OW Por Daniel Lara Crítica: Masnadieri» Teatro Real Madrid
Otro éxito se anotó el Teatro Real con la presentación, en versión de concierto, de I Masnadieri, una de las óperas menos frecuentes del repertorio verdiano, basada en el drama juvenil “Los bandidos” de Friedrich Schiller. Compuesta en el año 1847, el mismo año que Macbeth, para cumplir un encargo del Her Majesty’s Theatre de Londres. Verdi dirigió personalmente su estreno y cosechó un enorme éxito. Sin embargo, las reposiciones posteriores no generaron entusiasmo y la obra cayó rápidamente en el olvido. Muy raramente representada, I Masnadieri perpetua la tradición del bel canto con la estructura recitativo, aria, cabaleta y presagia al Verdi de madurez. Su enredado hilo argumental, dramáticamente poco atractivo y que en ocasiones bordea lo ridículo, gira en torno a dos hermanos enfrentados, el amor traicionado y la lucha entre el idealismo revolucionario y la corrupción.

El reparto de altísimo nivel convocado para la ocasión estuvo liderado por la carismática soprano americana Lisette Oropesa quien a cargo de la parte de la fiel enamorada Amalia lució una voz fresca, juvenil y flexible, ideal para las exigencias belcantistas de la parte. Sus precisos trinos, la agilidad con la que enfrentó los ascensos y los descensos en la escala, así como la seguridad de sus agudos provocaron el delirio del público y la obligaron a bisar la famosa cabaletta del aria “Carlo vive? O caro acento…” con el que se anotó su tercer bis en el teatro y el título de ser la cantante con más propinas en la historia de esta sala. En los pasajes más dramáticos, como en su enfrentamiento con Francesco o su encuentro con Carlo, su desempeño fue más discreto debido a la carencia de densidad de su voz. Profundamente inmerso en su personaje, el otro triunfador de la noche fue el bajo-barítono italiano Nicola Alaimo quien construyó un malvadísimo, manipulador e irredimible Francesco Moor de altísimo vuelo. De sólida base belcantista, su voz suntuosa, bien coloreada y de exquisito legato le dio a la noche momentos vocales excepcionales como el aria “La sua lampada vitale…”, que sirvió de preámbulo a una interpretación que siempre fue en ascenso y que alcanzó su punto culminante en una narración “Pareami che sorto da lauto convito…”, de gran impacto dramático y concebida con un decir de “altri tempi”. ¡Chapeau!

Como su hermano Carlo, el tenor italiano Piero Pretti se desenvolvió admirablemente exhibiendo una voz clara, luminosa y homogénea que condujo con maestría en una tesitura que nunca le presentó dificultades. Su facilidad en los agudos le permitió llevarse mucha agua a su molino. En lo interpretativo se apreció su buen gusto, su capacidad para sostener frases amplias sin perder calidad sonora y su generosidad de matices, cualidades que cincelaron a la perfección la compleja personalidad del hijo desobediente, impulsivo y atormentado del conde. Completando el excelente cuarteto, el bajo ruso Alexander Vinogradov compuso un vulnerable y noble conde Massimiliano de manual, sacando lustre a sus intervenciones con una voz oscura y aterciopelada, graves profundos y un canto emotivo y cargado de humanidad y autoridad. Su “Un ignoto, tre lune or sarano…” fue merecidamente celebrado. Los papeles secundarios también dejaron una grata impresión. El tenor español Alejandro del Cerro delineó con buenos medios la ingrata parte del chambelán Arminio, mientras que el bajo georgiano Georg Andguladze exhibió un interesante patrimonio vocal como el pastor Moser.
La ópera le otorga al coro poderosos momentos que el director argentino José Luis Basso aprovechó para dejar por todo lo alto el momento de excelencia que este cuerpo estable atraviesa bajo su dirección. Al frente de la orquesta de la casa, el director italiano Francesco Lanzillota mostró afinidad y conocimiento del pulso rítmico del primer Verdi dispensando una lectura equilibrada, ágil, cargada de tensión dramática y perfectamente concertada. Asimismo, y sin alejarse un ápice del estilo del compositor de Roncole, arrulló a cada uno de los cantantes de los que extrajo lo mejor de ellos mismos. Enormes ovaciones premiaron la labor de todos los interpretes una vez finalizado el concierto.
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Madrid (Teatro Real), 10 de febrero de 2026. G. Verdi I Masnadieri (Versión de concierto)
Dirección musical: Francesco Lanzillota.
Dirección del coro: José Luis Basso.
Elenco: Alexander Vinogradov, Piero Pretti, Nicola Alaimo, Lisette Oropesa, Alejandro del Cerro, George Andguladze y Albert Casals.
Orquesta y coro titulares del Teatro Real.











