faust), Alex Esposito (Méphistophélès), Ruth Iniesta (Marguerite), Florian Sempey (Valentin), Bryan Sala (Wagner), Ekaterine Buachidze (Siebel), Gemma Coma-Alabert (Marthe). Coro de la Generalitat Valenciana, Orquesta de la Comunitat Valenciana. Crítica: «Faust» les Arts Valencia