Crítica: Gala de Navidad 2025 con Xabier Anduaga en el Teatro Real

OW  Por Daniel Lara Crítica: Xabier Anduaga Teatro Real

Para culminar un año de éxitos, el Teatro Real tiró la casa por la ventana convocando para su gala de fin de año 2025, al joven y talentoso tenor español Xabier Anduaga, estrella indiscutible de la lírica actual, quien ofreció un recital magnifico con el que volvió a reafirmar el excelente momento vocal que atraviesa y el merecidísimo primer lugar que ocupa en la escena lirica de hoy. La heterogénea selección que compuso el programa no pudo ser mejor escogida y permitió que el tenor vasco pudiese hacer gala de su importante patrimonio vocal: una voz cálida y generosa de lirico lirico-ligero, musical, de línea homogénea, rica en armónicos, de dinámicas controladas y de unos agudos fáciles y brillantes que conduce y proyecta con depurada técnica.

El programa inició con la melancólica y exigente romanza “La ricordanza” (1834), una de las más conocidas canciones de Vincenzo Bellini (1801-1835) fuera del repertorio operístico, y donde Anduaga, sin dejar nada librado al azar, lució un canto natural de legato exquisito, un fiato siempre controlado y gran belleza de esmalte, cualidades que se potenciaron en las tres canciones de Francesco Paolo Tosti (1846-1916) que interpretó a continuación: la nostálgica “Ideale” (1882), la emotiva “L’ultima canzone” (1907) y la más famosa y romántica del trio: la napolitana “‘A vucchella”. De las tres, la segunda fue las más lograda por expresividad e intensidad interpretativa. Como receso en la labor de Anduaga, el pianista polaco Maciej Pikulski ofreció, en calidad de solista, una soberbia versión de la endiablada “Paráfrasis de concierto de Rigoletto”, S. 434 de Franz Liszt (1811-1886) y cuya ejecución -de admirable ritmo, contrastes dinámicos y manejo del pedal- dejó bien claro que se estaba ante la presencia de un virtuoso del piano y no sólo de un excepcional acompañante del tenor. Crítica: Xabier Anduaga Teatro Real

Xabier Anduaga en el Teatro Real / Foto: Elena del Real

En el segmento dedicado al repertorio operístico italiano, el aria “Tombe degli avi miei…” de la ópera Lucia di Lammermoor (1835) de Gaetano Donizetti (1797-1848) fue servida con un canto de aristocráticos acentos, exquisitas medias voces y generosos matices, aunque algo flojo de estilo belcantista y más atento al efecto vocal que a la intencionalidad de cuanto se decía. Exultante, fue en la archifamosa “La donna e mobile” de la ópera Rigoletto (1851) de Giuseppe Verdi (1813-1901) donde brilló a más no poder metiéndose al público en el bolsillo gracias a un canto de gran riqueza tímbrica, de línea impoluta, de emisión perfecta y de agudos solares que le dieron a la noche uno de sus mejores y más celebrados momentos. La segunda parte del recital dio inicio con los “Tre Sonetti de Petrarca, S. 270” (1846-47) compuestos por Liszt que sobre el amor idealizado escribió el poeta italiano a su amada Laura y que cuyas dificultades Anduaga resolvió con gran oficio adaptando su voz operística a un canto intimista, detallista y bien colorido. La melodía francesa tuvo su lugar con tres composiciones de Reynaldo Hahn (1874-1947): “À Chloris” (1916), “L’heure exquise” (1890) y “Si mes vers avaient des ailes” (1891) donde Anduaga mostró versatilidad, delicadeza, buena dicción y un esmerado estilo que, no obstante, debe aún madurar. En medio, nuevamente Pikulski en calidad de solista brindó una interpretación de gran poder expresivo, sonido controlado y madurez musical de la transcripción para piano de Liszt del “Schwanengesang, D. 957” schubertiano.

La parte del programa dedicada a la zarzuela fue la encargada de cerrar el recital siendo este el segmento donde al tenor vasco se lo oyó emocionalmente más implicado. Primero, con una elaboradísima y apasionada interpretación de la romanza “Flor roja como los labios de mi zagala…” de Los gavilanes (1923) de Jacinto Guerrero (1895-1951) y posteriormente con un “No puede ser” de la La tabernera del puerto (1936) de Pablo Sorozábal (1897-1988) de alto impacto dramático, pero sin excesos y de gran nobleza de acentos. Un público enfervorizado ovacionó a los intérpretes, quienes ofrecieron sólo dos propinas: una bellísima versión del famoso bolero “¡Júrame!” (1926) de María Grever (1885-1951) y una muy bien servida romanza “Adiós Granada” de la zarzuela Emigrantes (1905) de la dupla compuesta por Tomas Barrera (1870-1938) y Rafael Calleja (1870-1938). El público aplaudió a rabiar y casi hubo que echarlo del teatro.

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Madrid (Teatro Real), 18 de diciembre de 2025. Gala de Navidad 2025. Xabier Anduaga, tenor. Maciej Pikulski, piano.  Obras de Bellini, Tosti, Liszt, Donizetti, Verdi, Schubert, Hahn, Guerrero y Sorozábal. Crítica: Xabier Anduaga Teatro Real